MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Muerte y tragedia en la autopista a Manzanillo, cuando la mercancía mata para abrirse paso

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Antes que nada, quiero también, -a riesgo de parecer falso y oportunista, como los que andan ahora queriendo cosechar donde nunca sembraron-, manifestar mis más sinceras condolencias con todos los colimenses afectados, por el terrible accidente ocurrido el pasado domingo 22 de abril sobre la autopista Colima-Manzanillo. Lo que se sabe, es que un contenedor de un tráiler de doble remolque, cargado de mercancías, se desprendió y cayó sobre un vehículo familiar, acabando de forma trágica y sangrienta, con la vida de tres adultos y sus seis pequeños niños que ahí viajaban. Se bien, porque soy consciente que el dolor de la muerte, para los vivos, no tiene comparación alguna, que nada de lo que yo diga, haga o deje de hacer, aliviará ni siquiera un poco, el sufrimiento de la terrible pérdida irreparable de que hablamos. Sin embargo, dado que conozco bien por experiencia, los peligros de viajar, - casi codo con codo -, al lado de decenas de contenedores repletos, por esta autopista de la muerte, quiero externar aquí mi denunciar, porque, estoy seguro, que ni es este el único accidente acontecido de este tipo, ni creo tampoco - por desgracia -, que sea el último que veremos.

Veamos. Por la prensa local se supo, que tan luego sucedió la tragedia, el Gobernador del Estado, en gira de trabajo por Hannover, Alemania, - entiendo que a manera de dar línea a sus funcionarios -, escribió en su cuenta de Twitter: "[...] Debe investigarse a fondo, deslindarse responsabilidades y apoyar a familiares de víctimas". Pues bien, por lo que vi y escuché, salvo que los afectados digan lo contrario, creo que se esmeraron por cumplir en "apoyar a familiares de víctimas" como se ordenó en el Twit, y de esto nada tengo que decir; pero, eso de "investigarse a fondo, y deslindar responsabilidades", es de lo que hoy quiero opinar.

Primeramente, habría que ver, qué tan "a fondo" se quiere llegar con la investigación; porque en el caso del "deslinde de responsabilidades", me parece que ya las autoridades correspondientes hicieron - como de costumbre -, sus más exhaustivas conjeturas, mismas que ahora intentan probar, vea usted: 1) el primer culpable es el chofer, porque como siempre, dado que - seguramente por miedo -, huyó del lugar, y por lo mismo se le considera, de facto, el causante directo y único de toda la tragedia, por lo que, merece todo el peso de la ley; 2) el segundo culpable es la empresa Voltons Group, S.A. de C.V., porque es propietaria del tractocamión y de las plataformas que transportaban los contenedores, que ocasionaron el accidente, y, es también la contratista del operador que conducía, y dado que esta empresa, tiene sus oficinas en la Ciudad de México, las oficinas centrales de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) se encargarán de la investigación del acaso. Así es que, aquí, en Colima, ni para dar informes. Y 3) el tercer culpable es el comisario de la Policía Federal (PF), Fernando Cid Juárez, pues el accidente sucedió en una carretera de su jurisdicción, y por lo mismo, estaba obligado a vigilar lo suficiente este tramo carretero para evitar al máximo los accidentes, por lo tanto habrá que tomar medidas muy serias. Y nada más. De tal manera que, conforme al uso de casos como este, todo se resolvería capturando al chofer prófugo, aplicarle todo el peso de la Ley, obligar a la Empresa a la indemnización, y proponer - sólo proponer, sin que se apruebe -, legislar para prohibir la circulación a los dobles remolques por el estado. Con esto y un tiempo, como en accidentes anteriores, todo seguirá como hasta ahora. Suena cruel, pero así es la realidad.

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Muy bien pero, ¿Y qué pasó con la mercancía y sus dueños?, porque, en el lugar de los hechos, y de manera muy tangible y directa, estuvo presente en todo momento la mercancía, algunos medios incluso, dicen que el contenedor asesino, estaba repleto hasta el tope, de un tipo especial de rollos de plástico, mercancía está, que seguramente debía llegar, a tiempo y de buen modo, a sus destinatarios, para ser transformados, en la industria, en otra mercancía, capaz de convertirse en muchas otras más, generadoras de la riqueza anhelada por los grandes inversionistas del Bajío, o del centro País. Incluso me atrevo a decir, que sin la presencia de la mercancía, ahí, en ese tramo carretero, nada, absolutamente nada, tendrían que estar haciendo ahí, el chofer, su camión, sus plataformas, los contenedores, y la PF vigilando. Por eso, a la luz de la "investigación a fondo, y del deslinde de responsabilidades", yo repito la pregunta: ¿y qué pasó con la responsabilidad de los dueños de la mercancía, en esta tragedia? ¿Acaso pueden, la mercancía y sus dueños, matar impunemente niños, mujeres y adultos, sin que tengan que responder en absoluto por ello? ¿Ahora se entiende cuando dije, que habría que ver que tan "a fondo" se quería llegar?

Pero esta, no es toda la tragedia para los usuarios de la autopista. Hoy, precisamente hoy, antes de iniciar a escribir estas líneas, vi en un diario local una nota sobre el Puerto, que me dio grima tan sólo leerla: "Moverán este año tres millones de contenedores", la nota informó, que el reto de este año - para los empresarios del Puerto -, es superar los 2 millones 830 mil 370 TEUs (es decir, contenedores), que movilizó el Puerto de Manzanillo el año pasado. ¿Cuántas muertes más provocará, esta inmensa riqueza en mercancías, para abrirse paso a los mercados?

Termino. Sostengo que la solución a los trágicos accidentes, ocasionados por el imponente y aplastante paso de las mercancías, no es fácil ni rápido ni posible, en un sistema de producción neoliberal, donde la mercancía es el ama y señora por excelencia. Pero pueden, los gobiernos, si quieren, comenzar a poner freno a la ambición desmedida y sangrienta del capital, aplicando el equilibrio social que pregona y sostiene nuestra Constitución, que fue hecha por todos y en beneficio de todos. Pero soy consciente que nada de esto sucederá sin la participación activa y decidida de quienes hacen posible la producción, fuente de toda la riqueza social. Urge pues, tomar conciencia de esto.

Hace tiempo leí en una magnífica obra de Economía Política, lo siguiente: "A primera vista, parece como si las mercancías fuesen objetos evidentes y triviales. Pero, analizándolas, vemos, que son objetos muy intrincado, llenos de sutilezas metafísicas y de resabios teológicos"; no imaginé en ese entonces, cuánta razón tenía el autor de estas líneas, Carlos Marx, al analizar "El fetichismo de la mercancía, y su secreto" en su obra El Capital. Sólo que hoy, a diferencia de sus ejemplos, la mercancía ya no sólo se incorpora sobre sus patas encima del suelo, ahora mata, si es necesario, para abrirse paso a los mercados. ¿Estaría pensando en todo esto el Gobernador, cuando escribió: "Debe investigarse a fondo"? Veremos.

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