• Durante 2026 se han registrado 34 víctimas debido a temperaturas extremas y carencia energética
Cada verano ocurre lo mismo en Mexicali: las temperaturas superan los 45 y hasta los 50 grados centígrados. Las autoridades emiten recomendaciones para protegerse del calor y, aun así, comienzan a registrarse muertes. No se trata únicamente de un clima extremo, sino de un problema que afecta principalmente a las familias más vulnerables, aquellas que no cuentan con energía eléctrica, agua potable o condiciones adecuadas para protegerse de las altas temperaturas.
En un estado tan rico como Baja California, nadie debería verse obligado a luchar para obtener servicios tan elementales como agua potable, energía eléctrica o una vivienda digna.
De acuerdo con el Informe Semanal para la Vigilancia Epidemiológica de Temperaturas Naturales Extremas de la Secretaría de Salud federal, durante la temporada de calor de 2026, Baja California registra 34 defunciones asociadas a temperaturas extremas, deshidratación y agotamiento, colocándose nuevamente entre las entidades con mayor número de fallecimientos relacionados con el calor en el país.
Las cifras muestran, además, que el problema es grave. Los mismos informes de la Secretaría de Salud federal indican que durante todo 2025 Baja California registró 50 fallecimientos por estas causas. Es decir, de mantenerse esta tendencia, durante 2026 la cifra podría acercarse o incluso superar la registrada el año pasado.

El exsecretario de Salud de Baja California, Adrián Medina Amarillas, ha señalado que las defunciones se deben a complicaciones derivadas del golpe de calor, como paro cardiorrespiratorio y lesión renal aguda. Sin embargo, poco se habla de las condiciones sociales que agravan este problema, entre ellas la falta de energía eléctrica y de agua potable.
Mueren quienes habitan viviendas construidas con materiales que concentran el calor; quienes no pueden costear un aparato de aire acondicionado o pagar los altos consumos de electricidad; quienes trabajan largas jornadas bajo el sol y quienes viven en situación de calle. El calor afecta a todos, pero las consecuencias más graves recaen sobre quienes menos tienen.

Peor aún, quienes antes de llegar al poder hicieron de la reducción de los costos de la electricidad una de sus principales banderas de lucha, hoy mantienen a las familias enfrentando tarifas cada vez más elevadas. Mientras tanto, la población tiene que conformarse con una tarjeta de apoyo de mil 500 pesos para hacer frente a todo el verano, cuando los recibos mensuales de electricidad pueden llegar hasta los 5 mil pesos.
En un estado tan rico como Baja California, nadie debería verse obligado a luchar para obtener servicios tan elementales como agua potable, energía eléctrica o una vivienda digna. Estos derechos deberían estar garantizados para toda la población. Pero mientras la riqueza siga concentrándose en unas cuantas manos y las necesidades de la mayoría permanezcan en segundo plano, cada verano volveremos a contar víctimas del calor.

Por ello, el Movimiento Antorchista hace un llamado a la organización del pueblo trabajador. La experiencia ha demostrado que un pueblo organizado tiene mayores posibilidades de conquistar mejores condiciones de vida y defender sus derechos.
El próximo mes retomaremos nuestra lucha para exigir a la Comisión Federal de Electricidad que cumpla con el compromiso de llevar energía eléctrica a Valle de las Misiones, Vistas del Valle y el Valle de Mexicali, y que también se atienda esta necesidad en comunidades de San Quintín, Tecate y Tijuana.

Pero esta lucha no debe limitarse a resolver las necesidades más inmediatas; también debe orientarse a impulsar una transformación profunda del sistema económico y social en el que vivimos.
Sólo con una sociedad que ponga la riqueza al servicio de quienes la producen será posible evitar que, en una ciudad como Mexicali, haya personas que pierdan la vida simplemente por no contar con agua, electricidad o una vivienda digna para enfrentar el calor.
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