• Autoridades prometen infraestructura y obras públicas con valor superior a 27 millones de pesos
El pasado 21 de julio, en reunión con la Secretaría de Gobierno, se ratificaron esencialmente los compromisos hechos por su titular, el licenciado Jorge Jiménez Lona, en la reunión anterior realizada el primero de junio pasado con la dirigencia estatal del Movimiento Antorchista en Guanajuato.
Se trata de compromisos de obras y servicios por problemas que aquejan a guanajuatenses de diferentes municipios desde hace años, algunos desde hace décadas y otros tienen siglos —leyó usted bien, siglos— padeciendo diferentes carencias.
El fin último de la lucha del antorchismo es que en México se acaben el hambre, la pobreza y la ignorancia a través de una justa distribución de la riqueza nacional.
Sin ánimo de enlistar todos los acuerdos, mencionaré algunos de los más importantes, empezando por las comunidades y colonias de la capital: es el caso de la pavimentación del camino de la zona minera del Cubo, en la capital del estado, que está en muy mal estado a pesar de tener tres importantes minas en producción; los más de tres mil habitantes de las comunidades de Calderones, El Cedro, El Cubo, Peregrina y La Rosa de Castilla se ven afectados en su salud, principalmente de las vías respiratorias, por el polvo permanente que genera el tránsito de los camiones de las mineras.
Además, en esta importante y rica zona carecen de los servicios básicos hasta hoy día, pues solamente tienen electrificación, por cierto, incompleta por el crecimiento natural de las comunidades. Nunca han tenido agua potable y mucho menos drenaje, es por ello que otro compromiso del gobierno del estado para esta zona es la elaboración del estudio geofísico-geohidrológico para ubicar el sitio para la perforación de un pozo profundo que los dote del vital líquido.
Para la comunidad de Campuzano, el compromiso es ampliar el sistema del agua potable, que tiene un costo de 24 millones de pesos de acuerdo con el proyecto ejecutivo elaborado por el municipio y se pretende realizar con la convergencia de recursos de los tres niveles de gobierno; en la colonia Presas de Guanajuato, el proyecto ejecutivo del drenaje sanitario, cuya elaboración está en proceso por parte del honorable ayuntamiento, así como la construcción de la primera etapa de la obra.
En la colonia Manuel Serrano Vallejo de Valle de Santiago, la construcción del drenaje sanitario con su planta tratadora, que tiene un costo de 27 millones de pesos; en la misma colonia, la construcción de cuatro aulas para la escuela primaria y el jardín de niños, así como la construcción de la cancha de usos múltiples que ya dio inicio el pasado miércoles 22 de julio.

Asimismo, la perforación de tres pozos de agua potable en las comunidades de Huandarillo, municipio de Pénjamo; San Marcos, del municipio de Silao, y en Las Pereas, del municipio de Dolores Hidalgo. Y tres pavimentaciones de caminos: San Juan Juvenal de San Miguel de Allende, Rincón del Estaño en Dolores Hidalgo y Ojo de Agua de Córdoba-El Bosque en Yuriria.
También hubo compromisos en infraestructura educativa para rehabilitar o remozar algunos centros educativos de diferentes niveles y municipios, como el bachillerato de El Xoconostle en Dolores Hidalgo, la telesecundaria de San Damián en San Miguel de Allende, la secundaria de El Carrizal Grande en Irapuato y la primaria Piloto en Guanajuato, así como entregar 50 computadoras portátiles para igual número de estudiantes.
Por último, se refrendó también el compromiso de buscar reserva territorial para la formación de tres colonias populares en los municipios de Jaral del Progreso, Valle de Santiago y Guanajuato capital, para 700 familias que carecen de un pedacito de patria.
La lucha constante y organizada de varios meses y, en algunos casos, de varios años ante las autoridades estatales comienza a rendir frutos; por el momento a nivel de promesa, aunque con tiempos específicos para que se materialicen estos compromisos, situación que dependerá de la tenacidad y persistencia con que actuemos los antorchistas en el momento preciso.

El ciudadano marginado vive en condiciones sumamente difíciles por la falta de agua potable, drenaje, pavimento, escuelas, áreas deportivas, etcétera; muchos viven en medio de la suciedad, improvisando, incluso, los anexos donde tienen que realizar sus necesidades biológicas fundamentales.
Sin embargo, la lucha del Movimiento Antorchista no es sólo por hacer menos difícil y menos penosa la vida de los desposeídos; sabemos perfectamente que, con la luz, el agua, el drenaje, un camino o un lote, lo único que se consigue es un paliativo mínimo a la pobreza que padecemos, pero no una solución a nuestra condición de marginados y explotados.
El fin último de la lucha del antorchismo es que en México se acaben el hambre, la pobreza y la ignorancia a través de una justa distribución de la riqueza nacional, que dicho en otras palabras significa que nuestro país sea una patria generosa que nos alimente a todos, que nos vista a todos, dándonos trabajo bien pagado a todos los mexicanos que tengamos la edad y las condiciones físicas para realizarlo. Y no sólo a un grupo muy pequeño de privilegiados, como sucede actualmente.
Por este modesto medio, invito a todos los trabajadores que sufren hambre, pobreza e injusticia para que se organicen con Antorcha y juntos luchemos por los servicios que necesitamos para tener una vida digna, pero, sobre todo, para fortalecer la organización popular y convertirla en una fuerza social consciente y organizada que defienda sus intereses de clase y construya un México más justo para todos.
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