Recientemente en la Olimpiada Nacional Conade 2026 (el certamen deportivo juvenil más importante del país, donde compiten las 32 entidades federativas más universidades o instituciones como la UNAM, el IPN, IME, Indet y el IMSS), Guerrero terminó en el penúltimo lugar de la tabla general de 37 participantes, sólo por encima de Indet, con apenas una medalla de oro, ocho de plata y once de bronce, acumulando un total de 20 medallas.
Un sistema económico que concentra la riqueza en pocas manos y reparte migajas entre los estados del sur nunca va a producir igualdad de oportunidades.
Y lo más vergonzoso no es el número en sí mismo. Lo vergonzoso es que nadie en el gobierno parece entender lo que ese número está diciendo.
Mientras nuestros jóvenes luchaban por conseguir cada presea, Jalisco (el campeón absoluto año tras año) acumuló más de mil medallas, con 473 de oro. ¿La diferencia entre ellos y nosotros? No es el talento. Es el dinero. Es la decisión política de a quién se le da y a quién se le niega.
El Indeg opera con apenas diecinueve millones de pesos anuales. De esos, diez millones se van en logística para llevar a los atletas a competir, seis millones en becas (cuya asignación, por cierto, la revista Proceso ya documentó que opera en la opacidad, sin transparentar los beneficiarios) y cuatro millones en promoción. En comparación, Jalisco destina un promedio de 420 millones de pesos al deporte.

Es decir, nuestra entidad compite con 30 veces menos recursos aproximadamente. Eso no es una desventaja competitiva; es una sentencia de fracaso anunciada.
Pero aquí viene la parte que me interesa que entiendan, porque esto va más allá del deporte, lo que le ocurre a un joven guerrerense que quiere ser atleta de alto rendimiento es exactamente lo mismo que le ocurre a un joven guerrerense que quiere estudiar, montar un negocio o simplemente vivir con dignidad: el sistema lo abandona. No por casualidad. Un sistema económico que concentra la riqueza en pocas manos y reparte migajas entre los estados del sur nunca va a producir igualdad de oportunidades, ni en las pistas de atletismo ni en ningún otro lado. Y aquí está la prueba más contundente de que el problema no es la gente, sino el sistema que la rodea.
El Movimiento Antorchista celebró en marzo de 2026 su XXII Espartaqueada Deportiva Nacional en Tecomatlán, Puebla. Nueve días de competencias. Las 32 delegaciones del país. Miles de jóvenes atletas que no reciben un solo peso del gobierno, que no tienen entrenadores pagados por el Estado, que no cuentan con instalaciones de vanguardia financiadas con recursos públicos. Y aun así, la delegación guerrerense no terminó en el último lugar. Terminó peleando entre los primeros diez de la tabla general.

¿Cómo es posible? Porque el Movimiento Antorchista hace lo que el gobierno no hace, organiza, forma, acompaña y cree en su gente. Porque cuando una organización popular tiene un propósito colectivo, cuando los jóvenes saben que no están solos, cuando hay una estructura que los respalda aunque sea con voluntad y trabajo, los resultados cambian radicalmente. La Espartaqueada deportiva lo demuestra cada dos años: el talento guerrerense existe. Lo que no existe es una clase gobernante comprometida con desarrollarlo.
Que un estado con tres punto cinco millones de habitantes, con una biodiversidad y una riqueza cultural sin par, con jóvenes capaces de ganar en diferentes disciplinas casi sin recursos, termine en el sótano del medallero nacional no es una tragedia inevitable. Es una injusticia evitable que los que mandan han decidido no resolver, porque resolver la pobreza y la desigualdad estructural no está en el interés de quienes se benefician de ella.
El cambio que Guerrero necesita no vendrá de un discurso de gobernadora ni de un comunicado del Indeg celebrando "inversiones históricas" de seis millones de pesos. Vendrá cuando los guerrerenses entendamos que las medallas que no ganamos, las escuelas que no se construyen, los hospitales que no funcionan y los salarios que no alcanzan tienen la misma raíz: un sistema económico injusto que hay que cambiar de fondo.
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