MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

La filantropía agoniza en Hermosillo

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Los trabajadores y todas las clases empobrecidas no deben confiar ciegamente en los funcionarios que ocupan puestos ni de mínima ni de mayor importancia, en ningún nivel de gobierno. Deben vigilar siempre no solo sus acciones sino esforzarse por comprender también sus motivaciones ideológicas más profundas, pues ello en gran medida determina y explica su proceder práctico. Hay una interrelación determinante entre las concepciones éticas, económicas y filosóficas de los hombres y la forma en que se conducen ante los problemas sociales, como la "crisis de migrantes" que ahora mismo ahoga a Sonora. Las formas de pensamiento de las clases dominantes, junto con su forma de vida respectiva, son el fundamento del comportamiento como clase dominante, aunque a veces no se pertenezca a ella; la comprensión de esta interrelación necesaria les permitirá a los trabajadores explicarse pensamientos y acciones tanto de gobernantes como de patrones, funcionarios sindicales y de organizaciones diversas.

Esto es importante que lo tomen en cuenta los más humildes porque cada vez es más generalizada la descomposición de las clases dirigentes y ello se refleja, entre muchas otras cosas, en la negativa insensible a solucionar las demandas sociales o, como el caso que ahora nos ocupa, en el desparpajo intelectual y lingüístico a la hora de tratar los más delicados asuntos de la sociedad, de la familia o del pensamiento, y allí donde eso sucede, nada bueno puede augurarse para los más pobres (ni para poner fin a la propia infamia que los más ricos viven, como soñara Martí).

Un caso reciente ilustra lo aquí dicho y es un ejemplo más de que la asepsia moral de los funcionarios públicos de alto nivel es un mito, una farsa. Por Hermosillo, como por varias ciudades del norte de México, de manera constante y obligada fluyen ríos humanos empobrecidos procedentes de toda la geografía nacional o de Centroamérica en busca de trabajo o simplemente de comida. No hay mucha esperanza en esta entidad pues, de por sí, uno de cada cuatro sonorenses no ganó lo necesario para comer en 2017, según la empresa maquilladora Coneval. Aun así, hay miles de generosas manos sonorenses que se extienden a esos desgraciados y algunos programas de gobierno que medio parchan con algo de comida la desgracia por momentos, sobre todo en las colonias más empobrecidas de Hermosillo, que es donde no casualmente se localizan los principales "refugios" para la fuerza de trabajo desocupada, migrante o local. Se trata de fuerza de trabajo no ocupada por el capitalismo y que eufemísticamente se llama "indigente" o "migrante" a secas, ocultando así que se trata de millones de seres humanos desechados por el capital y condenados a un calvario peor que el de Cristo, pues dura toda la vida. En la ciencia económica una parte de ellos se denomina lumpenproletariado.

La filantropía, pues, encuentra un excelente caldo de cultivo entre estos menesterosos. Una vez, el Maestro Aquiles Córdova Morán se refirió a ella con estas palabras: "La filantropía, pues, fue y es un intento de aliviar los efectos desastrosos de la miseria y la pobreza de las masas, buscando por este medio adormecer su conciencia y su espíritu de rebeldía. Se trata de convencerlos de que no están desahuciados, de que los poderosos no son indiferentes a sus sufrimientos y de que luchan por ayudarlos, como pueden y en la medida en que pueden...la filantropía nunca, jamás ni en ninguna parte, ha logrado plenamente sus objetivos; nunca ni en lugar alguno ha logrado aliviar siquiera, de manera significativa, el hambre y el sufrimiento de los pueblos". Es, también, una forma barata en que los poderosos se desentienden de esa fuerza de trabajo en estado miserable, pues hacen gastar a otros aprovechando su buen corazón para que no muera de hambre... o financien su entierro.

