MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Crisis de energía eléctrica en zona metropolitana de Monterrey

image

Los apagones que se han vuelto cada vez más frecuentes en Monterrey y su zona metropolitana han generado molestia entre miles de familias. Durante horas, colonias enteras se quedan sin energía eléctrica en medio de temperaturas que superan los 40 grados, afectando la vida diaria de trabajadores, estudiantes, comerciantes y amas de casa.

Aunque las autoridades señalan que el exceso de consumo provocado por el calor es una de las causas, la realidad es que el problema viene de mucho tiempo atrás. El crecimiento de la ciudad ha sido enorme, especialmente en municipios como García, Apodaca, Pesquería y Ciénega de Flores, pero las inversiones para mejorar el servicio eléctrico no han crecido al mismo ritmo. Transformadores viejos, equipos rebasados por la demanda y una red que ya no responde a las necesidades actuales son parte de un problema que hoy se hace evidente.

Lo que estamos viendo no es solamente una falla técnica, sino la consecuencia de años de rezago en la inversión para los servicios públicos. Y cuando se va la luz, los problemas no terminan ahí. Los semáforos dejan de funcionar, se generan embotellamientos, los comercios pierden mercancía, se suspenden actividades y miles de familias tienen que soportar temperaturas extremas dentro de sus hogares. Es un problema que va encadenando otros problemas. Recientemente, incluso se han reportado fallas en semáforos y apagones en distintos puntos de la zona metropolitana, generando caos vial y afectaciones a la actividad económica.

Pero también hay una afectación de la que poco se habla. La salud. Para un trabajador que regresa después de una jornada pesada, para un adulto mayor, para una persona con alguna enfermedad o para un niño pequeño, pasar horas sin ventilación en medio de temperaturas extremas puede representar un riesgo serio. El calor intenso provoca agotamiento, deshidratación y agrava diversos padecimientos. Cuando falla la energía eléctrica no solo se afecta la comodidad de las familias, también se pone en riesgo su bienestar.

La solución no llegará sola ni con medidas temporales. Se requiere una inversión mucho mayor en la infraestructura y en los servicios que utiliza diariamente la población. Porque cuando no se invierte en lo que necesita el pueblo, las consecuencias terminan apareciendo tarde o temprano. Los trabajadores conocen perfectamente las carencias que existen en sus colonias porque son ellos quienes las viven todos los días. Saben dónde faltan transformadores, dónde hacen falta servicios y dónde se requieren recursos urgentes. Por eso es necesario que el gasto público se destine realmente a resolver las necesidades de la mayoría y no a intereses ajenos a la población.

Mientras las decisiones sigan tomándose lejos de quienes sufren estas problemáticas, veremos repetirse situaciones como la que hoy enfrenta Monterrey. Solo cuando gobierne verdaderamente el pueblo trabajador, que conoce las carencias porque las vive todos los días, será posible construir servicios públicos suficientes y de calidad para todos. Los apagones que hoy vivimos son una advertencia. Cuando se deja de invertir en los servicios públicos, tarde o temprano las consecuencias las termina pagando la población. Y eso es precisamente lo que está ocurriendo en Monterrey y su zona metropolitana.
 

0 Comentarios:

Dejar un Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados *

TRABAJOS ESPECIALES

Ver más