• Entrevista con Hersilia Córdova sobre el medio siglo de una secundaria clave para la región
En el marco del 50 aniversario de la fundación de la Escuela Secundaria Técnica 16 de Tecomatlán, conversamos con la profesora Hersilia Córdova Morán, dirigente del Movimiento Antorchista en Atlixco-Matamoros, fundadora y exdirectora de esta institución educativa.
En su testimonio recuerda los difíciles años en que Tecomatlán enfrentaba graves carencias en materia de educación, salud, servicios y empleo. Asimismo, rememora el proceso de organización social que permitió impulsar la creación de la secundaria y transformar la vida de toda una región.
La luchadora social también habla de su experiencia al frente de la institución, los principales logros alcanzados y los retos que, a 50 años de distancia, aún permanecen.

¿Cómo era Tecomatlán cuando surgió la necesidad de impulsar una transformación educativa?
Tecomatlán se encontraba prácticamente en los últimos lugares en cuanto a desarrollo. No teníamos casi ningún servicio: ni de salud, ni educativo, ni cultural, ni fuentes de empleo, ni nada que realmente beneficiara la vida de la población.
En ese contexto de atraso, marginación y de un cacicazgo muy fuerte y retrógrada, surge la necesidad de organización que posteriormente se conocería como Antorcha Revolucionaria a nivel nacional. Uno de los primeros aspectos que se buscó resolver fue precisamente el educativo.
¿Qué importancia tuvo la educación en la transformación de Tecomatlán?
La educación siempre fue una prioridad en la historia de Tecomatlán. La familia Córdova siempre aspiró a que el municipio tuviera un servicio educativo satisfactorio que permitiera a los jóvenes alcanzar las metas que se propusieran.
Este proyecto fue consolidado particularmente por el profesor Luis Córdova Reyes, padre del ingeniero Aquiles Córdova Morán. Cuando él llegó a Tecomatlán, la primaria solamente llegaba hasta tercer año y era sostenida por la propia comunidad.
Con esa visión educativa, se planteó convertirla en una primaria completa. Uno de los primeros egresados de esa generación fue precisamente el ingeniero Aquiles Córdova Morán.

¿Cómo surgió el proyecto para llevar la educación secundaria a Tecomatlán?
Realmente la lucha inicial no fue exclusivamente por la secundaria. Tecomatlán carecía prácticamente de todos los servicios.
La lucha fue por transformar las condiciones del municipio y para ello era necesario cambiar el gobierno municipal. Los tecomatecos, dirigidos y organizados por el maestro Aquiles Córdova Morán, emprendieron la lucha por conquistar el poder político.
Una vez que se logró, siendo Ramiro Hernández Merino el primer presidente municipal, comenzó todo un plan para combatir el atraso y la marginación. Y el primer aspecto que se abordó fue la educación.
¿Qué significó para la región la creación de la Escuela Secundaria Técnica 16?
Fue un acontecimiento verdaderamente extraordinario. En toda la región prácticamente no existía el servicio de educación secundaria.
Desde Tehuitzingo hasta otros municipios y comunidades importantes, los jóvenes no tenían acceso cercano a este nivel educativo. Por eso, fundar en Tecomatlán la primera Escuela Secundaria Técnica fue toda una proeza.
Hubo quienes no creían que el proyecto pudiera hacerse realidad, pero finalmente llegó la secundaria. Fue producto de la organización, del trabajo y de la visión del ingeniero Aquiles Córdova Morán.

