• Acciones nacidas en 1959 buscaron erradicar aquel gran analfabetismo y formar mentes libres
“Enseñar a todo el mundo a leer y escribir será la única forma de liquidar otro analfabetismo terrible que es el analfabetismo político; sólo un mundo alfabetizado podrá ser capaz de adquirir esa cultura política sin la cual ningún mundo mejor será posible”, advertía el comandante en jefe Fidel Castro Ruz durante su intervención en la sesión especial del Primer Congreso Mundial de Alfabetización, celebrado en el Palacio de Convenciones en febrero de 2005, donde Castro Ruz ya podía presumir que Cuba no estaba en una fase de alfabetización, sino en una formación de profesionales en busca de títulos científicos.
La hazaña más humanista de esta etapa fue la Campaña de Alfabetización, iniciada en diciembre de 1960. Un año más tarde, Cuba fue declarada territorio libre de analfabetismo.
Hablar en estos tiempos de aquel ser invaluable que el 13 de agosto cumplió 100 años de su nacimiento no es cosa sencilla, porque para muchos sigue siendo símbolo de una verdadera revolución y ejemplo de lucha por la justicia social, de transformación y desarrollo en salud, vivienda, empleo, cultura, deporte y educación; es en este último frente donde me voy a detener.
¿Qué pasaba en la Perla de las Antillas? El primero de enero de 1959, las fuerzas revolucionarias cubanas entraron en La Habana tras lograr la caída del dictador Fulgencio Batista. Entre todos los frentes a superar, la educación era la calamidad mayor que había que vencer: Cuba se enfrentaba a un panorama en el que más de un millón de habitantes eran analfabetas, más de medio millón de niños no iban a la escuela y, además, unos diez mil maestros no tenían empleo.
Para Fidel Castro, la educación de los pueblos tenía un valor incalculable; por esa razón, fue promotor de grandes programas de alfabetización en Cuba, en América Latina y el Caribe.
Uno de los pilares más valiosos de la obra revolucionaria de Fidel Castro fue propiciar y garantizar a todo el pueblo de Cuba el derecho pleno a la educación. Se sabe, por ejemplo, que inmediatamente después del triunfo de la Revolución fueron enviados hasta los lugares más alejados de la isla dos jóvenes: uno tenía la encomienda de alfabetizar y el otro de atender la salud de cada habitante de la comunidad; es decir, un maestro y un médico. Fue así como el proceso de alfabetización llegó hasta el último rincón del país.
La hazaña más humanista de esta etapa fue la Campaña de Alfabetización, iniciada en diciembre de 1960. Un año más tarde, el 22 de diciembre de 1961, Cuba fue declarada territorio libre de analfabetismo, y ocho años después ya garantizaba la entrega gratuita de libros, uniformes y alimentación en las escuelas.

Al inicio de este texto hice alusión al fragmento de un discurso que dio Fidel en el Primer Congreso Internacional; aquí lo retomo. Cuarenta años más tarde, exactamente en 2002, el programa educativo cubano se extendió a Latinoamérica, el Caribe y otras regiones del mundo con el método de alfabetización “Yo, sí puedo”.
Así pues, para 2005, Cuba ya estaba ayudando a otros países y ya se notaban sus resultados, porque la batalla era contra las ideas y estaban seguros de que no había igualdad social posible sin igualdad de cultura, como lo decía José Martí.
Mientras los gigantes económicos se entretenían acabando con vidas humanas en el mundo, Cuba garantizaba que en su país todos los niños que nacieran fueran vacunados de forma gratuita contra varias enfermedades; luchaba por brindar a mujeres embarazadas un apoyo gubernamental durante un año; en las escuelas, un maestro sólo atendía a un máximo de 20 alumnos por aula; el inglés se comenzaba a impartir desde el tercer año de primaria, y no podía quedar atrás la enseñanza del ajedrez.
En el nivel de enseñanza preuniversitaria, de las escuelas de instrucción de arte había tres mil 371 egresados laborando en las aulas, y anualmente se graduaban cerca de 4 mil instructores.
Por otro lado, el método cubano de alfabetización había sido utilizado en diferentes países, entre ellos México, donde en el estado de Michoacán el programa se ejecutó de manera masiva y, según la declaración del gobernador Lázaro Cárdenas a finales de 2005, el índice de analfabetismo pasaba de un 14 a un 8.5 %; para 2008, la Unesco había declarado que habían logrado combatir el analfabetismo.

Otro ejemplo era Nueva Zelanda, que también fue de aquellos países que escribieron en la historia de Cuba; para ese entonces, este también era un país de 4 millones de habitantes en el que una de cada cinco personas estaba por debajo de los niveles mínimos.
Así pues, una vez más, Cuba había demostrado ser líder en el sector educacional y siempre tuvo mucha confianza en su método, ayudando a muchos más países; hasta hoy, por lo menos en México, Chiapas es uno de los estados que siguen implementando este proyecto con “Chiapas puede”, estado que actualmente ocupa el primer lugar nacional en analfabetismo.
Hasta hoy, Cuba, Fidel Castro y todo aquel hombre que se siente revolucionario son criticados, condenados y, en ocasiones, les es arrebatada injustamente la libertad o la vida. Pero, ¿cómo entender que en un mundo que se dice civilizado se invierta más dinero al servicio de la guerra, de la mentira y del odio que en la educación? ¿Quiénes son los culpables de esta crueldad?
Hay que tener clara una cosa: no existe voluntad política, amor o solidaridad para ayudar a los pueblos por parte de países imperialistas y capitalistas como Estados Unidos, que durante siglos ha explotado a otros países como si fueran sus colonias.
Durante muchos siglos ha sido un genocida con el objetivo de saquear los recursos naturales para aumentar sus riquezas. A este tampoco le interesa que los países se eduquen, porque un pueblo consciente no es engañado tan fácil.
Por ello, sigue siendo una exigencia que, como mexicanos, luchemos por la soberanía de nuestro país y el respeto a la autodeterminación del pueblo cubano; que haya una mayor inversión al renglón de la educación en nuestro país, porque de ahí surge la posibilidad de adquirir conciencia de los graves problemas que amenazan incluso la propia existencia de la humanidad.
El presidente Fidel Castro Ruz afirmaba que sólo la educación podía salvar a la humanidad, y no hablaba de una quimera o de una utopía inalcanzable. Cuba demostró que, sin grandes recursos naturales y con el apoyo del pueblo, se puede salir adelante.
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