• Escasez de agua y vialidades colapsadas asfixian a los ciudadanos en Nuevo León
El primer paso para resolver un problema es reconocerlo. México es un país muy grande y las adversidades van en aumento.
Nuevo León es uno de los estados más poblados de la república con más de seis millones de habitantes. La mancha urbana se ha extendido al grado de que otros municipios antaño en la periferia se han convertido en grandes ciudades: García y Juárez, por ejemplo.
Andando por las calles de Nuevo León y sus municipios conurbados se pueden apreciar muchas carencias ante las que el gobierno en turno ni se inmuta. Las vías siguen llenas de aguas sucias por los constantes derrames de drenaje y miles de familias no cuentan con agua en sus casas porque se las cortan sin previo aviso.

El transporte público es un dolor de cabeza para todos los trabajadores que lo usan diariamente. El nuevo medio de movilidad prometido por la autoridad es muy caro, no acepta pagos en efectivo y no aplica descuentos a los estudiantes.
En muchos lugares el tráfico es un infierno, pues Gonzalitos, Miguel Alemán, Barragán, Universidad, Morones y Constitución son algunas de las avenidas saturadas en la mañana y en la tarde. Son horas perdidas por una mala planeación de la vialidad.
No se ve alguna idea realmente seria que venga a resolver la inmovilidad. Si a esto le sumamos los baches, los semáforos descompuestos que tardan una eternidad en reparar y el calor que se ha dejado sentir, vivimos en un infierno de cemento.
Es absolutamente necesario que la gente adquiera conciencia de su realidad y entienda que sólo involucrándose resueltamente en la solución de sus problemas estos tendrán respuesta.
Un día sí y otro no aparecen los semáforos en amarillo y en rojo por la contaminación. Esto revela las consecuencias de la exposición a contaminantes y el severo daño que ocasionan a las vías respiratorias de las personas.
En seguridad estamos mal, y aunque se presume que nos ubicamos en primer lugar en todo, la realidad es que no. Así se vive diariamente en muchos lugares de nuestra entidad.
Se presume que el equipamiento de la Policía es mejor que en todos los estados del país y lo anuncian como si eso fuera la solución de fondo.

Los precios de la canasta básica se siguen resistiendo a bajar. De por sí Nuevo León se ha considerado una de las zonas más caras del territorio, pues el aumento afecta principalmente a la clase trabajadora, que a su vez es la que produce la riqueza con su labor todos los días.
Vivir en la metrópoli es un gran reto para todos los que estamos aquí y la actual administración no ha hecho nada importante para resolver estos temas. Resulta evidente que a las autoridades les gusta maquillar cifras.

Es absolutamente necesario que la gente adquiera conciencia de su realidad y entienda que sólo involucrándose resueltamente sus demandas tendrán respuesta.
La política se ha convertido en un muladar y por eso mucha gente escapa de aquel que venga a invitarlo a participar en ella. Si no lo hace, las adversidades seguirán en aumento y seguiremos sintiéndonos impotentes como cuando a una hormiga le cae agua caliente.
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