Teatro, ¿para que?, Pareciera una pregunta vana, pero ya entrados en ella descubrirá, amigo lector que muy pocos tienen preciso para que hacen o ven teatro, y un poco menos lo comprenden.
Si responden los "actores" del medio "artístico", los que hacen el entretenimiento dominante, bien sea en teatro contemporáneo o, peor aún, telenovelas o "comedias" que llenan las horas de mayor raiting en las emisoras de televisión, las respuestas no pueden ser más vacías: vocación, ego, curiosidad, talento, casualidad, etcétera. Otros más, responden algo un poco menos simple: "Porque es mi vida", "por el simple hecho de sentirme bien y disfrutar", "para satisfacer una necesidad cada vez mayor; se ha convertido en una adicción", "¡porque estoy loco!", "no escogí el teatro, el teatro me escogió"...y para ser justos, algunos más entendidos llegan a decir: "el arte sobrevive después de que nosotros ya no estamos. Yo hago teatro por esa necesidad de trascender", o "el teatro te permite transformar, crear, investigar, creer, crecer, evolucionar" o bien "es un medio a través del cual puede influir en las personas". Suficiente, debo confesar que me sorprendió tanta superficialidad expresada casi siempre de un modo y circunstancias que parecen inteligentes o simpáticos y que pueden llegar a convertirse en frases que el común de la gente repite pensando que con ello parecen igual de "inteligentes" o "simpáticos", con lo cual queda perfectamente reflejado el "arte" que realizan los medios "artísticos" actuales: su objetivo es, perdonen la claridad, estupidizar a la gente.
Uno de los grandes genios de la literatura y del humanismo, víctima de la represión fascista de Franco en España, Federico García Lorca, apuntó muy atinadamente al respecto del teatro: "Un teatro sensible y bien orientado en todas sus ramas, desde la tragedia al vodevil, puede cambiar en pocos años la sensibilidad del pueblo; y un teatro destrozado, donde las pezuñas sustituyen a las alas, puede achabacanar y adormecer a una nación entera".
En pocas palabras, y coincidiendo con este gran humano universal, me atrevo a destacar dos posiciones generales a la hora de responder la pregunta, hacer teatro para idiotizar a la gente o hacer teatro para educar a la gente.

Muchos, más de lo que el decoro permite, han saltado y escrito en contra de la idea del teatro-herramienta de educación, a cual más ingenioso, pero me disculpo por ahorrarme y ahorrarle al posible lector el trago insípido e inútil de esa discusión, siempre se podrá buscar y encontrar información al respecto. Creo que bastará aquí, en todo caso, con tomar partido y destacar cómo las expresiones teatrales en su origen nunca tuvieron el fin de entretener por entretener, sino el de comunicar y sobre todo el de hacer extensivo al espectador el mensaje y las ideas en él expresado, con el fin de extenderlas en el tiempo y en el espacio; es decir, eufemismos aparte, con el fin de adoctrinar.
Y esas expresiones populares de divulgación e identidad cultural, resumiendo todo un proceso que vale la pena repasar, pero que no cabe aquí, pasaron a convertirse en simple espectáculo (o espectáculo simple) solamente en la etapa en que la sociedad está dividida en clases, los dueños del dinero y de la sociedad en su conjunto se han apropiado también de las Artes y todo lo aprovechan y usan con solamente dos fines reales: eternizar su dominio de clase y obtener ganancias. Es decir que es en primer lugar un jugoso negocio, que como tal sólo se puede realizar, acceder a él y consumir habiendo desembolsado el correspondiente equivalente en dinero, realizada la ganancia; y, por otro lado, nunca ha dejado de ser un medio de ideologizar a la gente, divulgando las ideas que a las clases en el poder convienen.
Si lo piensa un poco, amigo, me concederá la razón cuando le hago ver que toda obra tiene un argumento y por lo tanto un mensaje. ¿Qué ocurre con las obras simples, carentes de mensaje profundo o medianamente inteligente, que solamente se preocupan por divertir con trivialidades y hasta groserías?, eso precisamente, que su pretensión es la de hacer simples y groseras a las gentes. Si se quedaran en nada más "entretener", viéndolo así, ya sería ganancia; pero no, su fin y su verdadera meta es la de idiotizar al espectador.
Visto con este cristal, piense y contéstese a sí mismo, abriendo un poco el abanico puesto que muy poca gente del pueblo trabajador tiene acceso a las obras teatrales (buenas o malas), el papel que juegan los espectáculos que tiene a su alcance el grueso del pueblo mexicano, tales como las telenovelas, las series y películas de narcotraficantes o de superhéroes con poderes fantásticos, las "comedias" de familias estúpidas, o de mujeres semidesnudas en las que domina la lascivia, el doble sentido y la idiotez elevada a "normalidad", ¿qué es lo que pretenden y qué es lo que logran?, estoy seguro que podrá responderse varias cosas, pero de ningún modo responderá que educan al espectador. Y eso será suficiente.
Vuelvo a pronunciarme partidarios del teatro como herramienta de transformación positiva del espectador. Y esto lo logra, como ya lo dejó claro el Ingeniero Aquiles Córdova Morán, "el teatro escrito por los genios", es decir las obras de teatro que tienen argumento, cuyo desarrollo es integral y lleva a conclusiones, las cuales no tienen que ser necesariamente revolucionarias o progresistas, pues también hay genios del teatro que exponen ideas conservadoras y hasta retrogradas, pero cuyos trabajos hacen que el espectador se compenetre de ellas, las eleve a su conciencia para valorarlas y que transforman la mente y la inteligencia del mismo. "No queremos teatro facilón, ni demagógico sino el teatro hecho por los genios".
Me declaro, pues, partidario de Lorca, de todo un ateneo de pensadores y artistas de todos los tiempos que han defendido el verdadero Arte, y del Maestro Aquiles, me les uno humildemente en su propuesta de hacer teatro, de invitar al pueblo a hacer y disfrutar del teatro y a realizar metódicamente la labor de promoción y divulgación del teatro pero con estos claros y categóricos fines: educar a nuestra gente, despertar su inteligencia, su sensibilidad, su gusto por el espectáculo de calidad y el correspondiente desprecio a la bazofia putrefacta y fétida que nos quieren hacer tragar como "teatro", "comedia", "drama", "Arte", etc., en televisión, cine y redes sociales, a hacer teatro del bueno, como herramienta de transformación para bien de la gente, de nuestra gente. "El arte, bien hecho, conmueve, y por ello transforma", dijo el maestro como una de las tesis fundamentales del ideario antorchista del cual insisto en declararme entendido seguidor...y a eso les invito, a disfrutar de las Artes al modo antorchista, a hacer Teatro Antorchista.
Se acerca una excelente oportunidad en el XIX Encuentro Nacional de Teatro y el Concurso Nacional de Pintura que se realizarán en el Teatro de La Paz y en el Teatro del Instituto Potosino de Bellas Artes, en San Luis Potosí, SLP. del 16 al 18 de noviembre de 2018. Le deseo de todo corazón que pueda hacerse de un tiempo y acompañarnos en esta jornada de buen Arte, de Arte Antorchista.
0 Comentarios:
Dejar un Comentario