MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

La verdadera soberanía se conquista con organización popular

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• Aquiles Córdova firma acuerdo para que México sea sede de la próxima Asamblea Pública Mundial

El mundo presenció un choque de dos visiones diametralmente opuestas sobre nuestro futuro. Este 22 de septiembre, en los grandes salones de la Organización de las Naciones Unidas, la derecha internacional, en voz de liderazgos como el de Donald Trump, dejó caer la máscara diplomática.

Frente a los representantes de todos los continentes, se amenazó abiertamente con usar el poderío militar para someter a nuestra América, para decidir quién gobierna, qué se produce y para quién se trabaja en nuestros propios territorios.

Pero mientras el imperio afilaba sus espadas en Nueva York, al otro lado del planeta se gestaba su contraparte: un foro más modesto, pero que piensa honradamente en el Sur Global, en la multipolaridad y en los pueblos marginados.

Hablo de la Asamblea Pública Mundial, espacio donde el Movimiento Antorchista Nacional asumió la representación de los hombres y mujeres olvidados de México.

Hasta Rusia llegó el maestro Aquiles Córdova Morán, nuestro líder nacional. Él, junto a una delegación de antorchistas, arribó al Centro Mundial del Comercio en Moscú para participar en la Segunda Asamblea Pública Mundial: “Nuevo mundo: Valores que unen”, celebrada durante las jornadas del 19 y 20 de septiembre.

El evento de talla internacional reunió a más de 5 mil participantes, entre diplomáticos, científicos, líderes sociales y culturales de al menos 150 países.

Hay que recordar que la primera edición de esta asamblea nació como una respuesta de la diplomacia pública y de las organizaciones populares frente al belicismo imperante.

En esta segunda edición, realizada ante un escenario de profunda incertidumbre geopolítica, nuestro dirigente nacional llevó la voz de las masas organizadas de México al debate internacional, reafirmando una premisa fundamental: “La construcción de un mundo nuevo exige valores que unan a los pueblos y detengan la guerra”.

Hoy el mundo se está partiendo en dos: el de aquellos que quieren seguir dominándonos en un modelo unipolar, y el de nosotros, el Sur Global, que exigimos un mundo multipolar. Y en esta lucha histórica, el pueblo de Chiapas tiene que tomar posición.

Qué es un mundo multipolar, se preguntarán algunos. Un mundo multipolar es un sistema internacional donde el poder político, económico, militar y cultural se reparte equilibradamente entre varios centros de influencia, en lugar de concentrarse en una sola nación imperiosa, como lo exige el imperialismo estadounidense.

Para entender por qué necesitamos un mundo multipolar, debemos mirar nuestra propia realidad. Nos dijeron durante décadas que si obedecíamos las reglas del mercado global, si aceptábamos las recetas del Foro Económico Mundial promovido por Estados Unidos, el desarrollo llegaría a nuestros hogares.

¿Cuál es el resultado real? Las cifras oficiales del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) no mienten: en Chiapas, más del 67 % de la población vive en situación de pobreza.

¡Chiapas no es un estado pobre! Es un estado inmensamente rico que ha sido sistemáticamente empobrecido.

Producimos más del 30 % del agua superficial del país y generamos energía eléctrica para millones de mexicanos; sin embargo, en nuestras colonias populares de Tuxtla Gutiérrez y en las comunidades de Los Altos seguimos padeciendo marginación y desamparo.

Eso es lo que produce el orden unipolar: un modelo diseñado para que el capital y la riqueza fluyan hacia el norte, mientras la miseria se queda en el sur. El llamado “Sur Global” somos los pueblos de América Latina, de África y de Asia que compartimos la misma historia de saqueo.

Por eso es vital la Asamblea Pública Mundial. A diferencia del Foro de Davos, donde corporaciones y banqueros se reúnen a puerta cerrada para recortar derechos laborales y privatizar la tierra, la asamblea de los pueblos es el foro de la clase trabajadora.

Es la plataforma donde las organizaciones de masas se sientan de igual a igual a proyectar su destino. Un mundo multipolar significa que ninguna nación, por poderosa que sea, pueda dictarle a México cómo manejar su economía, a quién venderle sus recursos o cómo educar a sus hijos.

