• Mil ciudadanos marcharon hacia la alcaldía para pedir obras sociales tras sufrir tratos prepotentes de funcionarios
Cada vez que un ciudadano toca la puerta de una oficina de gobierno lo hace con la esperanza de encontrar respuesta a un problema que afecta su vida y la de su comunidad. Nadie acude por gusto a solicitar una audiencia, a presentar un pliego de demandas o a gestionar una obra o un servicio; detrás de cada petición hay familias que no tienen agua potable, calles en buen estado, vivienda, drenaje, alumbrado público, seguridad y más.
Escuchar a la ciudadanía no es un favor que le hacen, es la obligación que acompaña al ejercicio del cargo público, y cuando un funcionario hace de lado esta responsabilidad, está olvidando el verdadero sentido del gobierno.
Un servidor público jamás debe olvidar cuál es la razón de su cargo, porque quienes ocupan un puesto en el gobierno no son dueños de las instituciones ni de los recursos públicos. Ellos están desempeñando una responsabilidad que les otorgó el pueblo con su voto y, por lo tanto, su principal obligación es atenderlo con respeto, escuchar sus necesidades y sobre todo resolverlas.
Pero pasa exactamente lo contrario; quizá no puedo hablar de todos, pero en varios casos los funcionarios no responden, no atienden. Hay funcionarios que piensan que su cargo les otorga el privilegio de decidir arbitrariamente a quién reciben y a quién no, o que tienen derecho a responder con soberbia cuando los ciudadanos les exigen el cumplimiento de sus responsabilidades.
Ese fue el motivo de la movilización que recientemente realizaron los antorchistas de Xochimilco en las inmediaciones de la Torre del Caballito. Esta protesta fue la respuesta a un trato despreciativo e insultante por parte del secretario particular de la alcaldesa de Xochimilco, Circe Camacho, integrante del Partido del Trabajo, aliado al partido de la presidenta de la república, Claudia Sheinbaum.

La historia es esta: una comisión de compañeros antorchistas acudió a las oficinas de esta alcaldía para asistir a una reunión previamente acordada para dar seguimiento a diversas demandas sociales en colonias populares de la alcaldía de Xochimilco.
Obras, servicios y apoyos que buscan mejorar las condiciones de vida de cientos de familias humildes, como colocación de luminarias para distintas comunidades, donación de mil tambos para almacenamiento de agua, donación de sillas de ruedas, muletas, andaderas y tanques de oxígeno, donación de 500 tanques de gas, vestuario de danza y baile para grupos culturales, "paradas" de pipas de agua, entre otras, son demandas que han urgido por años y son un clamor de la gente.
Sin embargo, lejos de encontrar disposición para dialogar, los compañeros recibieron un trato grosero y prepotente, además de que la reunión fue cancelada por este mismo individuo, en medio de reclamos por parte del susodicho funcionario, que despidió a la comisión con gritos y ademanes ofensivos: "Se acabaron las negociaciones", vociferaba, demostrando con esto su actitud prepotente y soberbia.

Rechazamos la actitud violenta de este servidor público, que no tiene ningún derecho a humillar, descalificar o cerrar las puertas del diálogo a quienes representan legítimamente las necesidades de sus comunidades. Los funcionarios sólo son administradores de los recursos públicos, pero los manejan como si fueran de su propiedad.
Ese dinero pertenece al pueblo y debe destinarse a resolver los problemas de la población más necesitada. Escuchar a la ciudadanía no es un favor que le hacen, es la obligación que acompaña al ejercicio del cargo público, y cuando un funcionario hace de lado esta responsabilidad, está olvidando el verdadero sentido del gobierno.
El Movimiento Antorchista siempre se ha conducido con respeto, privilegiando el diálogo con las autoridades. Nuestra lucha siempre ha sido pacífica y organizada.

Acudimos puntualmente a las reuniones a las que nos convocan las autoridades, presentamos propuestas y agotamos las vías institucionales antes de recurrir a la movilización de protesta; no nos movemos por nuestro gusto o porque no tengamos qué hacer, no dejamos nuestras obligaciones y otros compromisos por gusto.
La cadena humana, integrada por cerca de mil manifestantes provenientes de Xochimilco, se extendió durante más de tres horas sobre Paseo de la Reforma, bajo un intenso sol.
Con pancartas en alto y consignas dirigidas a las autoridades, los participantes ocuparon el tramo comprendido entre la Torre del Caballito, en la unión de Paseo de la Reforma, avenida Hidalgo y Rosales, pasando por el edificio del diario El Universal, ubicado sobre Bucareli, hasta la Glorieta del Ahuehuete, formando hileras de ciudadanos.

La movilización convirtió por varias horas este corredor en un escenario de protesta pacífica. Automovilistas, peatones y turistas observaron el despliegue de los manifestantes, quienes permanecieron de pie pese a las altas temperaturas, sosteniendo carteles, hasta que enviados de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México atendieron a nuestros compañeros e informaron que se acordó una reunión con la alcaldesa de Xochimilco, Circe Camacho, este jueves 6 de agosto, a lo cual se estableció como condición que en esta entrevista no estuviera presente su secretario particular, Isac Ramírez.
Nuestra decisión es proseguir esta lucha hasta que nuestras demandas sean atendidas y resueltas. El tiempo que dure esta movilización no lo decidimos nosotros, sino las autoridades.
Hago un llamado a los habitantes de Xochimilco y a todas las personas de la Ciudad de México que enfrentan problemas por la falta o deficiencia de los servicios públicos para que se unan a esta lucha con el Movimiento Antorchista.
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