Pero el grado de descomposición burguesa es tal que incluso a este invento ilusionante lo hecha a perder, lo pudre, y queda en evidencia la bestia real que se encubría bajo las filantrópicas palabras: el modelo económico neoliberal, rapaz, solo que ahora con un lenguaje descarado, sin pudor alguno. Apenas hace unos días, los medios de comunicación sonorenses dieron a conocer que la presidenta municipal de esta capital, ante el Consejo Directivo de Transversalidad, organismo fundado hace dos años y que "tendrá la función de coordinar las acciones que llevan a cabo los tres niveles de Gobierno en el combate a las causas que originan los delitos" (es decir, al menos oficialmente, uno de los principales instrumentos del Estado), la presidenta, decía, pidió al pueblo hermosillense que ya no ayude a los "migrantes" e "indigentes", porque darles caridad y alimento "los arraiga" en Hermosillo. Textualmente dijo: "les pedimos el favor de que no les den, se oye ‘gacho’, dices tú: ‘Va contra mis principios’, de religión, de fe o simplemente un principio de humanidad, pero nosotros mismos estamos generando un problema mayor...se sienten felices y se quedan...el problema es nuestra generosidad". ¡Así, de ese tamaño! Es decir, hay delitos en Hermosillo porque se es bueno y generoso con los pobres, punto, no porque la pobreza sea la causa fundamental de los crímenes. Por tanto, para que no te molesten, no te roben, deja de darles, que se vayan a otro lugar a pedir, les ponemos un camioncito y que se larguen de aquí: que se vayan a robar a otra parte. Sí a la generosidad, pero hasta donde sea conveniente, hasta donde no ponga en peligro la riqueza burguesa de aquí...la de más allá, que se las arregle como pueda. Es típico del cinismo creer que la sola confesión de sus motivaciones las justifica, las purifica, santifica y libra de toda culpa y de todo reclamo justificado.

Los humildes de Sonora deben comprender que entre este punto de vista y la exigencia de extinguir del planeta a los pobres hay una distancia del grosor de un cabello. Así pensaron ya los nazis una vez y ello condujo a los horrores del exterminio: tenemos prohibido olvidarlo. Siglos de desarrollo del pensamiento económico y social de la humanidad acerca del origen de la pobreza se han estrellado "inútiles" en los foros anticrimen de Hermosillo, valen menos que un cacahuate. Se desprecia a los pobres, al pensamiento científico y a la limpieza moral, se desprecia todo. No hay principios de ningún tipo, sino la "ausencia radical de una concepción integral, coherente, orgánica y lógicamente estructurada del mundo, de la naturaleza, de la sociedad humana y de cualquier problema delimitado de mayor o menor complejidad conceptual", dijo también el Maestro Aquiles. Sólo el egoísmo reina en Hermosillo y mata a su malnacida cría: la filantropía. Todo es individualismo coherente sólo consigo mismo, para el que la generosidad –que no es lo mismo que la filantropía—se convierte en casi un delito, una presa apetecible para las macanas policiacas. Este tipo de mentalidad no se siente comprometida ni con su propia palabra, no tiene compromiso serio ni siquiera con la Constitución Mexicana. Y allí es donde la puerca tuerce el rabo.

Por ello una declaración así debe alertar a los pobres de Hermosillo, porque los compromisos adquiridos con el Movimiento Antorchista (pero también con cualquier organización que seriamente defienda los intereses de sus agremiados) por el ayuntamiento hermosillense podrían sufrir el mismo tratamiento y desecharse con la misma sangre fría e indolencia con que se desechan los principios. Ya van muchas ocasiones que incumple, que retrasa innecesariamente obras, que pone obstáculos burocráticos inconcebibles. Y de nuevo es el caso: de lo solicitado en 2017 prácticamente sólo el 5% ha cumplido (tanto así que el nuevo encargado de atender las demandas del antorchismo, Fernando Ramos, ha confesado paladinamente que "no conoce" el pliego y, a fines de abril de 2018, pide una copia del mismo, ¡figúrese usted!) en tanto que del pliego petitorio de 2018 hay...nada.

Antorcha dice que no sólo debemos cambiar de partido en el gobierno, sino de clase social gobernante y ahora deben gobernar los pobres, a través de sus organizaciones sociales. Los chapulines políticos que saltan de un partido a otro (son la misma clase social en esencia que hoy engorda al partido Morena) son precisamente esos que cambian de principios como cambiar de calzones. No tenemos ninguna garantía de que "ahora sí" van a gobernar para los humildes, al contrario, francamente tenemos muchas garantías de que sigan enquistados en el poder y desde allí sigan bloqueando a la organización de los pobres de México. Son embozados aniquiladores de la filantropía que hoy lustran.

Entretanto, los sonorenses humildes no pueden bajar la guardia, deben continuar atentos, vigilantes, despiertos, listos para combatir la pobreza y acudir puntuales a las convocatorias de su organización, prontos a hacer respetar los compromisos que les han hecho.

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