• Trece familias exigen vivienda digna y el cumplimiento de acuerdos previos en Sinaloa
Desde inicios del actual sexenio llevamos pidiendo que los desplazados a los que representamos sean apoyados con un terreno para vivir, pues las condiciones de violencia de sus lugares de origen no les permiten volver. Están viviendo en casas rentadas, prestadas o donde sea que pueden. ¿Es acaso justo eso? ¿Puede haber un trato más inhumano que el de ignorar desde el poder a quienes fueron sacados a punta de pistola de su casa y perdieron todo lo material y la tranquilidad espiritual?
¿Es que el Estado sólo da las facilidades para vender sus mercancías a los negociantes de la vivienda, en detrimento de los trabajadores de bajos ingresos?
No se ha vendido —ya no digamos donado— por el estado un solo solar a familias que viven pagando renta o amontonados con familiares ya que no les alcanza para pagar renta.
En la actual crisis económica de bajos ingresos por falta o recorte de horarios de empleo, es indispensable que el estado cumpla con su obligación constitucional de promover la vivienda.

Vemos que los desarrollos inmobiliarios no cesan en todo Sinaloa. ¿Es que el Estado sólo da las facilidades para vender sus mercancías a los negociantes de la vivienda, en detrimento de los trabajadores de bajos ingresos?
El único caso de antorchistas a los que se les estaba escuchando por parte del Gobierno del estado de Sinaloa para ayudarles a comprar su solar, es el de ¡trece familias! de Rincón del Parque: estas ya pagaron más de un millón de pesos al programa de Ahorro previo de la CVIVE.

El dinero está en manos del gobierno, que no ha sido capaz de completar otro millón de pesos para comprar los terrenos al Infonavit, vendedor legítimo de los terrenos. ¿Dónde están los resultados del Ahorro previo? ¿Para qué sirve ese programa?
Algunas de estas peticiones de miles de sinaloenses organizados en el Movimiento Antorchista habían encontrado eco en los últimos días que duró gobernando Yeraldine Bonilla: compra de solares, equipamiento de escuelas, realización de obras de agua potable, electrificación, drenaje, pavimento e infraestructura escolar para escuelas de zonas marginadas del estado, construcción de pisos y techos para mejorar vivienda de familias humildes, entre otras acciones, se habían comprometido en una minuta firmada con funcionarios del estado. Hoy, nadie da la cara para respetar esta ni darle cumplimiento.

La única obra que forma parte de los acuerdos con el gobierno que estaba en proceso era la construcción de un módulo sanitario en la preparatoria Felipe Bachomo, de Charay, El Fuerte, pero hoy se encuentra abandonada sin haber alcanzado siquiera el 50 % de avance. ¿Es esto una burla?
Recibimos con beneplácito la intención de la gobernadora Graciela Domínguez Nava, quien ha declarado reiteradamente que escuchará a los diversos sectores sociales y atenderá su problemática. Con esa intención le solicitamos respetuosamente que escuche y haga respetar los compromisos del Gobierno del estado con la población a la que representamos.
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