• Unos 400 mil hogares en Chiapas carecen de una vivienda adecuada o propia ante la falta de políticas de desarrollo social
En Chiapas persiste la falta de oportunidades, desarrollo social y políticas públicas que incentiven salir de la pobreza a las familias. Que no te llegue el agua entubada, que tu colonia no esté pavimentada, que no tengas un sistema de drenaje sanitario digno o, peor aún, una vivienda propia, parece ser un problema que va a seguir vigente en cada uno de los hogares.
Antorcha reunirá y organizará al pueblo en todo Chiapas, porque es el mecanismo verdadero con el que se puede ejercer la justicia para el pueblo trabajador.
Hasta hoy, son unos 400 mil hogares que no cuentan con un hogar adecuado o una casa propia.
Hasta el año pasado, El Sol de México publicaba que Chiapas es uno de los estados con más asentamientos irregulares en México, registrando entre 350 mil y 550 mil viviendas sin escrituras hasta 2021.
Sólo en Tuxtla Gutiérrez se contabilizan más de 208 colonias irregulares, mientras que en Tapachula aproximadamente el 30 % de sus 500 colonias están en esta situación, reflejando un crecimiento urbano desordenado.

Por ejemplo, en la capital, se dice que casi 50 mil personas viven atrapadas entre la incertidumbre jurídica y la marginación urbana; solo aquí, 69 colonias establecidas desde hace cuatro décadas en terrenos ejidales que se convirtieron, por decreto, en parte del Parque Nacional Cañón del Sumidero (PNCS), y cuya escrituración ha sido postergada por cuatro gobiernos federales; siguen sin certeza legal sobre la tierra que compraron, sobreviven sin acceso a servicios públicos básicos, bajo un modelo de urbanización ilegal tolerada y creada de alguna forma por las mismas autoridades.
En Huixtla, Santiago de los Santos Peralta, autoridad de Altamira La Providencia, denunció que por más de 35 años no logran la certidumbre legal del suelo que habitan, y es que, aunque eran terrenos abandonados y comenzaron a construir sus viviendas y cosechar productos locales, aún no hay un documento que los haga acreedores del terreno o que los ayude a salir del atraso en los servicios básicos; aunque tienen una pequeña escuela e iglesia, aún hay otras necesidades apremiantes, como la de reparar los caminos o contar con un centro de salud.

Desde el centro hasta la frontera, este problema coincide en una cosa: no hay voluntad de las autoridades para brindarles la legalidad de un terreno donde las familias puedan construir una vivienda propia y donde puedan trabajar por irla mejorando; nadie pide un lugar regalado, piden llegar a un acuerdo para pagar su propiedad y dejar de sentir el temor de que la policía llegue y saque a las familias con violencia, como ha pasado en otros años.
Pero no dudo de que la gente se decida a encauzar su demanda, y esas más de 300 mil familias se unan en una sola voz a pedir "vivienda propia". Si este ejército se levanta y se pone en pie de lucha, puede mover el cielo y la tierra para terminar con esta incertidumbre legal, que es un impedimento para salir de la pobreza; pero para eso necesitamos una fuerza poderosa que mueva la palanca social en el sentido que el pueblo lo necesita; una fuerza que venza el dinero y al poder público.

Estoy segura de que Antorcha reunirá y organizará al pueblo en todo Chiapas, porque es el mecanismo verdadero con el que se puede ejercer la justicia para el pueblo trabajador.
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