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Remesas y economía a la baja

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Las remesas en México, principalmente provenientes de Estados Unidos, representan una fuente de ingresos crucial que superó los 64 mil millones de dólares en 2024, posicionando al país como el segundo mayor receptor mundial. A pesar de un ligero descenso proyectado en 2025 debido a políticas migratorias estrictas, constituyen cerca de 3.5 % - 4 % del PIB y sostienen el consumo familiar en zonas rurales de nuestro país.

Las remesas enviadas desde Estados Unidos, que son sostén directo para millones de hogares mexicanos, atraviesan su peor momento desde la crisis financiera de 2008.

Son fundamentales para el ingreso familiar representando más del 30 % del presupuesto en muchos hogares receptores. Actúan como un “paliativo” de la pobreza más que como una inversión productiva, siendo esenciales para el consumo básico (alimentos, salud, vivienda).

México enfrenta su mayor contracción en remesas en más de una década. Para Diego A. Onofre Pérez, profesor de la Facultad de Economía de la UNAM y especialista en migración internacional, las causas van mucho más allá de muros, tipos de cambio o discursos coyunturales: reflejan un modelo económico que, desde hace décadas, obliga a millones a migrar.

Las remesas enviadas desde Estados Unidos, que son sostén directo para millones de hogares mexicanos, atraviesan su peor momento desde la crisis financiera de 2008. En abril del año pasado cayeron un 12 % y en mayo otro 4.6 % respecto al mismo periodo del año anterior.

Entre enero y mayo ingresaron al país 24 mil 375 millones de dólares, una contracción del 3 % frente a 2024. Esto rompe la racha que había llevado a México a un récord histórico el año antepasado, con 64 mil 775 millones de dólares –equivalentes al 3.4 % del PIB nacional–, superando incluso los ingresos petroleros.

El fenómeno tiene dimensiones globales: México es el segundo receptor mundial de remesas, sólo detrás de India, con cerca de 10 % de los flujos globales que, en 2024, alcanzaron los 905 mil millones de dólares, según el Banco Mundial.

En estados como Guerrero, Michoacán, Zacatecas o Chiapas, estos recursos representan entre el 12 % y el 16 % del PIB local. Su efecto inmediato es evidente: el Banco de México estima que cada peso adicional recibido genera hasta 2.67 pesos en producción bruta, concentrados principalmente en el consumo.

“Después de once años con aumento a tasa anual, los flujos de remesas hacia el país cayeron 4.56 % , su mayor descalabro en dieciséis años, si se considera la caída en 2009 de 15.51 % .

Para Grupo Financiero Base, la debilidad del mercado laboral de Estados Unidos y el temor de la población indocumentada a ser deportada por lo que las personas evitaron salir a trabajar o a realizar otras actividades.

En un análisis, el grupo recordó que la tasa de desempleo promedio para personas de origen mexicano en EU se ubicó en 5.1 % , la mayor tasa desde 2021”. Reforma, cuatro de febrero de 2026.

Además, al cierre de noviembre, el número de personas bajo detención por el Servicio de Control de Inmigración y Aduana (ICE) mostró un crecimiento de casi 70 % respecto a igual mes de 2024.

Es así como, sin ajuste estacional los ingresos por remesas se colocaron en 61 mil 719 millones de dólares, luego de alcanzar un máximo histórico por 64 mil 746 millones el año previo, según información del Banco de México (Banxico).

Además, por primera vez en dieciséis años, se registró el primer descenso en el número de operaciones y fue de 5.48 % anual a 155.74 millones.

Un menor número de envíos no pudo ser compensado por el incremento en el valor promedio de la remesa de 1 % respecto a 2024, al quedar en 397 dólares, un valor nunca antes visto.

Cabe mencionar que la captación de recursos por remesas se situó en 61 mil 87 millones de dólares en todo 2025, con cifras desestacionalizadas del Banxico, un monto que resultó 4.08 % por debajo de las contabilizadas en 2024.

Ante tal problemática mencionada anteriormente, urge que el Gobierno federal promueva fuentes de trabajo suficientes en nuestro país, en otras palabras, trabajo para todos, con salarios bien remunerados, rescate del campo agrícola, aumento de la inversión en infraestructura a nivel nacional. 

Además, urge una reforma fiscal progresiva donde el rico aporte un buen porcentaje de su riqueza para aplicarlo en áreas estratégicas de desarrollo como son la salud, la educación y algunas otras áreas de importancia general. Y que todos los mexicanos se queden a trabajar aquí.

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