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“La desgracia de los mineros cesará cuando tomen conciencia de que no deben sacrificar su vida para acrecentar el capital”: Abel Pérez

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•    La riqueza del sector minero, producto del expolio al suelo y pueblo sonorense. 
•    La justicia ambiental y social sólo podrá venir de la exigencia organizada de la sociedad

El pasado 26 de julio se descarriló un tren Ferromex de Grupo México provocando la fuga de 59 mil litros de hidrosulfuro de sodio en Naco, Sonora. Este último derrame de la empresa demuestra la impunidad con la que opera el sector minero del estado mientras que las consecuencias las paga el pueblo trabajador y desprotegido de Sonora.

“La desgracia de los trabajadores mineros ha sido la antología en la historia de México. Llegará a su fin cuando los trabajadores cobren conciencia de que no deben seguir sacrificando más sus vidas para acrecentar el capital”, aseguró Abel Pérez Zamorano, doctor en Economía. 

Grupo México, propiedad de Germán Larrea, el segundo hombre más rico de México también conocido como el “rey del cobre”, tiene reportados 22 accidentes ambientales en sus 20 años de vida, en México y en otras partes del mundo. En Sonora han ocurrido algunos de los más graves, cuyo impacto se ha resentido en la salud y los recursos naturales de más de 22 mil sonorenses, cifra que dio a conocer los Comités de Cuencas del Río Sonora. 

En 2014, la empresa Buena Vista del Cobre de Grupo México vertió 40 mil metros cúbicos de sulfato de cobre en los ríos Bacanuchi y Rio Sonora, que recorren de norte a sur más de cuatro municipios de la entidad. Ese mismo año, un tren de Ferromex se volcó a pocos metros del río Santa Cruz en Nogales. En 2019 se documentó un derrame tóxico de tres mil litros de ácido en el Mar de Cortés, uno de los cuerpos de agua con más variedad de especies marinas, al oeste de Guaymas, Sonora.

Los desastres ambientales de Grupo México impactan directamente en la economía de los trabajadores que a diario buscan el sustento para sus hogares, agravian la crisis climática y limitan el acceso al agua potable, pues en 2014 se contaminó la presa El Molinito, que abastece de agua a la ciudad capital, Hermosillo. Todo esto mientras la fortuna de Germán Larrea y los otros magnates mineros se incrementa año con año.

En días pasados la revista Forbes México dio a conocer que la fortuna de Germán Larrea, cuyo conglomerado empresarial opera en la minería, transportes e infraestructura, se ha duplicado alcanzando así 67 mil 100 millones de dólares, y con ello lidera la Bolsa Mexicana de Valores, como resultado los números muestran una variación del 134.6 % con respecto al 2025, es decir en tan solo un año su fortuna creció 37 mil 500 millones de dólares. 

En contraste, el dinero invertido para la reparación de daños del rio Sonora, el caso más grave y conocido, ocurrido hace 12 años, sólo representó el 0.12% de su fortuna. 

Tras el incidente se creó un fideicomiso de 2 mil millones de pesos, el cual se retiró tres años después, en 2017 sin cumplir lo acordado, obligando así a los Comités de Cuenca Río Sonora a interponer una denuncia en la Suprema Corte en el 2018, misma que avanzó hasta el 2020, para que al final el grupo empresarial no recibiera sanciones. Derivado de esto, en mayo de 2026 los afectados denunciaron que el Gobierno Federal y Grupo México buscan dar carpetazo al fideicomiso del caso Río Sonora.

“Esta relación trae consigo que la acumulación de poder de las grandes compañías en México siga creciendo a la par de la complicidad de los gobiernos al no regular la capacidad de influencia de lo más ricos. De darse el carpetazo, estaría comprobándose que el Estado pone los intereses económicos de las corporaciones por encima del pueblo, pues la nula atención y su opacidad para regular y castigar estos hechos atroces, ha abarcado tres sexenios que han renunciado a regularlas.

La única vía para lograr la justicia ambiental y social es la exigencia organizada de la población, por lo que es importante que vea más allá de sus necesidades inmediatas y exija, las veces que sea necesario, que las autoridades tomen medidas concretas para hacer que las empresas reparen los daños causados”, advirtió Javier Valenzuela, luchador social en Sonora.

Estos miles de millones llevan consigo años y años de saqueo minero, y explotación laboral, incluso siglos. “La minería sintetiza en sí una de las formas más brutales de la contradicción entre acumulación y miseria. Y hasta hoy el saqueo no cesa”, advirtió el también líder social Abel Pérez.

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