MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

¿Qué nos espera a los mexicanos?

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• Cerca de 37 millones de connacionales laboran en Estados Unidos bajo condiciones de evidente explotación

Terribles y varias son las noticias en las que se nos informa de las atrocidades cometidas en contra de nuestros paisanos en el vecino país del norte, cometidas por una de sus agencias federales: el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas ICE (según sus siglas en inglés) y que, de un tiempo para acá, esta agencia se siente intocable y está actuando cada día que pasa de manera más irracional, agrediendo y matando a mexicanos sin que estos hayan dado ni el mínimo pretexto y mucho menos hayan hecho la más mínima provocación. El ICE ha argumentado que "los inmigrantes son los culpables" sólo para tener una justificación ante su violencia y sus atrocidades. En este último año ya son diecisiete los viles asesinatos de paisanos a manos de los agentes del ICE.

Si Estados Unidos tomase el control de nuestro país, nos trataría como esclavos, como personas de segunda o tercera clase.

El imperialismo norteamericano, desde que tomó el control mundial se ha sentido y se sigue sintiendo con el derecho de decidir quién es digno de seguir con vida y quién no, quién tiene derecho a pisar su territorio, quién debe y quién no debe vivir en territorio de Estados Unidos, aunque haya nacido allí (los acontecimientos nos indican que cualquier ciudadano puede ser detenido, torturado, encerrado y hasta asesinado por el color de su piel y sus rasgos étnicos); así pueden ser detenidos y maltratados ciudadanos de países como Venezuela, Guatemala, Ecuador, Perú y por supuesto México.

El gobierno imperialista se siente el amo del mundo, por lo que decide cuándo se inicia y cuándo termina una guerra (incluidas las guerras en la que no participa de manera directa, como ocurre en Ucrania). 

En su actitud de aparente "salvador" del mundo se arroga el derecho de "combatir al narcotráfico" (pero fuera de su país, pues dentro existe el mayor mercado de droga del mundo, y es en donde más de 60 millones han consumido drogas alguna vez en su vida y hay —según algunos cálculos— cerca de 20 millones de consumidores que ya son adictos, por lo que ahí es donde están los más poderosos narcotraficantes y ahí cada año se lavan cientos de miles de millones de dólares producto del narco en los bancos de ese país), y como en México padecemos este grave problema, amenaza con venir a "resolverlo", aceptemos o no su ayuda, lo que evidencia su propósito de invadir o someternos a su férula.

Es preocupante el número de mexicanos desinformados que piensan que es correcto que Estados Unidos intervenga en nuestro país, y digo que es por desinformación porque no creo que haya quien quiera aceptar una intervención de ese tipo en nuestro país, conociendo claramente la historia del fenómeno y las implicaciones que esto tendría.

Primero tendríamos que preguntarnos ¿por qué tanto afán en ayudarnos a combatir el narcotráfico mexicano? siendo que en su país tienen mucho que hacer en este terreno, pues hay ciudades enteras llenas de adictos —personas que resulta difícil de identificar como seres humanos, por lo dañados que están física y mentalmente debido al consumo de drogas—. Y de ellos no se ocupan ni preocupan los "salvadores".

México es un país muy rico en recursos naturales, es el primer productor de plata en el mundo, el séptimo lugar mundial en la producción de oro, el lugar número once en la producción de petróleo a nivel mundial y el cuarto en América. Tenemos una frontera con nuestro vecino del norte de 3 mil 145 kilómetros. Y por aquellos que no lo saben o se olvidan de ello, entre 1848 y 1853 Estados Unidos nos arrebató aproximadamente el 55 % de nuestro territorio.

A mí me parece que más que venir a salvar a México, lo que pretende Estados Unidos es apoderarse de nuestros recursos naturales, asegurar su frontera sur, y hacer de nuestro país un estado más de la Unión Americana. A muchos les podrá parecer exagerada la conclusión, pero los invito a estudiar la historia de la gran potencia (¿cómo llegó a serlo?) y la de nuestro país también. No debemos dejarnos llevar tan ingenuamente por los cantos de sirena, aunque tengamos parte de nuestra familia del otro lado y eso provoque en nuestro ánimo cierta simpatía, pues hay más de doce millones de personas nacidas en México, trabajando y produciendo riqueza para los norteamericanos, y si contáramos a los que ya nacieron allá de segunda y tercera generación, la cifra se incrementa hasta 37 millones.

Son 37 millones de personas que pueden dar testimonio de la forma tan vil en que son tratados: los emplean en los trabajos que ellos no quieren hacer y los consideran denigrantes o peligrosos, (lavaplatos, lavabaños, meseros, recamareras, recogedores de basura, etcétera) o en los que son muy productivos y pesados como ocurre en el campo, donde hay que tolerar jornadas extenuantes de sol a sol.

Trabajo que contribuye a la riqueza de un país que no es el suyo y que ni por eso son considerados como hombres y mujeres de bien; por el contrario, son tratados como esclavos o animales a los que no importa matar, como lo han estado haciendo siempre, pero con mayor frecuencia últimamente, apoyados en el hecho de que el presidente Donald Trump inició una feroz campaña antimigratoria.

Si Estados Unidos tomase el control de nuestro país nos trataría como esclavos, como personas de segunda o tercera clase; esto no es una suposición, es la realidad que viven millones de mexicanos en Estados Unidos. Por eso no debemos permitir ninguna intervención en nuestro país, nuestros problemas —que sí los hay y muchos—, los debemos solucionar los mexicanos. 

Es necesario concientizarnos: si actuamos cada uno por su lado y sólo viendo nuestros problemas individuales, ya estamos viendo el resultado en el espejo de los países que han sido invadidos y sometidos por Estados Unidos; sin organización y sin conciencia somos polvo humano que cualquiera puede agredir y matar con gran facilidad.

Pero si vemos que la causa de todos nuestros problemas tiene un origen común que es la injusta distribución de la riqueza y si nos organizamos para cambiarla, no habrá problema por grande que sea que no podamos enfrentar, pero para lograrlo es indispensable la organización y educación del pueblo trabajador. No lo olvidemos.

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