Estamos muy contentos, porque vamos a festejar los 50 años de lucha en la capital poblana, con más de 50 mil antorchistas, este 8 de noviembre, en el Centro Expositor de Los Fuertes.
Este 2 de noviembre se celebra el día de los fieles difuntos, pero en México, más allá de ser una tradición arraigada en el seno de cada familia, también nos hace recordar a todos aquellos activistas sociales, periodistas y políticos que han luchado por un México mejor, un México sin distinción de clases, sin protegidos, en donde la ley sí sea una herramienta para proteger al débil y al desprotegido, y no sea usada en contra.
Nuestro país no va a cambiar por obra de la casualidad, tampoco porque cada seis años aparezca un nuevo gobierno con promesas distintas, la transformación de un país exige algo mucho más profundo: un pueblo consciente de sus problemas, dispuesto a organizarse y capaz de luchar para conquistar mejores condiciones de vida.
En Tecomatlán, la cuna de nuestra organización, el Movimiento Antorchista Nacional, desde su nacimiento se ha trabajado para la construcción de una sociedad educada, moderna, trabajadora, solidaria y entusiasta.
A raíz de las recientes manifestaciones en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), diversos representantes del gobierno en turno, figuras de la política nacional y, sobre todo, los grandes capitales que controlan los medios de comunicación han lanzado un insistente llamado a la ciudadanía: creer que nada de lo que ocurre en la metrópoli es político.
El eslogan con el que llegó Morena al poder, a saber: “por el bien de todos, primero los pobres”, y con el que conserva este segundo periodo: “el segundo piso de la cuarta transformación”, resultaron promesas, mentiras, humo y nada más.