La lucha magisterial en México ha sido un motor histórico clave en la defensa de la educación pública y en la democratización sindical; su historia destaca por sacudir el corporativismo estatal, oponerse a líderes corruptos, enfrentar reformas estructurales en escuelas y calles, por su resistencia, radicalidad y profunda conexión con demandas sociales, campesinas e indígenas.