El paro docente de 2026 afectó a más de 134 mil alumnos en Guerrero y Zacatecas
La lucha magisterial en México ha sido un motor histórico clave en la defensa de la educación pública y en la democratización sindical; su historia destaca por sacudir el corporativismo estatal, oponerse a líderes corruptos, enfrentar reformas estructurales en escuelas y calles, por su resistencia, radicalidad y profunda conexión con demandas sociales, campesinas e indígenas.
El rezago educativo en Guerrero afecta al 40 % de la población, situando al estado entre los tres primeros lugares a nivel nacional.
En la posrevolución, los maestros enfrentaban salarios precarios y vulnerabilidad social, para unificarlos, en 1943 se fundó el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), el cual quedó rápidamente bajo control del Estado, instaurando décadas de cacicazgo y corporativismo; en 1958, el Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM) liderado por el profesor Othón Salazar, estalla contra el control oficial y exige mejoras salariales. Con huelgas masivas y la toma de la Secretaría de Educación Pública, logra sacudir al gobierno a pesar de la represión militar y política.
En 1979 surge la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), ante la corrupción y sumisión de la dirigencia del SNTE, con profesores disidentes, especialmente de Guerrero, Oaxaca y Chiapas, con el fin de mejorar las condiciones laborales y educativas.
A través de movilizaciones históricas, de 1989 a 2007, la CNTE se posiciona como una gran fuerza social, encabezando protestas en Oaxaca (2006) y las movilizaciones contra la Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste) desde 2007.

Ceteg, referente de disidencia magisterial
En 1979 surge la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (Ceteg), consolidándose como el referente de la disidencia magisterial. Además, en la región de La Montaña, profesores nahuas, na savi y me’phaa articularon esfuerzos para vincular la educación con la defensa de los pueblos originarios y este 2026 participó en una de las luchas magisteriales más grandes de la historia, la huelga nacional convocada por la CNTE en la Ciudad de México, que inició el 1 de junio y concluyó el 25 del mismo mes, provocando el cierre de vialidades importantes, marchas constantes, dejando a más de un millón 200 mil estudiantes sin clases en distintos estados del país, entre ellos Guerrero, donde se prolongó la lucha.
Guerrero ocupa el cuarto lugar a nivel nacional con mayor rezago educativo, con un 41.3 %, sólo detrás de Chiapas (46.6 %), Michoacán (41.8 %) y Oaxaca (41.7 %). Al respecto, Ricardo Castillo, titular de la Secretaría de Educación de Guerrero (SEG), expresó que el movimiento de protesta de la Ceteg no tuvo razón de ser porque sus demandas han sido atendidas y sus principales planteamientos son de índole federal.
Después de lamentar la afectación al alumnado de estos planteles educativos por el paro del magisterio disidente, el funcionario estatal mencionó que el 15 de julio concluye oficialmente el ciclo escolar y estas escuelas tratarán de reponer temas educativos pendientes. En la protesta participaron más de mil escuelas y 5 mil maestros, dejando sin clases a miles de alumnos.
Los estudiantes de las normales rurales de Guerrero, principalmente de la Escuela Normal Rural "Raúl Isidro Burgos" de Ayotzinapa, son actores clave en la lucha social del estado y se unen frecuentemente a las luchas magisteriales contra reformas laborales y educativas que consideran lesivas.
La lucha que concluyó hace unos días en el estado suriano logró resolver algunas demandas del magisterio, pero mantuvo sin clases a más de 134 mil estudiantes, tan sólo de Guerrero y Zacatecas.
Más allá de las protestas de los docentes, los alumnos de Guerrero enfrentan un entorno marcado por la desigualdad, la falta de infraestructura, el rezago educativo y las deficiencias tecnológicas que limitan constantemente el desarrollo académico de estudiantes de todos los niveles; por esa razón y con el fin de recuperar el tiempo perdido, entre ellas ajustar horarios y reprogramar actividades escolares, la SEG diseñó material didáctico para recuperar las clases perdidas.

Los detalles de la estrategia de recuperación son los siguientes:
1. Uso voluntario: La implementación del material y las estrategias de recuperación quedan a consideración de los docentes frente a grupo.
2. Enfoque principal: El plan busca reforzar competencias esenciales en los estudiantes, garantizando los aprendizajes mínimos.
3. Canal oficial: Puedes consultar los comunicados, protocolos y materiales de apoyo adicionales en el portal de Materiales Educativos de la SEG.
El rezago educativo en Guerrero afecta al 40 % de la población, situando al estado entre los tres primeros lugares a nivel nacional, situación que se agrava por la pobreza ancestral, falta de infraestructura en zonas indígenas y la pérdida de cientos de horas de clases causadas por los paros magisteriales y por fenómenos naturales, como el huracán “Otis”.
La lucha de los maestros es justa y la respaldamos, sin embargo, de manera conjunta, autoridades y docentes deben poner en marcha una estrategia de recuperación de clases que ayude a resarcir los efectos del daño que causan a la comunidad estudiantil, ávida de superación académica y de salir de los últimos lugares de pobreza y marginación porque la educación, como expresa el Movimiento Antorchista Nacional (MAN), es y seguirá siendo la herramienta principal que la niñez y la juventud guerrerense necesitan para salir adelante y forjar un mejor futuro.
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