MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

REPORTAJE | Bajos precios de la sandía afectan a productores

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• Pérdidas monetarias alcanzan 60 % en cosechas laguneras tras recortes gubernamentales hacia campesinos

Torreón, Coah. La crisis que enfrentan los productores de sandía en la región lagunera no es solamente un problema de precios; es también el resultado de años de abandono al campo, reducción de apoyos gubernamentales y recortes presupuestales que han dejado a los pequeños agricultores sin herramientas para enfrentar las dificultades de producir alimentos.

“Muchos compañeros han optado por abandonar sus parcelas y la fruta se queda ahí tirada porque recogerla cuesta más de lo que nos van a pagar”.

Hoy, los campesinos reciben alrededor de un peso con 50 centavos por kilogramo de sandía, un precio que no permite recuperar la inversión realizada. Después de meses de trabajo, muchos productores se encuentran con una realidad preocupante: la cosecha existe, pero venderla no representa ganancias.

Mientras los costos de semillas, fertilizantes, combustibles, maquinaria, energía eléctrica y mano de obra continúan aumentando, los apoyos que anteriormente ayudaban a reducir la carga económica de los productores han disminuido o desaparecido. 

Programas de subsidios, incentivos para la producción y mecanismos de respaldo al campo han sido recortados, dejando a los campesinos enfrentar solos las consecuencias de un mercado cada vez más desigual.

"Muchos compañeros han optado por abandonar sus parcelas; la fruta se queda ahí tirada porque recogerla cuesta más de lo que nos van a pagar", lamentó el productor Rodolfo Pachicano al explicar la difícil situación que viven las familias dedicadas al cultivo de sandía.

Productor enfrenta todos los gastos

Para sembrar una hectárea de sandía, un agricultor requiere una inversión aproximada de 150 mil pesos. En esa cantidad se incluyen gastos indispensables como preparación de la tierra, semillas, fertilizantes, agua, combustible y jornales.

Sin embargo, con el precio actual de compra, los productores apenas recuperan cerca de 50 mil pesos, generando pérdidas de alrededor del 60 % de la inversión.

Hace algunos años, los campesinos contaban con esquemas de apoyo y subsidios que permitían disminuir algunos costos de producción y hacer frente a temporadas difíciles. Actualmente, la reducción de recursos destinados al sector agrícola ha dejado a miles de productores en una situación de mayor vulnerabilidad.

Clima golpea a un campo debilitado

A la falta de apoyos se sumaron las condiciones climáticas adversas. Desde abril, las altas temperaturas y la escasez de agua en la Comarca Lagunera provocaron que la fruta madurara antes de tiempo, obligando a los agricultores a acelerar la cosecha.

El resultado fue un incremento en los gastos de mano de obra y una presión mayor para colocar el producto en el mercado, precisamente cuando los precios se encontraban por los suelos.

Los campesinos enfrentan así una doble crisis: las condiciones naturales afectan la producción, mientras que la falta de respaldo institucional limita su capacidad para resistir.

Campo en riesgo de desaparecer

La problemática de la sandía representa una situación que viven productores de distintos cultivos. La falta de precios justos, el aumento de los costos y los recortes al presupuesto destinado al campo han provocado que cada vez más familias consideren abandonar sus tierras.

"La tierra fue generosa en producción, pero el precio es catastrófico. No hay utilidad y estamos operando con pérdidas constantes", señaló Pachicano.

Para los productores, el campo no necesita discursos, sino acciones concretas: apoyos a la producción, subsidios que permitan reducir costos, acceso al agua y políticas que garanticen condiciones justas para quienes trabajan la tierra.

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