MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Miles de familias sin acceso a un hogar en la capital del país

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• Anualmente se edifican apenas 8 mil casas populares frente a un déficit que ronda los 700 mil inmuebles

Encontrar una vivienda, y a un precio accesible, en la Ciudad de México es uno de los mayores problemas que enfrentan miles de familias trabajadoras. Mientras el mercado inmobiliario crece, con desarrollos dirigidos a sectores de gran poder adquisitivo, la oferta de vivienda popular es insuficiente. El resultado es un déficit que especialistas estiman en alrededor de 700 mil viviendas.

Cerca de 100 mil personas abandonan cada año la Ciudad de México porque no pueden pagar una renta o comprar una vivienda.

Esta situación no es nueva, pero se ha agravado en los últimos años. Diversos especialistas en desarrollo urbano advierten constantemente que la demanda de vivienda aumenta, mientras que la construcción de nuevos hogares de interés social es inferior. Cada año se edifican apenas 8 mil viviendas en la capital, dejando a cientos de familias fuera de la posibilidad de adquirir una.

Uno de los principales obstáculos para que se construya vivienda, según el análisis de los expertos, es el alto costo del suelo urbano y la lentitud de los procesos para autorizar nuevos proyectos habitacionales. A ello se suma la falta de incentivos para impulsar la construcción de vivienda popular, lo que provoca que los grandes desarrollos inmobiliarios sean ocupados por quienes sí tienen para pagar.

Cerca de 100 mil personas abandonan cada año la Ciudad de México porque no pueden pagar una renta o comprar una vivienda. Muchas se trasladan a municipios del Estado de México, desde donde deben recorrer largas distancias todos los días para llegar a sus centros de trabajo o estudio. Otras, sin embargo, no tienen esa posibilidad y optan por asentarse en zonas irregulares.

De acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema), cerca del 59 % del territorio de la Ciudad de México corresponde a suelo de conservación. Miles de familias, al verse en la necesidad de contar con una vivienda, construyen aquí sus casas, sin servicios básicos como agua potable, drenaje, pavimentación o alumbrado público, además de enfrentar el riesgo permanente de desalojos y vivir imposibilitadas para regularizar su patrimonio.

Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han señalado que el elevado precio del suelo hace que resulte más provechoso construir vivienda de nivel medio y residencial que desarrollar proyectos de interés social.

Esta situación ha favorecido procesos de gentrificación en distintas zonas de la ciudad, donde el aumento del precio de las viviendas y de las rentas obliga a muchas familias a abandonar los barrios donde han vivido durante años para dar paso a nuevos desarrollos destinados a personas con mayores recursos.

De acuerdo con el Inegi, la Ciudad de México concentra los precios de vivienda y renta más altos del país, situación que afecta principalmente a trabajadores cuyos salarios son bajos. 

Aunque la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos reconoce, en su artículo cuatro, el derecho de toda persona a disfrutar de una vivienda adecuada, para miles de familias capitalinas ese derecho sólo se ve bonito en el papel, porque en los hechos no se respeta.

Para que se resuelva este gran problema que deja en el desamparo a muchas familias capitalinas, urge una política pública que priorice la construcción de vivienda popular, agilice los trámites para nuevos desarrollos populares, facilite el acceso al suelo urbano y fortalezca, sobre todo, los programas dirigidos a las familias de menores ingresos.

La crisis de vivienda en la Ciudad de México no sólo deja al descubierto un problema de construcción de casas, sino que refleja también la profunda desigualdad que existe entre quienes pueden acceder al mercado inmobiliario y quienes, a pesar de trabajar todos los días, no tienen ni tendrán las posibilidades de adquirir un patrimonio, algo que es sumamente injusto.

El Movimiento Antorchista, desde hace varias décadas, ha venido dando la lucha a lo largo y ancho del país para que el derecho a la vivienda sea respetado; gracias a esto ha logrado construir colonias y unidades habitacionales, en donde se edifica vivienda asequible para las familias de menores ingresos. 

Esto demuestra la importancia de la organización popular, a través de la cual se puede lograr que los mexicanos puedan contar con mejores condiciones de vida, porque nadie va a venir a regalarnos nada. Los pueblos deben entender que sólo luchando podremos lograr un México más justo para todos los mexicanos.

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