• Oaxaca destacó con 5 posiciones en el cuadro final de la Espartaqueada 2026
Durante los nueve días de la XXII Espartaqueada Deportiva Nacional que realizó el Movimiento Antorchista en su cuna, Tecomatlán, Puebla, en las canchas de la Unidad Deportiva “Wenceslao Victoria Soto” resonaron al unísono las porras “Somos, somos los juchitecos, venimos desde lejos, venimos a ganar”, “Olé, olé, olé, cuervos, cuervos” y “Un, dos, tres Oaxaca”, debido a que, tras más de quince horas de viaje, por fin había arribado la algarabía istmeña de Club Tekos, Cuervos Donají y Lobos de Salina Cruz.
Una de las cuestiones que más llamó la atención cuando los istmeños estaban en las canchas de voleibol es que esta disciplina la practican con pasión y entrega desde la categoría infantil hasta la juvenil, lo cual se vio reflejado en los resultados.
En la categoría infantil, los tekitos conquistaron el primer lugar; en la juvenil A, los equipos de Cuervos Donají lograron el segundo lugar en las ramas varonil y femenil; mientras que en la juvenil B, las jovencitas Tekas obtuvieron el tercer lugar; y finalmente, en la categoría juvenil C, las Tekas se llevaron el segundo lugar y los Lobos de Salina Cruz, el cuarto lugar.

De carencias a grandes éxitos
Los logros de cada equipo no son casualidad; cada uno tiene una historia que los respalda y da cuenta de que en el Istmo el voleibol se consagra como una tierra de grandes promesas en esta disciplina deportiva.
Una de estas historias inusuales es la que contó el profesor Alberto Guerra López, oriundo de la tierra donde “Dios nunca muere”, Juchitán de Zaragoza, y entrenador de Club Tekos, quien con un semblante de alegría mezclada con nostalgia relató que hace casi quince años su familia se enfrentó a una situación como la que miles de deportistas viven.
A su hijo mayor, Beto, le cerraron las puertas en un equipo: no fue seleccionado pese al esfuerzo y disciplina que demostraba, lo que en un primer momento los frenó para seguir impulsando el deporte, pero al mismo tiempo hizo que el sostén de la familia, la maestra Gaby, propusiera a su esposo, el profesor Alberto, crear un equipo.
“Iniciamos únicamente con niños juchitecos y con el paso del tiempo la familia Tekos ha crecido tanto que actualmente también contamos con la rama femenil y en diversas categorías, que se foguean a nivel regional, estatal y nacional, logrando grandes éxitos. Además, mi hijo Beto, por quien inició este proyecto, ahora también es entrenador”.
Por otra parte, Samuel González, joven entrenador del club de voleibol Lobos de la ciudad de Salina Cruz, Oaxaca, relató que su afición por el voleibol trasciende kilómetros, puesto que las horas de viaje para llegar a Tecomatlán fueron pesadas.
No obstante, estar en las canchas de la XXII Espartaqueada Deportiva Nacional le recuerda que la historia de la manada comenzó en la calle y hoy ha trascendido a la justa nacional:
“Va a sonar algo chusco, pero yo empecé el club en una calle que se transita muy poco, en la cancha “La coyotera”, la que nos vio nacer. Actualmente, tenemos ocho años entrenando y contamos con varios premios tanto municipales como regionales”.

