La falta de vacunas en México es preocupante y enciende alarmas sobre el regreso de enfermedades que habían sido controladas gracias a la inmunización.
En 2024, más de 340 mil niños no recibieron ni una sola vacuna, lo que representa un aumento preocupante que pone en riesgo la salud infantil y favorece la reaparición de enfermedades prevenibles.
Entre 2022 y 2025 se dejaron de ejercer más de 51 mil millones de pesos destinados a vacunación, mientras crecen los brotes prevenibles.
Este fenómeno se asocia con países en guerra o con niveles de pobreza extrema, lamentablemente ocurre en México, que ocupa el lugar número 12 en la economía mundial.
El incremento, de 119 menores más que en 2023, coloca al país como el responsable del 25 por ciento de los niños sin vacunar en América Latina y el Caribe y del 2.4 % a nivel mundial.
El informe de Cobertura Nacional de Inmunización de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revela que ninguna de las catorce vacunas infantiles del esquema nacional alcanzó el objetivo del 90 % recomendado para contener enfermedades contagiosas.
Los biológicos con menor cobertura en 2024 fueron: vacunas contra la hepatitis B al nacer, 60 % y segunda dosis en 69 %; segunda dosis de la vacuna contra el sarampión, 69 %; tercera dosis de la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tosferina, 78 %. Esta caída significa que México forma parte de un reducido grupo de países que no superan el 80 % de cobertura en las vacunas más importantes para la primera infancia.
Además, unos 100 mil niños tienen incompletos sus esquemas de vacunación, situación que los deja indefensos ante enfermedades como sarampión, tosferina, tuberculosis y otras. Cuando la vacunación cae por debajo del 90 % el país pierde la inmunidad, barrera esencial para impedir la propagación de enfermedades.
La consecuencia es visible; en 2024 se registró un brote de sarampión, con 3 mil 360 casos confirmados y más de diez fallecidos.
En 2023, la primera dosis de la vacuna contra el sarampión alcanzó apenas un 80 %, mientras que la segunda dosis cayó al 69 % en 2024. Estos porcentajes están muy lejos de garantizar la protección colectiva.

La crisis
Hasta 2017, México era un referente internacional en vacunación infantil; doce de sus catorce esquemas estaban por encima del 90 %. A partir de 2019 comenzó el desplome, impulsado por factores como desabasto de vacunas en 2019 y 2020, que dejó meses sin biológicos claves como la vacuna contra la difteria y la tuberculosis; reducción del presupuesto federal destinado a la compra y distribución de vacunas; y fallas en los programas logísticos para hacer llegar las dosis a comunidades rurales y marginadas, entre otros.
La federación es responsable de brotes de padecimientos como sarampión, por supuesto, ya que desde el arribo del gobierno morenista de Andrés Manuel López Obrador comenzaron las reducciones presupuestales al rubro de la salud y, por consiguiente, se descuidaron áreas importantes como la adquisición de vacunas.
Hoy existen pocas opciones para atender a una población enferma y en este momento, para enfrentar al sarampión, que sigue propagándose en Guerrero y en todo el país, es necesario incrementar la inversión en vacunas, implementar campañas masivas de vacunación y hacer las acciones correspondientes para que la vacunación vuelva a ser una prioridad nacional.
Tras la confirmación de casi 10 mil casos de sarampión, el gobierno federal anunció una campaña intensiva de vacunación que atenderá a estados que mantienen casos activos, entre ellos Jalisco, Chiapas, Ciudad de México, Sinaloa, Estado de México, Puebla, Michoacán, Colima, Guerrero y Tabasco.

La presidenta de México pidió calma y anunció la habilitación de 21 mil centros de salud en todo el país para garantizar el acceso a una vacuna, enfocando la campaña en estados con mayor número de casos, entre ellos Guerrero, principalmente en las regiones Montaña y Costa Chica.
Lamentablemente, con el pretexto de la “austeridad”, la autodenominada 4T aprueba recursos para vacunas que simplemente no usan y regresan.
Ejemplo: entre 2022 y 2025, el Programa Presupuestario E036 de Vacunación de la Secretaría de Salud federal acumuló un subejercicio de más de 51 mil millones de pesos, recursos que la Cámara de Diputados autorizó y simplemente no se gastaron, aunque fuera a costa de la salud pública, según registros oficiales de la propia Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
Y mientras desde el Palacio Nacional se repite que primero los pobres y que el sistema de salud es como el de Dinamarca, los números revelan otra cosa: dinero autorizado, pero falta de voluntad para ejercerlo, porque ahorrar en vacunas no es eficiencia, es negligencia presupuestal.
Al corte del 14 de febrero, Guerrero acumulaba 281 casos confirmados de sarampión, 38 en lo que va de 2026 y cero defunciones, concentrados en los municipios de Alpoyeca, Tlapa de Comonfort, Metlatónoc, Malinaltepec y Taxco de Alarcón, que pertenecen a las regiones Montaña y Norte de Guerrero.
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