• Habitantes de zonas marginadas sufren falta de servicios básicos frente al privilegio de sectores ricos
La Ciudad de México es una de las entidades con mayor actividad económica del país, pero con grandes bolsones de miseria. Mientras en algunas zonas se levantan desarrollos inmobiliarios de alto valor, en otras hay familias que todavía enfrentan problemas para acceder a servicios básicos.
Uno de los ejemplos más visibles que comprueba la desigualdad tan marcada que se padece en la Ciudad de México es precisamente el tiempo que los trabajadores de a pie tienen que invertir diariamente para desplazarse a sus centros de trabajo.
“Mientras prevalezca el capitalismo, prevalecerán las desigualdades y el gobierno, su aparato político, seguirá marginando a las familias trabajadoras; el único camino que nos queda es la organización y la lucha por el poder político del país para combatir verdaderamente la desigualdad”, advirtió Gloria Brito, líder de los antorchistas en la capital.
La brecha económica entre estos dos sectores es abismal. La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (Enigh) 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), señala que “el ingreso corriente promedio trimestral de los hogares del primer decil de ingresos en la Ciudad de México fue de 24 mil 846 pesos, mientras que el de los hogares del décimo decil llegó a 339 mil 061 pesos. Es decir, el ingreso promedio del decil con mayores ingresos fue unas trece punto seis veces mayor que el del decil con menores ingresos”.

La desigualdad muestra un amplio reflejo en el acceso a los servicios básicos, pues un diagnóstico de Evalúa CDMX encontró que el 43.7 % de las viviendas de Milpa Alta no tiene agua entubada; en Xochimilco, el 30.4 %; en Tlalpan, el 20.2 % y en Tláhuac, el 19.7 %.
El mismo diagnóstico señaló una diferencia importante en la regularidad del suministro: “64.5 % de los hogares con menores ingresos recibe agua diariamente, frente a 95.7 % de los hogares de mayores ingresos”.
En varias colonias de alta plusvalía como Polanco, Lomas de Chapultepec o Santa Fe, predominan grandes desarrollos inmobiliarios, amplias vialidades, parques, centros comerciales y una infraestructura urbana que facilita la vida de sectores con elevados ingresos económicos. En cambio, en otras zonas de la capital hay familias que sufren por calles deterioradas, sin pavimento, falta de agua, drenaje e inundaciones recurrentes en época de lluvias.

Asimismo, dijo que uno de los ejemplos más visibles que comprueba la desigualdad tan marcada que se padece en la Ciudad de México es precisamente el tiempo que los trabajadores de a pie tienen que invertir diariamente para desplazarse a sus centros de trabajo, tiempo que dejan de dedicar al descanso, la convivencia familiar, la educación o actividades recreativas.
Reyes Ruiz, activista en la zona de Tlalpan, señaló la injusticia social que padecen miles de familias en la capital del país al ver limitada su calidad de vida, la cual nace marcada por el lugar que habitan por necesidad.
Muchas veces, dijo, ni siquiera es una colonia regular, pues las mismas condiciones económicas obligan a estas familias a tener que mudarse a estos parajes; tienen que vivir bajo la constante amenaza de desalojos y sin contar con los servicios más básicos, mientras que las zonas de alta plusvalía son cuidadas y viven sin carencias de ningún tipo.

Brito Nájera manifestó la urgencia de que los pobres de la capital se organicen, se eduquen y luchen para que se hagan valer sus derechos más elementales, pero, sobre todo, que formen una fuerza capaz de luchar por el poder político del país.
De esa forma, enfatizó, serán ellos los que dirijan los destinos de esta patria y cierren esta brecha territorial al invertir más recursos en construir obras e introducir servicios públicos en las colonias marginadas, en la construcción de vivienda de interés social, incorporar un servicio público eficiente y seguro, y garantizar la seguridad de sus habitantes.
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