Los mexicanos no debemos permitir que el imperialismo estadounidense se arrogue el derecho de venir a establecer leyes, juzgar e imponer sanciones, mediante la aplicación extraterritorial de sus normas
Nuestro país enfrenta dos problemas históricos que se han agudizado en los últimos años. Dos causas por las que lucharon los héroes de la Independencia y hasta ahora no se han hecho realidad.
El problema de estos malos resultados, que ya son ampliamente conocidos, tiene forma y tiene un contenido, tiene una explicación superficial y tiene una explicación de fondo. Y ambos aspectos dan material para el análisis serio.
El pasado 8 de septiembre se publicaron los resultados de la prueba PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes) que aplica la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos), organismo que aglutina 38 países importantes de todo el mundo.
El compromiso de las autoridades para resolver el problema ha sido, en todos los casos, la construcción de una subestación eléctrica con la capacidad suficiente para dotar de energía a toda la comunidad; compromiso que hasta el momento no se ha hecho realidad, y es la causa principal de las recurrentes protestas.
No puede evadirse la realidad, la sociedad humana está profundamente dividida en dos clases sociales fundamentales.