MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

En defensa de la soberanía

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• Los apoyos sociales implementados actualmente resultan insuficientes para erradicar desigualdades y pobreza

El pasado fin de semana, en el contexto de la lucha por la coordinación de los Comités de Defensa de la Soberanía Nacional, Jacinto González Varona, presidente estatal de Morena, se refirió a la Independencia, la Reforma y la Revolución como las tres transformaciones nacionales anteriores a la que ellos encabezan, resaltando los programas del "Bienestar" con que, según él, derrotaron al neoliberalismo. 

Al pueblo hay que hablarle con la verdad pero, sobre todo, organizarlo y concientizarlo porque sólo el que genera la riqueza social puede detener a quienes se la adueñan.

Finalmente, hizo alusión tangencial al creciente dominio del imperio en el continente americano, señalando los peligros para Cuba y México.

Creo que cualquier referencia a estos sucesos exige un análisis de las clases sociales en lucha y su papel, porque de ello dependió el cambio social ocurrido; asimismo, demostrar qué cambios estructurales y qué resultados medibles se han obtenido de los programas sociales de la 4T.

En ese sentido habrá que decir, en primer lugar, que en estos tres hechos históricos, a pesar de las luchas heroicas libradas por los sectores oprimidos, estos iniciaron, sí, pero no completaron la transformación que exigía su realidad.

Veamos: la Independencia fue al final un acuerdo entre criollos ricos y españoles que luchaban por el poder; en la Reforma, la desamortización de los bienes eclesiásticos no produjo el anhelado desarrollo y estos terminaron en manos de los grandes terratenientes, además, las guerras nos debilitaron permitiendo la injerencia extranjera; y en la Revolución, aunque por primera vez líderes emanados del pueblo ocuparon papeles trascendentales, se alzó con el poder la gran burguesía. A pesar, pues, de las luchas y sus avances, la sociedad no se transformó de raíz.

Por otro lado, la confesión de que la esencia de la 4T son los programas del "Bienestar", prueba que no hay tal transformación, pues como dice Elieth Blázquez (2017), en "La asistencia social en México. Una mirada desde el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia", los programas sociales "...sin lugar a dudas resarcen y cubren ciertas necesidades de algunos sectores de la población, pero no son las acciones necesarias para disminuir la desigualdad y la pobreza...".

Durante el intento de instauración de una revolución popular en Chile, Martha Harnecker dijo: "Las revoluciones sociales no las hacen los individuos, las personalidades, por muy brillantes y heroicas que ellas sean. Las revoluciones sociales las hacen las masas populares...". De ello se desprende que si queremos una transformación —eufemismo que evita la declaración de un cambio revolucionario—, debemos organizar a las grandes mayorías de México.

Pero no nos engañemos, México aún no está en un momento revolucionario. Sin embargo, en la coyuntura actual, no se puede defender la soberanía con alusiones superficiales a nuestra historia.

Al pueblo hay que hablarle con la verdad pero, sobre todo, organizarlo y concientizarlo porque sólo el que genera la riqueza social puede detener a quienes se la adueñan.

Para ello, la 4T necesita atenderlo, resolverle sus necesidades y entender que esta es una tarea en la que se debe incluir a todos aquellos que estamos dispuestos a defender, con hechos, a la tierra que tenemos por patria.

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