La familia, el equipo y Antorcha
A nivel nacional, la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, Conade, tendrá un recorte, al recibir 2 mil 500 millones de pesos para 2026. Y en Oaxaca, pese a que se habla de un “monto histórico” de 82 millones 743 mil pesos, en la realidad se traduce en un nulo impulso al deporte, tomando en cuenta que la entidad cuenta con 570 municipios y que hay cerca de 976 mil 139 jóvenes de entre 15 y 29 años, según el Censo de Población y Vivienda 2020 del Inegi.
Ante este panorama, Javier Cruz, entrenador de los equipos Cuervos de Donají, narró que las carencias en la comunidad de Tolosa Donají, incrustada en la zona norte del municipio de Matías Romero, inician desde la falta de infraestructura deportiva adecuada para que niños y jóvenes practiquen alguna disciplina de alto rendimiento y que, por otra parte, el apoyo de las autoridades es insuficiente:
“En Donají, el voleibol es una cuestión casi nata que se preserva de generación en generación, porque allá se ve a niños y jóvenes acudiendo a la cancha del mercado por las tardes para entrenar.
Sin embargo, es lamentable la situación del deporte en nuestro país, porque no se apoya a los niños y jóvenes para que lleguen a grandes ligas. En el caso de nuestros equipos, para que los jovencitos cubrieran sus gastos al acudir a la Espartaqueada Deportiva, los padres y familiares tuvieron que realizar diversas actividades económicas como el boteo casa por casa y en la carretera”.
En tanto, el profesor Alberto refiere que su esposa es quien siempre lo impulsa para que el proyecto de Club Tekos continúe, debido a que por las carencias y pocas oportunidades para ejercer el trabajo deportivo han existido momentos en los que ha querido desistir:
“El deporte en general es menospreciado por muchas personas y también por los gobernantes, lo cual se refleja en el presupuesto estatal y nacional asignado. Por eso, al tener que sacar adelante a la familia, a veces me he enfrentado a la difícil decisión de seguir con el club; no obstante, mi esposa, mi madre, que siempre nos acompaña, mis hermanos y mi familia están ahí para juntos hacer frente a las dificultades”.
Al preguntarle al entrenador Samuel González qué lo motiva a impulsar el deporte en su tierra, respondió:
“Me motiva mucho acudir a eventos como la justa deportiva que promueve Antorcha, porque hay un gran nivel de competencia y como entrenadores podemos ver el resultado del proceso formativo de los jóvenes que iniciamos de forma endeble y que hoy aspiran a algo grande”.
Además, resaltó el soporte que han sido sus padres y el amor de su vida, Ingrid Villavicencio:
“Mi familia ha sido el motor principal para promover el deporte en Salina Cruz, y aunque no siempre están presentes en los eventos, son mi motivación todos los días”.
Tecomatlán y Espartaqueadas, ejemplos a seguir
Los entrenadores istmeños coinciden en que el nivel de competencia que congrega la XXII Espartaqueada Deportiva que realiza cada dos años el Movimiento Antorchista aumenta con el paso del tiempo, a la par de que sus instalaciones son aptas para el impulso de disciplinas como el voleibol, basquetbol, futbol, atletismo, beisbol, ciclismo y natación.
Para el profesor Samuel, la infraestructura, organización y el recibimiento cálido de Tecomatlán son ejemplo a nivel nacional:
“Es la primera ocasión que vengo a esta ciudad y realmente me sorprende todo: las instalaciones, el nivel de competencia, la organización de la gente, no sólo para realizar las competencias, sino la capacidad que tienen para dar de comer a tantos jóvenes y mantener limpios los espacios. En verdad hacen falta más eventos así en México. Nos sentimos afortunados de asistir y por supuesto que nos seguiremos preparando para la próxima Espartaqueada, que ojalá fuera cada año”.

Deporte vs. violencia e inseguridad
Si Oaxaca es conocida por su inmensa cantidad de artesanías, costumbres, tradiciones, gastronomía y cultura, el Istmo de Tehuantepec es una de las regiones que representa, como un mosaico, a la entidad.
Sin embargo, toda esa riqueza se ha visto opacada en fechas recientes por la inseguridad y la violencia.
De acuerdo con estimaciones del sector empresarial local, más del 30 % de los establecimientos ha registrado caídas en sus ingresos, mientras que al menos un 15 % ha tenido que cerrar temporal o definitivamente debido a extorsiones, amenazas o riesgos operativos.
Asimismo, se ha observado una disminución aproximada del 40 % en nuevas inversiones en la región, lo que afecta directamente la generación de empleo y el crecimiento económico del Istmo.
En el deporte también ha impactado, pues a decir del profesor Beto Guerra, el Istmo acaba de pasar un momento crítico:
“Con los hechos recientes de quema de vehículos, estábamos en una liga, lo que representaba un peligro para los niños y jóvenes, por eso tuvimos que suspender entrenamientos por una semana y media. En otros momentos entrenamos, aunque con la zozobra de lo que pueda pasar. Ante ello, he dicho a los padres que la manera de contrarrestar un poco la violencia es invirtiendo en el deporte, porque así saben que sus hijos, en lugar de estar en vicios, practican una disciplina y se forman como buenas personas”.
Salina Cruz no es la excepción; también enfrenta la inseguridad que golpea a la juventud:
“Creo que la inseguridad es un tema que no sólo se presenta en el Istmo, sino que preocupa a nivel nacional y, al final de cuentas, los deportistas no tenemos la culpa, porque no estamos involucrados en ese tipo de situaciones. Nos afecta porque trabajamos por procesos, entonces cuando esto se convierte en un caos nos obliga a cancelar entrenamientos y los afectados son los jóvenes, que muchas veces se dice que son el futuro de México”, dijo el entrenador Samuel.
Un llamado a que se acerquen a Antorcha
El profesor Beto Guerra y su familia han acudido a los eventos de Antorcha durante años, y la impresión que guardan es positiva:
“Desde que acudí a las eliminatorias estatales de Antorcha en 2019, me gustó el formato de convivencia, fraternidad y organización, y que se realiza sin fines de lucro, en el que niños, jóvenes y adultos pueden competir en la cancha, pero una vez que terminan los partidos se generan lazos de amistad que no en todos lados se dan”.
Por ello, su mensaje para quienes aún no se han acercado a los eventos del Movimiento Antorchista es claro:
“Cambien su mentalidad, conozcan de primera mano el trabajo de Antorcha; en el aspecto deportivo, que es al que más me he acercado, es muy bueno y un ejemplo a seguir”.
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