*Más de 120 accidentes sucedieron en esta carretera durante el último año
La Paz, Estado de México. El pasado domingo 11 de enero de 2026, un nuevo accidente de proporciones alarmantes sobre la carretera federal México-Texcoco a la altura de Tecamachalco en el municipio de La Paz puso una vez más bajo el escrutinio público la falta de infraestructura y de políticas públicas efectivas para garantizar la seguridad vial en una de las arterias más transitadas del oriente del Estado de México. Lo que inicialmente fue reportado por las autoridades como un choque sin consecuencias graves, quedó grabado en video y difundido en redes sociales, mostrando el aparatoso momento en que una patrulla estatal embiste múltiples vehículos particulares, proyectando incluso a un peatón y a un motociclista, que quedaron en el pavimento y contra otros autos detenidos.
Aunque la Secretaría de Seguridad del Estado de México ha informado que “no se reportaron personas lesionadas de gravedad”, sino únicamente golpes leves y daños materiales, el impacto visual de las imágenes genera inquietud entre ciudadanos. Lejos de ser un hecho extraordinario, esta vialidad ha sido escenario recurrente de percances de diversa índole. En el último año, al menos 120 accidentes han sido contabilizados en el tramo México-Texcoco, con un alto porcentaje de ellos relacionados con motociclistas y conductores particulares, según datos de la Secretaría de Movilidad del Estado de México.

Además, en diciembre de 2025 un peatón que transitaba en un triciclo fue atropellado a la altura del Hospital General en Texcoco; un incidente que, aunque menor en impacto mediático, evidencia la peligrosidad constante para peatones y comerciantes que dependen de esta vía para su sustento diario. Otras colisiones —como la ocurrida en febrero de 2025 con un tráiler y dos vehículos cerca de la Central de Abasto de San Vicente Chicoloapan— reiteran la alta incidencia de siniestros que provocan caos vial y ponen en riesgo vidas humanas.
“Aquí transitamos miles de personas todos los días: camionetas, autos, motos, pero también comerciantes y peatones. No es raro ver vehículos que pierden el control o casi no hay visión en las mañanas por falta de buena iluminación,” comparte María López, vendedora ambulante que se encontraba cerca del lugar del accidente del domingo. “El semáforo no se ve bien y muchas veces la gente no respeta la luz porque nadie regula el tránsito. Esto pudo terminar en tragedia,” agregó con evidente preocupación.
Otro testimonio de Jorge Castillo, automovilista que sufrió una colisión menor en esta carretera meses atrás, subraya: “Apenas fue un golpe leve, pero otros no han tenido tanta suerte. La carretera está mal señalizada y el pavimento con baches. El gobierno pasa de largo y mientras tanto vemos accidentes casi cada semana.”

Este accidente también pone en relieve las condiciones laborales y de riesgo a las que están expuestos los propios elementos policiales. La versión oficial, de que el conductor perdió el control por una causa médica repentina, abre más preguntas que respuestas, sobre si se aplica un examen médico y psicológico periódico a los conductores de unidades oficiales, o si se revisan los horarios y cargas de trabajo para evitar situaciones de fatiga o estrés extremo. El análisis médico al agente está en curso, pero la falta de transparencia inicial alimenta la desconfianza pública.
Expertos en seguridad vial han señalado que parte de los accidentes en carreteras mexicanas están relacionados con factores atribuibles a los conductores, pero también a fallas mecánicas y problemas de infraestructura. A nivel nacional, alrededor del 25 % de los siniestros en autopistas están asociados a malas condiciones mecánicas de los vehículos, mientras que casi el 10 % se vincula directamente a malas condiciones de la infraestructura carreteras.
En el caso de la carretera México-Texcoco, las demandas de vecinos y transportistas locales incluyen que se mejore el mantenimiento del pavimento y eliminación de baches, revisión y modernización del sistema de semáforos y señalización en puntos críticos, instalación de mayor número de cámaras de seguridad y de monitoreo de tránsito, señalización preventiva y reductores de velocidad en tramos urbanos densos, además de una intensa campaña de educación vial dirigidas a motociclistas y conductores de transporte pesado.

Desde la organización ciudadana del Movimiento Antorchista en Los Reyes La Paz, la postura ha sido tajante: “desde hace tiempo hemos venido exigiendo al gobierno estatal y local un proyecto integral de rehabilitación vial y seguridad pública, que no solo repare el asfalto, sino que replantee políticas públicas de movilidad segura y prevención de accidentes, con participación ciudadana y criterios técnicos claros”, comentó César Adrián Rodríguez Mosco, vocero de dicha organización en esta parte de la zona oriente.
Mientras tanto, los ciudadanos siguen siendo testigos de una vialidad que según opiniones y cifras parece la normalización de eventos, siniestros o accidentes, y de un gobierno que opta por comunicados oficiales que minimizan los hechos, en lugar de acciones concretas de prevención y respuestas oportunas a la comunidad. Este nuevo no solo deja daños materiales y algunos lesionados; deja cuestionamientos inevitables, sobre cuántas tragedias más tiene que vivir la ciudadanía en esta carretera para que se implementen políticas públicas serias y sustentadas que logren garantizar la seguridad y se reduzcan los accidentes.
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