¿Qué impacto tuvo la llegada de la secundaria en la vida de Tecomatlán?
El impacto fue inmediato. La primera generación tuvo aproximadamente 700 alumnos y toda la región respondió a esta demanda educativa que finalmente había sido resuelta.
Tecomatlán era entonces un municipio relativamente pequeño, de alrededor de tres mil habitantes, y la llegada de cientos de jóvenes detonó la economía, el transporte, los servicios y muchas otras actividades.
Eran jóvenes que necesitaban alimentarse, atenderse, vivir y satisfacer sus necesidades. Eso generó una gran movilidad en toda la población.
Usted llegó a ser directora de la institución. ¿Cómo fue ese proceso?
La escuela fue fundada oficialmente en 1976 por el maestro Jesús Jaimes Peralta, quien fue enviado como director por la Dirección de Educación Secundaria Técnica. Posteriormente, hubo una pugna por el rumbo que debía tomar la institución.
Nosotros considerábamos que la escuela debía estar al servicio del pueblo que la había gestionado y que debía convertirse realmente en una herramienta para la educación y la movilidad social de los jóvenes.
Después de varios años de gestiones y con la intervención del profesor Cupertino Alejo Domínguez, entonces secretario general de la Sección 23, se logró que se autorizara mi llegada a la dirección.
Yo ya era profesionista, tenía varios años trabajando en escuelas primarias, había realizado mi especialidad en Biología en la Normal Superior Belisario Domínguez y también trabajaba en el CBTA.
¿Cuáles fueron los principales retos que encontró cuando asumió la dirección?
Había muchísimas carencias. Los baños tenían problemas, la cisterna estaba llena y no funcionaba adecuadamente.
La cooperativa no funcionaba, tampoco los laboratorios ni los talleres de conservación de alimentos, apicultura y el área agropecuaria. Además, la escuela estaba prácticamente aislada porque se encontraba en las orillas del pueblo y todavía no existía una adecuada urbanización.
Me aboqué a resolver todos esos problemas. Conecté la escuela con la carretera mediante la construcción de un vado, instalamos un portón y puse a funcionar los talleres y las áreas productivas.
Desarrollamos también el sector pecuario con ganado, cerdos y gallinas ponedoras, para que los estudiantes pudieran desarrollar las actividades que contemplaba el programa educativo.
“Fundar en Tecomatlán la primera Escuela Secundaria Técnica fue toda una proeza. Hubo quienes no creían que el proyecto pudiera hacerse realidad, pero finalmente llegó la secundaria, producto de la organización”.
¿Qué otros proyectos impulsó durante su gestión?
Uno de mis principales objetivos era que la secundaria pudiera funcionar como un internado. Ante la gran cantidad de estudiantes que llegaban de otras comunidades, consideraba indispensable contar con dormitorios y alimentación.
Fundé una casa de estudiantes y creé un comedor estudiantil. También conseguimos camas, una bodega para alimentos y la infraestructura necesaria.
Hasta la fecha, la secundaria funciona en muchos sentidos como un internado, aunque no cuenta con subsidio ni con el reconocimiento formal de la Secretaría de Educación Pública como tal.
Por eso considero que estos 50 años deben servir también para reclamar que la Técnica 16 sea reconocida y apoyada oficialmente como internado.
¿Qué hace falta actualmente para consolidar este proyecto?
Necesitamos dormitorios dignos, camas dignas, subsidio para la alimentación, equipamiento del comedor, más personal, prefectos, personal de limpieza y un médico escolar.
La escuela tiene la capacidad y ha demostrado durante décadas que puede responder a las necesidades de los jóvenes de la región. Los maestros se han hecho cargo de la alimentación y del cuidado de los estudiantes.
También se trabaja en educación física, danza, oratoria y poesía. La Técnica 16 ha logrado colocarse entre las escuelas que mejor han desarrollado su carácter técnico y agropecuario.

¿Cómo observa el desarrollo educativo que ha tenido Tecomatlán desde aquella primera secundaria?
Hoy Tecomatlán cuenta con una estructura educativa mucho más amplia. El proyecto continuó con la creación del CBTA 110 y posteriormente con el Instituto Tecnológico de Tecomatlán.
Actualmente los jóvenes pueden iniciar desde la secundaria y continuar con estudios relacionados con la agricultura, la producción pecuaria, la computación y otras áreas técnicas.
También existe una relación directa con la Universidad Autónoma Chapingo, que permite recibir asesoría e influencia en materia de estudios agrícolas.
Maestra, después de 50 años, ¿qué significa para usted ver que generaciones de jóvenes han pasado por esta escuela y que aquel proyecto continúa dando frutos?
Significa mucho. Lo que queremos es que nuestros jóvenes sufran menos las carencias que enfrentan los estudiantes pobres cuando no encuentran alternativas educativas.
Por eso necesitamos fortalecer la institución. Estos 50 años deben servir para que las autoridades vuelvan los ojos hacia Tecomatlán y reconozcan la necesidad de convertir formalmente a la Técnica 16 en un internado.
También espero que el actual director valore exactamente lo que se ha avanzado y lo que todavía falta por hacer y que haga de esto una bandera de lucha.

Finalmente, ¿qué mensaje les daría a los jóvenes que estudian en la Técnica 16?
Les diría que son parte de un proyecto educativo que busca formar jóvenes académica, cultural y políticamente. No les vendemos falsas ilusiones.
No les decimos que tendrán un futuro prometedor sin luchar, sin trabajar y sin organizarse. Les damos herramientas académicas, culturales y prácticas, pero también una visión de futuro.
Les explicamos que las condiciones en las que van a desenvolverse no necesariamente les van a favorecer y que, si quieren una vida mejor, necesitan organizarse y educarse profundamente.
Deben ser individuos críticos, científicos, competitivos, buenos, trabajadores y honrados, y sobre todo tener claro que deben caminar junto al pueblo trabajador para lograr cambios que verdaderamente incidan en su desarrollo y en su vida.

¿Qué mensaje dejaría a los actuales maestros y directivos de la institución?
Recuerdo una frase de mi madre, la señora Margarita Morán Véliz: “Los años se evalúan de acuerdo con los resultados”. No se trata sólo de cumplir años.
Hay que evaluar qué hemos hecho durante esos años. Por eso les pido a los maestros y directivos de la Escuela Secundaria Técnica 16 que hagan un verdadero ejercicio de evaluación y se propongan dejar una institución cada día mejor estructurada.
Deben buscar más resultados, más oportunidades y más problemas resueltos en favor de la comunidad escolar. Yo sé que pueden hacerlo.
Ojalá que dentro de cinco años podamos declarar a la Técnica 16 como una escuela con capacidad para atender a sus alumnos con todos los servicios que necesitan para desarrollarse y que siga brillando en toda la región.
Muchas felicidades por estos 50 años a los jóvenes que han egresado, a quienes actualmente estudian y a quienes disfrutarán de esta escuela en el futuro, así como a todo el personal docente que ha pasado por esta institución, incluida yo.
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