MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

El pueblo tiene que hablar, no callar

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Se acerca la Jornada Nacional de Oratoria que organiza el Movimiento Antorchista Nacional. Como cada año, se convoca a niños, estudiantes, jóvenes, amas de casa, profesionistas, obreros y campesinos para que, durante la justa, ellos se paren frente al público y desarrollen temas tan vastos que van desde las necesidades inmediatas hasta temas de carácter internacional, explicando en cada uno de ellos los argumentos y las bases que los llevan a hablar sobre ello. Así, Antorcha ha venido promoviendo, durante años, que el pueblo hable.

La oratoria, al igual que el sufragio, nos da la oportunidad de que el pueblo se dé a escuchar, de que tenga la posibilidad de manifestar sus inconformidades, pero, sobre todo, de seguirse desarrollando.

Por muchos años, se le ha venido educando al sector más bajo en que sólo tiene que escuchar, callar y obedecer, ya sea al patrón o a quien tenga el poder; sin embargo, está claro que en la naturaleza del hombre está el hablar, pero no el abrir la boca sólo porque sí, sino que tenga razón y argumentos para sustentar sus dichos.

Así, a lo largo de la historia se creó este bello arte que llaman oratoria, donde el sujeto expone ante un público su punto de vista sobre algún tema, bajo argumentos palpables, tratando de convencerlo y de acertar y coincidir con él.

Este arte está influenciado por Sócrates, quien creó una gran escuela de oratoria en Atenas. Se dice que él tenía un amplio concepto acerca de la verdadera misión de un orador. Este debía ser un hombre instruido; sólo así garantizaría el progreso del Estado, siendo Demóstenes el mejor en este arte.

Indagando un poco más, se descubre que la oratoria pasó de Grecia a la república Romana. Ahí Marco Tulio Cicerón la fue perfeccionando. Esto hizo que influyera en otros campos como la literatura, especialmente en la poesía.

De alguna manera, la historia de la oratoria constituye un legado importante para la humanidad. De generación en generación, la comunicación va evolucionando y el arte de comunicarse se ha convertido en pieza fundamental para el desarrollo humano. Brinda herramientas necesarias que ayudan al ser humano a desenvolverse dentro de la sociedad en cada ámbito de su vida.

Pero hoy los papeles han venido cambiando, pues no solamente tienen derecho de hablar los instruidos, los que tienen ciertos conocimientos, pues en Antorcha hemos demostrado que es necesario que el pueblo hable, que exponga sus problemas, que denuncie las injusticias, pero que, sobre todo, entienda la necesidad de que, si él no se manifiesta, no alza la voz, jamás será escuchado y se le seguirá humillando y maltratando.

La oratoria, al igual que el sufragio, nos da la oportunidad de que el pueblo se dé a escuchar, de que tenga la posibilidad de manifestar sus inconformidades, pero, sobre todo, de seguirse desarrollando, porque el pueblo que se encuentra callado y humillado nunca progresará.

Por eso Antorcha promueve este arte, para que todos tengan esta posibilidad de ser escuchados, de manifestarse y de exigir una vida justa y equitativa. Por estos y otros muchos motivos, los esperamos este 8 de febrero en la Jornada Nacional de Oratoria.

En cada una de las capitales de los 32 estados de la república, se demostrará que Antorcha ha venido formando líderes completos, que no sólo siguen una idea, sino que además la cuestionan y la comprenden. Que nadie falte.

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