• Las afectaciones agrícolas en 29 mil hectáreas impactarán la ganadería y el abasto alimenticio en 70 municipios
El campo, principal proveedor de alimentos básicos para la población, hogar, fuente de vida y espacio donde millones de campesinos construyen su identidad a través de una relación directa con la tierra, está en declive a causa del cambio climático y de la sequía que afecta al mundo y gran parte de México.
El campo, principal proveedor de alimentos básicos para la población, está en declive a causa del cambio climático y de la sequía que afecta al mundo y gran parte de México.
El estado de Guerrero no es la excepción, las lluvias del actual temporal provocaron afectaciones en al menos 29 mil hectáreas de cultivos agrícolas, en algunos casos ya irreversibles y la cifra sigue creciendo; la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) del gobierno federal visitará las zonas afectadas.
Se trata de un problema real que existe prácticamente en todo el estado, en siete de las ocho regiones —Montaña, Costa Chica, Costa Grande, Acapulco, Centro, Tierra Caliente y Norte—, que tendrá repercusiones porque se prevé escasez de maíz, que es la base fundamental de la alimentación de los guerrerenses.
“Habrá desabasto de maíz, por consiguiente aumentará el precio de la tortilla; los campesinos que siembran para el autoconsumo familiar y los que comercializan el grano tampoco lo tendrán”, informó Miguel Ángel Casique Pérez, integrante del comité estatal del Movimiento Antorchista.
El problema también repercutirá en el sector ganadero al no haber pastura, por lo que se prevé aumento en el precio de carne, frijol, calabaza, maíz y otros productos.
Casique lamentó que el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Congreso del estado, Joaquín Badillo Escamilla, afirme que la falta de lluvias y sequía en el campo no estén generalizadas y por tanto, no se debe declarar a Guerrero como zona de desastre.
Agregó que el agro guerrerense está viviendo una situación complicada y en el caso de campesinos de las regiones Norte y Tierra Caliente, ya no van a recuperar el dinero, entre 35 mil y 40 mil pesos que invirtieron por hectárea para la siembra de maíz.

Ante esta problemática, la organización plantea:
1. Que se declare Guerrero como zona de desastre porque se prevé una crisis alimentaria, se trata de un tema de seguridad alimentaria que puede dimensionar a nivel nacional.
2. Que se realice una evaluación por región.
3. Derivado de los análisis se brinden apoyos a los campesinos, como dotación de maíz para consumo, créditos a la palabra, créditos con tasa baja, entre otros que atenúen las afectaciones por la sequía.
De acuerdo con el Monitor de Sequía de México de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), con corte al 15 de agosto, 70 de los 85 municipios de Guerrero registraron escasez de lluvia, de los cuales 20 se encuentran en categoría de “sequía moderada” con repercusión directa en cultivos agrícolas y ganadería.
Por su parte, el líder de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA) y presidente del Sistema Producto Maíz, Marco Antonio Reyes Campos, insistió en la urgencia de declarar al campo de Guerrero como zona de desastre y de realizar un plan emergente para apoyar a los productores, que en su mayoría siembran para el autoconsumo familiar.
Los estragos causados por la falta de lluvias evidencian que la sequía y el cambio climático ya están impactando el campo, no es problema del futuro, es un problema real que debe atenderse con la seriedad y celeridad necesarias, a través de programas y entrega de insumos agrícolas que coadyuven a fortalecer el campo.
Al problema de la sequía se suman el aumento de costos de producción, la degradación del suelo y el impacto del cambio climático, por esa razón, los desafíos del sector agrícola se pueden dividir en cuatro partes:
1. Rentabilidad y mercados.
2. Crisis climática y ambiental, donde las sequías recurrentes, la escasez de agua para riego y la degradación de los suelos limitan los rendimientos agrícolas.
3. El alza en insumos y fertilizantes químicos.
4. Factores sociales y laborales, como el envejecimiento de la población rural, el desinterés de los jóvenes en la agricultura, la migración, la fragmentación de la tierra, etcétera.
El campo mexicano se hunde, sigue en franco declive por falta de lluvias, por falta de crédito y apoyo gubernamental, enfrentando también una severa obsolescencia técnica.
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