• Jóvenes terminan su bachillerato en Nuevo León mediante un trabajo conjunto para superar grandes retos
Son las 6 de la mañana y el sol comienza a asomarse por la ventana en la capital regia; hoy parece un día ordinario en el que todos salen de sus casas rumbo al trabajo, siempre apresurados y con el reloj al límite para no llegar tarde a sus lugares donde desempeñan una actividad productiva importante.
Para los maestros y alumnos de la preparatoria “José Ponciano Arriaga Leija” no es un día cualquiera, sino un día donde culminará otra generación de esta institución educativa que forma parte importante en la vida de muchas personas en esta parte de Nuevo León.
Es el pueblo quien puede salvar al mismo pueblo, pero con una vanguardia que lo dirija, lo eduque y sobreviva a los embates de los enemigos.
El día esperado llegó: en el que culminaron su educación media superior 21 estudiantes que con deseos de superación lograron terminar su preparatoria.
El día transcurrió con mucho trabajo por tener todo listo a la hora del evento: los arreglos, el sonido, la música, todo preparado para tener la menor cantidad de fallas posibles. Los jóvenes, por su parte, nerviosos, enviaban mensajes a sus maestros para preguntar cualquier detalle con respecto a sus familiares y padrinos.
Llegó la hora del evento y algunos graduados, con un poco de retardo y con los nervios de punta, llegaron con mucho entusiasmo, pues al fin veían finalizada una etapa más en su vida.

En el evento se presentaron bailes de Cuba en conmemoración a este pueblo valiente que ha logrado permanecer firme ante los embates del imperialismo estadounidense y que, si no fuera por su valentía, su ideología y persistencia, no estarían de pie como lo están ahora.
Es por eso que esta generación lleva el nombre “Es la hora de los pueblos”: porque el pueblo tiene que despertar, organizarse y luchar por un mundo mejor para todos.
Es el pueblo quien puede salvar al mismo pueblo, pero con una vanguardia que lo dirija, lo eduque y sobreviva a los embates de los enemigos. Es por eso que el pueblo cubano es un ejemplo para nuestro país y para el mundo.

En su discurso, el ingeniero Ramón Rosales Córdova dirigente del Movimiento Antorchista en el estado de Nuevo León, enfatizó que la juventud debe darse cuenta de que organizarse es una necesidad para salvar a nuestro pueblo del atraso y la miseria en donde se encuentra la gran mayoría de los mexicanos.
El resultado de cuando el pueblo se organiza y lucha es la misma preparatoria donde estudiaron, pues fue producto de la lucha de amas de casa y obreros decididos a que sus hijos se prepararan para un mejor futuro. En la preparatoria “Ponciano Arriaga”, su educación está al servicio del pueblo, al servicio de la clase trabajadora.
Se culmina un ciclo, pero inicia otro sumando voluntades y personas a este gran proyecto no solamente educativo, sino un proyecto de nación donde la educación no sea un privilegio de unos pocos, sino un derecho verdaderamente universal para todos.
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