• Con doce rutas activas, el sistema traslada multitudes cada día aunque padece un severo déficit presupuestario
Actualmente, el Metro de la Ciudad de México cuenta con doce líneas, 195 estaciones y 226.5 kilómetros de servicio; diariamente transporta a millones de personas y constituye uno de los principales medios de movilidad para la población capitalina.
Las autoridades por sí solas jamás van a destinar una cantidad de recursos seria o planificar inversión a mediano plazo, porque para ellas siempre hay “prioridades” y los asuntos de las clases populares los dejan al final.
El 4 de septiembre de 1969, el Metro inició sus operaciones con la partida de un tren de Zaragoza rumbo a Chapultepec. Tras 57 años de existencia, este sistema de transporte ha movilizado a miles de millones de pasajeros y se ha convertido en una pieza fundamental para la vida económica y social de la Ciudad de México.
Para que el Metro funcione todos los días se requiere del trabajo de miles de trabajadores, desde quienes conducen los convoyes hasta quienes realizan labores de mantenimiento, limpieza, vigilancia y reparación.
El Metro es, sin duda, la columna vertebral del transporte público de la Ciudad de México. Es una pieza clave para que los capitalinos puedan trasladarse y realizar sus actividades cotidianas. Por ello, millones de usuarios depositan su confianza en este sistema de transporte.

Sin embargo, también son bien conocidas las deficiencias que enfrenta: retrasos, aglomeraciones, fallas eléctricas, cortocircuitos, humaredas, interrupciones del servicio y, en los casos más graves, accidentes mortales que han arrebatado la vida a capitalinos y puesto en peligro a muchos otros.
Ante este panorama, debemos reconocer que muchas personas utilizan el Metro no por elección, sino porque representa la alternativa económicamente viable para llegar a sus trabajos y escuelas. Para una parte importante de la población trabajadora, pagar diariamente otro medio de transporte resulta demasiado costoso.
Y justo es aquí donde debemos hacernos la pregunta de si el Metro con una edad tan avanzada está en posibilidades de responder a los requerimientos de una población que está en constante crecimiento, cuando las últimas noticias nos muestran que el Metro enfrenta una carencia de recursos suficientes para atender todas sus necesidades y que, tras 57 años de su puesta en operación, se han ahondado.

No creemos que sea falta de conocimiento por parte de las autoridades de las necesidades que tiene el Metro para poder funcionar adecuadamente, sino que el problema radica en que se proporcionan pocos recursos que sólo sirven para realizar intervenciones parciales del Metro, sin entrar a profundidad a resolverlas.
Para este año se aprobó un presupuesto de alrededor de 25 mil millones de pesos para el Metro. Sin embargo, debemos preguntarnos si estos recursos serán suficientes para atender todas las necesidades que enfrenta un sistema con más de medio siglo de antigüedad.
En medio de esta necesidad de mayores recursos han ocurrido tragedias muy lamentables. Una de las más dolorosas fue el colapso de un tramo elevado de la Línea Doce, ocurrido en 2021, que dejó familias de luto por la pérdida de sus seres queridos.

La falta de mantenimiento también puede observarse en problemas cotidianos que, aunque parezcan menores, afectan directamente a quienes utilizan el sistema. Basta viajar diariamente en el Metro para encontrar encharcamientos provocados por filtraciones de agua, goteras, deterioro de instalaciones y otras condiciones que pueden poner en riesgo a los usuarios.
Después de 57 años de que comenzó a funcionar el Metro, debemos reflexionar si actualmente presenta tantos problemas, ¿qué ocurrirá dentro de diez, quince o veinte años si no se realiza una modernización profunda? ¿Qué será de este sistema de transporte y de la movilidad de millones de capitalinos?
Con motivo de la Copa Mundial de Futbol 2026 se anunciaron obras y acciones para mejorar la infraestructura y la movilidad de la Ciudad de México. Sin embargo, con tristeza vemos cómo todos los recursos que aseguraron haberse invertido sólo sirvieron para tratar de esconder todas las deficiencias que trae el Metro, pues los problemas profundos ahí continúan causando muchos problemas a los usuarios.

Las autoridades por sí solas jamás van a destinar una cantidad de recursos seria o planificar su inversión a un mediano plazo, porque para ellas siempre hay “prioridades” y los asuntos de las clases populares los dejan al final.
Así que, conociendo esto, debemos entender como afectados que la única opción es la unión y la exigencia del pueblo capitalino, porque los recursos no son de las autoridades, sino del propio pueblo que los otorga a través del pago de impuestos. Eso es algo que parece que las autoridades ignoran con conocimiento de causa y dejan de lado, porque no existe un pueblo fuerte que las obligue a cumplir con sus obligaciones de invertir los recursos en las necesidades apremiantes de la población trabajadora.
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