El domingo 30 de agosto del año en curso, se llevará a cabo el "Festival por la unidad de los pueblos" en la ciudad de Oaxaca, en la Plaza de la Danza. Además de los grupos culturales de dicha entidad, asistirán grupos culturales del Estado de México, de Puebla y, por supuesto, de Veracruz.
En el ámbito del Occidente mundial, pero principalmente en América Latina y el Caribe, un fenómeno geopolítico va cobrando cada vez más evidencia y realidad, para desgracia de la humanidad entera; me refiero al viejo anhelo imperialista aquel, de un mundo unipolar sin fronteras ni restricciones de ningún tipo, y gobernado por un solo individuo, a razón de suma y síntesis servil, personificada, de los grandes potentados del planeta.
El próximo 30 de agosto, el Movimiento Antorchista en Oaxaca realizará el Festival por la Unidad de los Pueblos en la Plaza de la Danza, una jornada cultural que tiene el propósito de acercar las bellas artes a los ciudadanos que no pueden asistir a un teatro de paga porque el boleto es costoso; o bien porque son vecinos de las zonas rurales alejadas de la capital, impedimento real que ocasiona que miles de oaxaqueños queden marginados de estos espectáculos.
A pesar de los sobrados argumentos manejados por los opositores a la construcción del nuevo puerto, en el vaso II de la laguna de Cuyutlán en Manzanillo, donde claramente se descubre la preocupación que les asiste por la incertidumbre en que se deja al ecosistema de la laguna, a las familias de pescadores y salineros que dependen de ella y, sobre todo, a la clase trabajadora en general; por su parte, los defensores oficiales y a sueldo de tamaño megaproyecto siempre se han dirigido a la opinión pública con la firme seguridad de que el nuevo puerto será una realidad, pase lo que pase.
El domingo 30 de agosto del año en curso, se llevará a cabo el "Festival por la unidad de los pueblos" en la ciudad de Oaxaca, en la Plaza de la Danza. Además de los grupos culturales de dicha entidad, asistirán grupos culturales del Estado de México, de Puebla y, por supuesto, de Veracruz.
Hablar de Oaxaca es hablar de una enorme riqueza cultural, de pueblos originarios que mantienen aún sus lenguas, su música, sus danzas, así como sus tradiciones. Todo eso es parte de la riqueza cultural de nuestro país. Pero lo cierto es que hablar de Oaxaca también es hablar de una desigualdad que lastima a millones de personas.