MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Yucatán presume empleo, pero crece la informalidad y la pobreza laboral

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En Yucatán la situación laboral presenta una dualidad preocupante, según datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) a finales del mes de mayo, el primer trimestre de este año, registró una alta tasa de ocupación y un crecimiento alarmante en el empleo informal. La tasa de ocupación laboral alcanzó el 98.6 por ciento, convirtiéndose así en el segundo estado con mayor empleo en el país. Sin embargo, el 59.3 por ciento de la población ocupada trabaja en condiciones informales, lo que implica falta de seguridad social y prestaciones laborales. Esta situación resalta la necesidad de implementar políticas públicas que fomenten la formalización laboral para mejorar las condiciones de trabajo para los trabajadores en el estado. 

Los datos dicen también que, al mes de febrero de 2026, el 25.6 por ciento de la población se encontró en situación de pobreza laboral, lo que indica que no gana lo suficiente para cubrir la canasta básica con su salario. Este panorama se ve agravado por la informalidad, que incrementó 4.6 por ciento al cierre de diciembre de 2025, superando la media nacional.

En el primer trimestre de 2026, en el Estado, la suma de personas en todas las modalidades de empleo informal fue de 749 mil, un incremento de 41 mil personas respecto al mismo lapso de 2025, es decir, la tasa de informalidad laboral aumentó 2.3 puntos porcentuales.

En este contexto, importa destacar que la informalidad laboral es particularmente crítica entre los jóvenes del Estado. En la actualidad, tener un título universitario no garantiza un empleo formal ni un salario digno. La combinación de empleos precarios, salarios bajos y la demanda insuficiente de profesionistas calificados, hace prácticamente imposible que estos puedan independizarse. Los empleos informales más comunes entre los jóvenes incluyen el comercio en tianguis, reparto de comida mediante aplicaciones, trabajo doméstico y en restaurantes sin contrato.

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportó en 2024 que en la entidad, los jóvenes asegurados de entre 15 y 29 años representan apenas el 26.4 por ciento del total de trabajadores, la falta de oportunidades para estos se agrava por un mercado laboral que no incentiva la formación académica, hecho que provoca que jóvenes con estudios universitarios migren para emplearse a ciudades de la Riviera Maya así como a la Ciudad de México. 

Según el Programa Estatal de Juventud de Yucatán 2025-2030, una parte significativa de los ingresos juveniles está por debajo de la línea de bienestar; es decir, no alcanza para cubrir la canasta básica alimentaria y no alimentaria (UNFPA/Gobierno de Yucatán, 2021).

El sueldo mensual promedio de los recién egresados en Yucatán va de los cuatro mil 238 a los ocho mil pesos (Profesionistas MX/Observatorio Laboral STPS) y Yucatán figura entre los cinco estados del país que menos pagan a egresados, además, los salarios de inicio que se pagan en la entidad se encuentran entre los más bajos del país, independientemente de la carrera. Y si hablamos de los egresados de las carreras en Derecho, Administración y Contabilidad que tienen sobreoferta, provoca que los sueldos bajen aún más.

A esto hay que agregar que el mercado local no ofrece salarios acordes a la preparación profesional y que los primeros empleos suelen ser eventuales o sin contrato formal, lo que ocasiona que los jóvenes no puedan crear historial en el Seguro Social y que el siguiente empleo no sea fácil de formalizar. 

Ante este panorama, hay que decir que, si bien a Yucatán se le conoce como una entidad en constante crecimiento, bonanza y seguridad, habrá que agregar que estos son una realidad para una minoría, que 749 mil yucatecos siguen laborando en la informalidad, en particular los jóvenes que ingresan al ámbito laboral y que no hay visos de que las cosas vayan a mejorar pronto. Crece la ocupación laboral, pero no el empleo formal, el salario no alcanza a las familias trabajadoras ni para la canasta básica, además, muchas de ellas no tienen acceso al agua potable, a la energía eléctrica, a calles pavimentadas, al drenaje y, por ende, tampoco a la salud al no tener acceso al seguro social ni a prestaciones dada la calidad de su empleo.

No basta con que la población empleada aumente, se necesita que el empleo sea formal y bien remunerado. Mientras las cosas no cambien, seguirán existiendo familias que no tengan asegurada la comida, la vivienda, la salud, la educación ni el esparcimiento; seguirán existiendo jóvenes sin oportunidades a la movilidad social, pero esto solamente podrá cambiar si el pueblo se une, se educa políticamente y de manera organizada lucha por cambiar esta situación.

Es la hora de los pueblos y es hora que el pueblo mexicano tome en sus manos las riendas de este país para transformarlo en uno más justo y equitativo para todos. Esperar que los gobernantes lo hagan, significa dejar que nuestra patria siga avanzando hacia una mayor descomposición social, económica y política.

Yucatecos, que la gloriosa estirpe maya renazca verdaderamente, pero no en un slogan de gobierno sino en la realidad.

 


 

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