MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

¿Es trascendental saber elegir una profesión?

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• El 4.3 % de los egresados mexicanos carece de empleo formal, lo que obliga a meditar sobre su futuro

En estos días, en todo el país se están celebrando miles de ceremonias de graduación de los diversos niveles educativos en las escuelas públicas y privadas, ceremonias en las que se reconoce el término de un nivel educativo de millones de estudiantes, acreditándolos para que pasen a un nivel superior. 

En esta ocasión quiero hablar un poco de aquellos estudiantes jóvenes que terminaron el nivel medio superior, los cuales enfrentan la disyuntiva: ¿cuál es la carrera universitaria que deben estudiar? (En otro momento hablaré de los jóvenes que no tienen la oportunidad ni las condiciones materiales para continuar con sus estudios de nivel profesional).

Aunque pareciera sencillo, algo cotidiano, la elección de una carrera es realmente compleja, ya que dicha decisión transformará el desarrollo de la vida de dichos jóvenes. 

A esta pregunta Carlos Marx, hace más de 100 años, le dio la importancia necesaria e intentó dar una respuesta que ayudara a todo joven que enfrentara esta disyuntiva.

"El hombre debe saber elegir su profesión. Esta elección tiene importancia para el resto de su vida. Es un hecho que puede destruir su vida, hacer fracasar todos sus planes, hacerlo infeliz. Hay que meditar seriamente esta elección". Estas eran las palabras que escribía un joven Marx al término de sus estudios en el Gimnasio Friedrich-Wilhelm.

Es pues una decisión que no se puede tomar a la ligera, que no puede depender de la elección de los amigos, de los familiares o de cualquier otro factor superficial que pueda influir en este importante paso, porque, así como puede destruir planes futuros, también, si se elige con un criterio más amplio y con un mínimo de conciencia puede transformar no sólo la vida del estudiante y futuro profesionista, sino que puede impactar de forma positiva a la sociedad, puede influir para que esta se transforme en una sociedad superior a la que era, influir en una mayor capacidad para que resuelva sus necesidades productivas, sus problemas económicos y sociales.

Marx señalaba también que: "En su profesión, el hombre no sólo debe ambicionar el logro de su propia felicidad, sino también buscar la felicidad de todos los seres humanos. Por eso al elegir una profesión el bienestar de la humanidad y nuestro propio perfeccionamiento deben ser las pautas fundamentales. Si el hombre crea solamente para sí mismo, podrá ser famoso científico, un gran sabio, un excelente poeta, pero jamás será realmente un ser grande y perfecto".

Si se comprendiese la trascendencia social que tiene el elegir una profesión, sería un tema al que se le pondría mayor atención y se vigilaría con más detalle, se buscaría que todos y cada uno tuviera claridad sobre una buena elección. Continúa Marx: "... si hemos elegido el lugar, en el cual podemos ser más útiles a la humanidad, entonces no podrán gobernarnos los trabajos, porque solamente son sacrificios por todos: entonces no disfrutamos una alegría pobre, limitada, egoísta, sino que nuestra felicidad pertenece a millones, nuestros hechos viven en silencio, pero perduran eternamente".

Sin embargo, para estar de acuerdo con este razonamiento se requiere en primer lugar dejar de lado la idea que se nos ha repetido hasta el cansancio y que hemos terminado por aceptar: cursar la universidad y convertirse en un profesionista es el gran paso para una vida más holgada y sin preocupaciones; nos han vendido la idea de que el triunfo debe ser individual y egoísta. 

Y, sin embargo, con la cantidad de desocupados que existen en México eso resulta ser una ficción, dado que terminar una carrera no puede garantizar ni siquiera un empleo digno y suficientemente remunerador.

En la actualidad, terminar los estudios profesionales ya no garantiza ni siquiera un trabajo en el que se pueda aplicar lo aprendido, mucho menos un trabajo con el cual se puedan materializar todos los deseos de una vida más estable desde el punto de vista económico. 

Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) el 4.3 % de los profesionistas mexicanos no tiene empleo, cifra que supera el 2.7 % de desempleo en las personas que no concluyeron la secundaria.

En una sociedad donde se profesa el individualismo y la indiferencia que da como resultado que unos gocen de todos los beneficios y otros estén condenados a la miseria eterna, es de suma importancia caminar en otro sentido: debemos impulsar una educación que ponga como prioridad la superación social a través del esfuerzo de todos y en ese esfuerzo debe ir inmersa la educación de los jóvenes. 

No se trata de que sólo se formen profesionistas, sino que estos sean profesionistas con una formación humanista, jóvenes más sensibles y más comprometidos con su pueblo.

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