Por supuesto, los defensores del statu quo están aterrorizados. Al ver que los pueblos se organizan, su respuesta ha sido la radicalización y la amenaza.

Nos dicen a través de sus grandes medios que estas alianzas son un peligro para la “democracia”. Bajo esa excusa impulsan iniciativas intervencionistas como El Escudo de las Américas, una coalición de gobiernos derechistas respaldada por Estados Unidos para someter a la región.

Un mundo multipolar significa que ninguna nación, por poderosa que sea, pueda dictarle a México cómo manejar su economía, a quién venderle sus recursos o cómo educar a sus hijos.

No nos engañemos: esa coalición no busca pacificar nuestras calles. Es sólo el nuevo caballo de Troya para justificar la intromisión militar en nuestros territorios.

Buscan reimponer la Doctrina Monroe y tratar a América Latina como su finca privada. Lo vemos en la descarada pretensión de comprar Groenlandia por su valor estratégico, en el asfixiante bloqueo económico contra Cuba para rendir por hambre a su gente, y en el cerco sistemático contra Venezuela para apoderarse de sus reservas petroleras.

Nos acusan a las organizaciones populares de desestabilizar el orden. Pero yo les pregunto a ustedes, ciudadanos chiapanecos: ¿qué orden defienden ellos?

Defienden el orden de la desigualdad. Un mundo multipolar no es cambiar de jefe; es establecer relaciones de comercio, tecnología y desarrollo con el mundo entero basadas en el respeto mutuo.

Como bien señaló el maestro Aquiles Córdova Morán en Moscú: “Es la hora de los pueblos en el mundo; es momento para que los pueblos marginados puedan crear una sociedad mejor.

Esto implica que nos propongamos tomar el poder político, pero no para nuevas élites del dinero o de la intelectualidad, sino para el pueblo trabajador”.

Nuestra organización, con 52 años de existencia y cerca de dos millones de agremiados en todo el país, demuestra que los proyectos para cambiar la situación económica y social de México son completamente viables.

Explicó también nuestro líder que América Latina vive en un continuo vaivén entre facciones progresistas y la extrema derecha, lo que frena el progreso.

Para salir de ese ciclo, debemos aprender de las experiencias de naciones como China y Rusia, organizándonos conscientemente para tomar el poder político y mantenerlo al servicio de las mayorías.

Compañeros y compañeras, tras concluir su participación en la cumbre, el maestro Aquiles Córdova Morán firmó un acuerdo histórico con el presidente de la asamblea, Andréi Belianinov.

¡La próxima edición de la Asamblea Pública Mundial, en 2027, se llevará a cabo en México! Será organizada por el Movimiento Antorchista Nacional y enfocada en la problemática de América Latina.

Que el epicentro de la resistencia global contra el imperialismo se traslade a nuestra patria significa una responsabilidad colosal.

Pero un foro de esta magnitud no servirá de nada si el pueblo de México, y especialmente el pueblo de Chiapas, lo observa de lejos como mero espectador.

La libertad no se debe mendigar en los pasillos de Washington, como lo hacen ciertos políticos que van a arrastrarse ante funcionarios estadounidenses pidiendo la intervención en nuestro suelo.

La historia demuestra que Estados Unidos sólo ha intervenido para invadir y despojar. La verdadera soberanía se conquista con organización popular, educación política y movilización consciente.

Nuestra tarea es educar, concientizar y organizar nuestras colonias en Tuxtla, nuestras comunidades en Chiapa de Corzo, en San Cristóbal de Las Casas y en cada rincón de Chiapas.

Debemos llegar al 2027 como un pueblo despierto y estructurado, listo para demostrarle al mundo que México ha levantado la cara.

Pero no podemos hablar de la lucha global sin defender nuestro territorio local. Mientras nos preparamos para los grandes retos internacionales, aquí en Chiapas enfrentamos la embestida represiva de quienes le temen a la educación y a la organización popular.

A todo el público, los estudiantes, los campesinos y a los trabajadores de Chiapas: los llamamos a sumarse a esta lucha. Alerta, organizados y dispuestos a movilizarnos en defensa de nuestro país.

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