MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

La transformación social exige un pueblo consciente y organizado: Antorcha

image

* A 100 años del nacimiento de Fidel Castro, el dirigente antorchista llamó a estudiar críticamente la Revolución Cubana y no reducir su legado a la lucha guerrillera

* La experiencia cubana demuestra que ningún grupo sustituye al pueblo educado y organizado como fuerza fundamental del cambio social

Tecomatlán, Puebla. La principal lección que la Revolución Cubana deja a quienes buscan transformar la sociedad no consiste en reproducir la vía guerrillera que llevó a Fidel Castro al poder, sino en comprender que ningún cambio profundo puede sostenerse sin la educación, la conciencia y la organización del pueblo trabajador, afirmó Aquiles Córdova Morán, secretario general del Movimiento Antorchista Nacional.

A propósito del centenario del nacimiento de Fidel Castro, que se cumple el próximo 13 de agosto, Córdova Morán sostuvo que homenajear al dirigente cubano únicamente mediante discursos, canciones o evocaciones de su valentía sería insuficiente si no se estudian las condiciones históricas que hicieron posible la Revolución Cubana y las enseñanzas que conserva para las luchas sociales actuales.

“Sin educación de las masas no hay organización de las masas y sin organización de las masas no hay revolución, no hay cambio”, sintetizó al señalar que la tarea fundamental de una organización revolucionaria consiste en formar políticamente al pueblo para que éste comprenda las causas de sus problemas y participe conscientemente en su transformación.

El dirigente antorchista explicó que la experiencia de Cuba fue convertida durante décadas en argumento para sostener que un pequeño grupo armado podía crear por sí mismo las condiciones necesarias para una revolución. Esa interpretación, conocida como la teoría del “foco” guerrillero, influyó en numerosos movimientos latinoamericanos y, de acuerdo con Córdova Morán, condujo a errores graves al intentar trasladar mecánicamente la experiencia cubana a países con condiciones económicas, políticas y sociales distintas.

La propia historia de la revolución encabezada por Castro demuestra, sostuvo, que el triunfo no fue obra exclusiva de los combatientes de la Sierra Maestra. Detrás de ellos existió una red de campesinos y trabajadores que proporcionó alimentos, medicinas, refugio e información y participó en acciones de masas contra la dictadura de Fulgencio Batista. Tras la toma del poder, añadió, el nuevo gobierno necesitó cuadros con formación política y capacidad para administrar el Estado, lo que terminó acercando al Movimiento 26 de Julio con otras fuerzas revolucionarias cubanas.

“El apoyo del pueblo organizado y concientizado fue decisivo para que ganaran la guerra y luego ha sido decisivo para gobernar a Cuba”, explicó. Por ello rechazó que exista una fórmula universal para transformar una sociedad: México, Cuba, Rusia y China poseen historias diferentes y, en consecuencia, cada pueblo debe encontrar las formas de organización acordes con sus propias condiciones.

Para Córdova Morán, estudiar a Fidel también obliga a analizar por qué, más de seis décadas después del triunfo revolucionario, Cuba continúa resistiendo pese a atravesar una de las crisis económicas y energéticas más severas de su historia reciente.

Los datos internacionales confirman la magnitud de esa crisis. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) señala que la economía cubana se contrajo alrededor de 15 por ciento en los últimos seis años, en medio de inflación persistente, escasez de combustible y dificultades para acceder a divisas. El organismo reporta además problemas crecientes de seguridad alimentaria, interrupciones relacionadas con el suministro eléctrico y afectaciones en servicios de salud, educación, agua y saneamiento.

Sin embargo, el propio PMA advierte que esas dificultades responden a una combinación de factores que incluye la crisis económica interna, los efectos de la pandemia, fenómenos naturales recurrentes y el embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos. Su Plan Estratégico para Cuba 2026-2030 reconoce expresamente que estas condiciones han dificultado la disponibilidad y el acceso económico a los alimentos para la población. 

La Organización Panamericana de la Salud también documenta problemas de abastecimiento de medicamentos, insumos y combustible. En mayo de 2026 informó que las dificultades para disponer de combustible estaban afectando incluso la distribución de suministros médicos dentro de la isla; un mes después coordinó nuevos apoyos internacionales para mantener servicios esenciales de salud frente a la contingencia energética. 

Córdova Morán rechazó, por ello, que las carencias actuales puedan utilizarse automáticamente como demostración del “fracaso” de la Revolución Cubana. A su juicio, cualquier evaluación debe considerar también el peso de las sanciones estadounidenses que la isla enfrenta desde hace más de seis décadas.

La condena internacional a esa política continúa vigente: en octubre de 2025, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó por 165 votos a favor, siete en contra y 12 abstenciones una nueva resolución que pidió poner fin al embargo estadounidense contra Cuba. 

Para el líder antorchista, la pregunta central no debe ser únicamente por qué Cuba atraviesa dificultades, sino por qué ha logrado resistir durante tanto tiempo a pesar de ellas. Su respuesta fue que una parte fundamental de esa resistencia se encuentra en el grado de conciencia política construido entre amplios sectores de la población cubana desde la revolución.

“¿Qué mantiene en pie a ese pueblo? La revolución socialista de Cuba y la decisión de la buena mayoría del pueblo cubano”, afirmó. Más adelante señaló que la fuerza de las ideas arraigadas entre los trabajadores es lo que permite a una sociedad soportar presiones que podrían desarticular a un pueblo sin organización ni objetivos comunes.

De ahí, explicó, surge otra enseñanza para México: no basta con admirar personajes históricos ni copiar sus métodos. Una organización que aspire a modificar las condiciones sociales debe estudiar profundamente al pueblo con el que trabaja, conocer su historia, su cultura y sus condiciones materiales para construir un instrumento político capaz de educarlo y organizarlo.

“La historia de México no es la de Cuba, y la historia de Cuba no es la de Rusia, y la de Rusia no es la de China. No hay una receta universal”, sostuvo. Para Córdova Morán, el reto consiste en desarrollar una organización “con características mexicanas”, capaz de interpretar la realidad concreta del país y convertir la conciencia política en fuerza colectiva.

El dirigente vinculó esta tarea con la coyuntura internacional, que caracterizó como una disputa creciente entre el imperialismo y los países que buscan un orden mundial distinto. Señaló que conflictos aparentemente separados deben analizarse como expresiones de una misma confrontación por el control económico y político mundial. En ese escenario, sostuvo, la organización de los pueblos adquiere una urgencia mayor.

“El mundo está de parto, quiere parir un nuevo orden internacional más justo y más equitativo”, afirmó al sostener que ninguna nación podrá enfrentar aisladamente el dominio de las grandes potencias y que la salida depende de la unidad internacional de los trabajadores. “Es la hora de los pueblos, porque sólo ellos, unidos a nivel mundial, pueden derrotar al imperialismo”.

Las reflexiones fueron expuestas durante una conferencia impartida a un grupo de jóvenes del Movimiento Antorchista en Tecomatlán.

Para Córdova Morán, precisamente ahí radica el sentido actual de estudiarlo: no convertir a Fidel en una figura para la contemplación, sino comprender las lecciones y los errores de su experiencia para formar nuevas generaciones capaces de educar, organizar y dirigir al pueblo.

NOTICIAS RELACIONADAS

0 Comentarios:

Dejar un Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados *

TRABAJOS ESPECIALES

Ver más