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ENTREVISTA | Regresar a clases, un gasto que pesa cada vez más

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• Con una inflación del 3.26 % la adquisición de útiles escolares es un gran desafío para el trabajador

El regreso a clases debería ser una época de entusiasmo para niñas, niños y jóvenes que vuelven a las aulas con la ilusión de reencontrarse con sus compañeros, aprender cosas nuevas y continuar con su formación. Sin embargo, para miles de familias mexicanas, el inicio del ciclo escolar también significa enfrentarse a una realidad cada vez más difícil: conseguir dinero suficiente para comprar todo lo que sus hijos necesitan para estudiar.

Este 2026, las familias vuelven a hacer cuentas. La lista de útiles parece interminable y a ella se suman uniformes, zapatos, tenis, mochilas, transporte, copias y otros gastos que, aunque por separado pueden parecer pequeños, juntos representan una cantidad importante para cualquier hogar que vive de un salario.

La presión económica ocurre en un contexto en el que los precios continúan aumentando. Durante la primera quincena de agosto de 2026, la inflación anual en México llegó a 3.26 %, después de haber registrado 3.10 % en julio. Aunque el dato general pueda parecer moderado, para las familias el problema está en que los aumentos se acumulan sobre productos y servicios indispensables.

Alma Lucero Ochoa, madre de familia y trabajadora, accedió a dar una entrevista para hablar de esta situación, y cómo enfrenta cada regreso a clases el gasto que pesa cada vez más en los bolsillos de las familias.

¿Cómo ha sido para usted enfrentar los gastos de este regreso a clases?

Ha sido bastante difícil. Como madre trabajadora, una tiene que hacer rendir el dinero para todo: la comida, los servicios de la casa, el transporte y ahora los gastos de la escuela. Cada año parece que todo está más caro y el dinero alcanza para menos. Una quiere que sus hijos tengan lo necesario para estudiar, pero muchas veces tenemos que hacer sacrificios para poder comprarles sus cosas.

¿Qué es lo que más le ha sorprendido de los precios este año?

Los útiles escolares. A veces uno piensa que una libreta, unos lápices o colores no representan un gasto muy grande, pero cuando empiezas a sumar todo, la cantidad se vuelve bastante elevada. No es solamente comprar cuadernos; son lápices, plumas, colores, juegos de geometría, pegamento, tijeras, mochilas, forros, etiquetas y todo lo que les piden en las listas escolares. Esto sin contar el material de limpieza que ahora piden en la lista de útiles para el mantenimiento de las escuelas.

¿Y qué ocurre con los uniformes y el calzado?

También representan un gasto muy fuerte. Los uniformes no son baratos y muchas veces los niños necesitan más de uno para poder ir a la escuela durante toda la semana. A eso hay que agregar zapatos, tenis, calcetas, ropa deportiva y, dependiendo de la escuela, otros materiales. Si tienes más de un hijo, el gasto prácticamente se multiplica. Por ejemplo, sólo el uniforme de educación física para mi hijo me costó 410 pesos.

¿Ha tenido que sacrificar otros gastos para poder comprar los útiles?

Sí. Creo que muchas madres y padres hacemos eso. Dejamos para después algunas cosas de la casa, compramos menos de otras o buscamos la manera de ahorrar en lo que podamos. También tratamos de reutilizar mochilas, uniformes o algunos útiles del ciclo anterior que todavía sirven. No porque no queramos darles cosas nuevas a nuestros hijos, sino porque el dinero simplemente no alcanza.

¿Cómo es combinar el trabajo con todas estas responsabilidades?

Es muy pesado. Una tiene que trabajar para llevar dinero a la casa, pero también tiene que estar pendiente de los hijos, de la escuela, de sus tareas y de lo que necesitan. A veces salimos de trabajar y todavía tenemos que ir a buscar útiles, comparar precios o hacer filas para comprar uniformes. Es un esfuerzo que muchas veces no se ve, pero que hacemos todos los días. Para las madres de familia es tener dos trabajos.

¿Considera que los salarios actuales permiten cubrir adecuadamente estos gastos?

No. Aunque uno trabaje, los gastos son demasiados. El problema es que el sueldo se va rápidamente en las necesidades básicas y cuando llega el regreso a clases tenemos que buscar de dónde sacar más dinero. No debería ser tan difícil que una familia trabajadora pudiera garantizarles a sus hijos educación, útiles, uniforme y calzado.

¿Qué significa para usted como madre que sus hijos puedan estudiar?

Es una de las cosas más importantes. Yo quiero que mis hijos estudien, que tengan una profesión y que puedan vivir mejor que nosotros. Por eso hacemos todos estos sacrificios. Pero también pienso que no debería depender únicamente del esfuerzo de las madres y los padres. 

Las familias trabajadoras necesitamos condiciones que realmente nos permitan salir adelante y que los gobiernos realmente apoyen con dar educación de calidad a nuestros hijos e infraestructura educativa adecuada, porque uno como padre o madre hace el esfuerzo por tener lo necesario para nuestros hijos, pero luego las condiciones de los planteles no son las óptimas para que nuestros hijos se eduquen.

Al igual que Alma Lucero, esta es la realidad que millones de mexicanos pasan año con año, y la situación se agrava más, debido a que cada año no sólo el regreso a clases implica un aumento en los precios de los útiles escolares y uniformes, sino que también sube la canasta básica, los servicios básicos, el transporte público y la educación. Es decir, todo recae en los hombros de la clase trabajadora que dígase lo que diga siempre será la más afectada, mientras que los salarios aumentan de manera raquítica o nula, todo lo demás aumenta de manera acelerada.

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