• Dirigentes de Antorcha sufren acoso estatal por exigir servicios elementales en diversas comunidades rurales
En las últimas semanas se han dado en distintos estados del país hechos preocupantes relacionados con amenazas, acoso y persecución contra dirigentes del Movimiento Antorchista.
En Querétaro, el dirigente estatal, Jerónimo Gurrola Grave, denunció estar recibiendo amenazas de muerte; en Oaxaca, un dirigente de la organización enfrentó acciones judiciales relacionadas con la defensa de demandas de comunidades campesinas.
Ahora, en Veracruz, tres dirigentes fueron citados por autoridades judiciales en la misma fecha en que la organización tenía programada una movilización para solicitar audiencia con la gobernadora y atención a sentidas demandas sociales: introducción de servicios elementales para varias comunidades, así como construcción de obra pública.

Todos debemos saber que en los últimos años ha disminuido en todo el país la construcción de obras necesarias para el desarrollo de la población mexicana, porque la inversión de los recursos públicos se está yendo a otros sectores, como los que recientemente dio a conocer la revista de análisis político y social Buzos de la noticia, en su edición mil 254, sobre las prioridades del Plan México, que pone en primer lugar los megaproyectos y las inversiones que benefician a grandes empresas extranjeras con electricidad, agua, gas y transporte de sus productos de exportación.
Resalta que la inversión que el gobierno federal asignó en el presupuesto de este año para construcción de obra pública, es de tan sólo 135 mil millones de pesos, con una bolsa a repartirse entre los 32 estados de la república, tocando a cada estado una cantidad ínfima.
En cambio, recientemente anunció el paquete de inversiones correspondientes al Plan México, que apoyará con más obras de infraestructura a los 500 parques industriales existentes, la cantidad anunciada asciende a 5.6 billones de pesos, que serán invertidos durante los próximos cuatro años.
Aquí se muestra la gran diferencia, y a quién beneficia este gobierno realmente, de qué lado está inclinada la balanza. Quiero decir que en esto no hay diferencia alguna con los anteriores gobiernos; todos han hecho como prioridad gastar los recursos para favorecer a los sectores más ricos, mientras que a los pobres simplemente los dejan padecer en su pobreza.
El pago a la labor tan importante que realizan nuestros compañeros antorchistas no puede ser la represión; debería ser la solución a las demandas del pueblo pobre de México.
Y mientras esto ocurre en el país, los luchadores sociales adquieren una importancia primordial, pues son los que despiertan la conciencia de la población, le abren los ojos, les enseñan el camino de la lucha y la necesidad de estar unidos y luchando por lograr mejores condiciones de vida para el pueblo.
De otro modo, nada caerá del cielo, el pueblo tiene que salir a buscar mejores condiciones de vida, e ir fincando las bases para la construcción de una patria más justa.
El acoso y la persecución están más que bien entendidos, son las armas de las cuales se vale la clase poderosa, que tiene el control del aparato judicial que con una señal se convertirá en el brazo ejecutor de la represión.
Por eso nuestros compañeros, como antaño, hoy padecen esta situación de amenazas como las que está viviendo el profesor Jerónimo, en Querétaro; no nos sorprende, pero esto tampoco quiere decir que debamos aceptarlo con resignación si es injusto.
El pago a la labor tan importante que realizan nuestros compañeros antorchistas no puede ser la represión; debería ser la solución a las demandas del pueblo pobre de México, porque Antorcha lucha del lado de los pobres, de aquellos que trabajan de sol a sol, y a pesar de que esta actividad ocupa gran parte de su vida, viven y terminan sus días sufriendo los sinsabores de la pobreza que los limita en toda su existencia.

En definitiva, la respuesta no puede ser el silencio ante las amenazas y la persecución, y a las autoridades debe quedarles claro que las necesidades en las comunidades existen, sólo que su falta de interés les impide verlas: las familias mexicanas carecen de agua, vivienda, electrificación, caminos, escuelas y servicios de salud.
Cuando un dirigente recibe amenazas de muerte, como está sucediendo en Querétaro, cuando otro enfrenta acciones judiciales relacionadas con la exigencia de solución de una demanda comunitaria, como ocurre en Oaxaca, o cuando varios dirigentes reciben citatorios en el contexto de una movilización anunciada, como está pasando en Veracruz, la sociedad tiene derecho a pedir explicaciones y cese a la represión.
Lo que está en peligro no es solamente la seguridad de Jerónimo Gurrola, de los compañeros de Oaxaca o de los dirigentes veracruzanos. También está en peligro el derecho de miles de ciudadanos a organizarse, levantar la voz y exigir mejores condiciones de vida para sus comunidades.
Ante las amenazas y la persecución denunciadas en distintos estados, exigimos una investigación clara y profunda, transparencia y garantías para quienes ejercen sus derechos dentro del marco de la ley, como lo hace y lo va a seguir haciendo el Movimiento Antorchista a lo largo y ancho del país.
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