• Ante el desabasto federal, siete de cada diez pacientes van a hospitales locales y asumen gastos imprevistos
El Movimiento Antorchista en Durango ha lanzado una dura crítica contra el sistema de salud federal, al evidenciar que la incapacidad del IMSS y el Issste para atender a sus derechohabientes ha obligado a los gobiernos estatales a cubrir una demanda que no les corresponde, lo que demuestra el fracaso de un modelo económico que prioriza el rescate bancario y los grandes proyectos por encima del bienestar popular.
El Movimiento Antorchista ha subrayado que el abandono de las instituciones federales no sólo pone en riesgo la vida de los pacientes, sino que destruye la economía de los hogares más humildes.
De acuerdo con cifras oficiales que la propia organización ha retomado, al menos siete de cada diez personas atendidas en los hospitales y centros de salud del estado son derechohabientes del IMSS o del Issste, lo que significa que las instituciones federales han abandonado su responsabilidad y han trasladado la carga a los servicios locales.
Para el Movimiento Antorchista, este dato no es casualidad, sino la consecuencia directa de un sistema de salud subfinanciado deliberadamente, donde los recortes presupuestales han vaciado almacenes, reducido personal y condenado a la población a largas filas y negativas de atención.

El Movimiento Antorchista ha insistido en que el problema de salud en Durango no obedece a fallas técnicas o administrativas, sino a decisiones políticas.
"Mientras haya dinero para rescatar bancos, para proyectos faraónicos o para mantener privilegios de unos cuantos, no puede haber excusas para que un niño o un anciano se quede sin su medicina", ha señalado José Emilio Soto Soto, vocero de la organización.
La organización ha documentado el desabasto recurrente en municipios como Mezquital, Vicente Guerrero, Nombre de Dios, Poanas y Súchil, donde los centros de salud carecen de medicamentos esenciales, personal médico y, en muchos casos, hasta de agua potable y electricidad.

Han denunciado que en Mezquital, el municipio con mayor rezago social del estado, la ausencia del Estado es total, y que la gente muere por enfermedades curables simplemente porque el gobierno federal no garantiza el abasto de insumos básicos.
El Movimiento Antorchista ha subrayado que el abandono de las instituciones federales no sólo pone en riesgo la vida de los pacientes, sino que destruye la economía de los hogares más humildes.
Cuando un derechohabiente no logra ser atendido en el IMSS o el Issste, tiene que recurrir a consultas privadas, medicamentos de farmacia o traslados costosos, gastos que no estaban contemplados en su presupuesto y que los sumen en mayor pobreza.

"Lo normal debería ser que ningún duranguense muera por falta de una medicina. Pero lo que es normal en un país con verdadera justicia social, aquí es una excepción", afirma el vocero de la organización, quien además ha exigido al gobierno federal que deje de lado los discursos y actúe de fondo.
Ante este panorama, el Movimiento Antorchista ha planteado las necesidades básicas a resolver: el aumento real al presupuesto en salud, la contratación inmediata de personal médico y de enfermería, la compra consolidada y transparente de medicamentos, y la garantía de que ningún derechohabiente sea rechazado en su institución por saturación o falta de insumos.
Pero más allá de las soluciones coyunturales, la organización ha insistido en que el problema es estructural y requiere una transformación profunda del modelo económico.

"Mientras la riqueza siga concentrada en unas cuantas manos y el Estado sirva a los intereses del gran capital, la salud seguirá siendo un privilegio y no un derecho. Por eso luchamos por un cambio de raíz, por un sistema que ponga al ser humano por encima del dinero", sentenció Soto.
La lucha por el derecho a la salud seguirá hasta que, en cada comunidad, en cada hospital y en cada calle sea una realidad para todos los duranguenses, sin distinción de su condición social o su lugar de origen.
Finalmente, el Movimiento Antorchista insta a la población a organizarse y a no normalizar la negligencia. Con un llamado a los ciudadanos a exigir sus derechos, a denunciar las fallas y a sumarse a las jornadas de lucha, porque consideran que sólo la presión organizada puede arrancarle al Estado las políticas que necesita el pueblo.
"La salud no se negocia, se garantiza. Y nosotros, desde el Movimiento Antorchista, seguiremos firmes hasta que eso se cumpla", concluyó el vocero.
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