• Tras 67 años de asedio, la isla mantiene viva una revolución soberana frente a Estados Unidos
Este 13 de agosto se cumple el centenario del nacimiento del comandante Fidel Castro Ruz. Después de que tantos escritores, historiadores, periodistas, sociólogos, políticos, hombres de ciencia, poetas, etcétera, han escrito ya sobre la vida, pensamiento y obra del latinoamericano más ilustre de los últimos 100 años, resulta difícil agregar algo nuevo.
A Fidel, una década después de su fallecimiento, el imperialismo lo sigue combatiendo como si estuviera vivo y sigue combatiendo a su gran obra histórica que es la construcción de la única sociedad en el continente americano que realmente está fuera del control de la oligarquía estadounidense
Sin embargo, a Fidel, una década después de su fallecimiento, el imperialismo lo sigue combatiendo como si estuviera vivo y sigue combatiendo a su gran obra histórica que es la construcción de la única sociedad en el continente americano que realmente está fuera del control de la oligarquía estadounidense. Y este hecho ha tenido consecuencias de gran trascendencia histórica y geopolítica para América Latina y otras regiones del mundo.
Se puede decir que la Cuba de Fidel —que va de 1959 a la fecha actual— ha sido un ejemplo para que otros pueblos hayan buscado liberarse del control de los mayores explotadores de seres humanos y saqueadores de riqueza del globo terráqueo.
Cuba era una colonia de Estados Unidos antes del triunfo del Movimiento 26 de Julio, encabezado por Fidel Castro; en Cuba, antes de 1959, la inmensa mayoría de los habitantes de zonas rurales —y en buena medida en zonas urbanas— carecían de servicios tan elementales como electricidad, agua potable y drenaje.
La mayoría de los cubanos era analfabeta —lo cual fue superado en los primeros años de la Revolución, pues se logró que más del 95 % de la población supiera leer y escribir—, y no tenían acceso a la salud pública.

Hoy Cuba tiene, a pesar del criminal bloqueo, la atención universal gratuita y cuenta con logros muy importantes en medicina, como la creación de sus propias vacunas para atacar el Covid-19 y recientemente creó una vacuna contra el cáncer.
La mortalidad infantil era, antes de la Revolución, de 60 fallecimientos en menores de cinco años por cada mil habitantes, lo cual fue abatido en los primeros años (doce niños fallecidos por cada mil habitantes para 1980).
La producción agrícola y la ganadera estaban en manos de grandes terratenientes extranjeros y algunos de la élite criolla (el 75 % de las tierras agrícolas estaban en manos extranjeras, estadounidenses, sobre todo).
¿Qué sociedad en Latinoamérica, en los mismos Estados Unidos o Canadá, pueden mostrarle al mundo los impresionantes logros que ha tenido Cuba en educación y salud? ¿Acaso en la misma superpotencia capitalista no hay en la actualidad más de 40 millones de pobres, los cuales padecen desempleo y falta de atención médica gratuita, y hay trece millones de niños que sufren los estragos de la pobreza y la pobreza extrema?

En Estados Unidos hay 35 millones de adictos a las drogas; por las calles de sus principales ciudades deambulan como muertos vivientes cientos de miles de seres humanos, ya despojados de toda conciencia y deseos de vivir la vida con dignidad; dispuestos a aportar sus energías para estar plenamente integrados a una vida productiva y sana física y mentalmente. Eso no ocurre en Cuba.
La "Mayor de las Antillas" ha sufrido un criminal bloqueo económico por parte de Estados Unidos durante 67 años consecutivos y cada año este bloqueo se ha vuelto más feroz, pretendiendo siempre convertir a Cuba en la Gaza de América.
Sin ningún deseo de exagerar o de crear información amarillista, el gobierno de Estados Unidos está intentando —como en Gaza— que mueran de hambre y de falta de atención a las enfermedades los 11 millones de cubanos; el imperio está instrumentando un asesinato masivo, pues desea que Cuba, con los que sobrevivan, vuelva a ser su colonia.
En la isla, Estados Unidos quiere instalar control económico y político, para que —como ocurría antes de la Revolución que dirigió Fidel Castro— La Habana se convierta de nuevo en un gigantesco prostíbulo en donde se trafique con la dignidad de las decenas de miles de mujeres cubanas; en donde circule la droga y abunden los casinos. Quiere que, como ocurre en Puerto Rico actualmente —que es colonia yanqui—, la población no tenga resueltas sus necesidades sino que sirva sólo para extraer fuerza de trabajo barata y los ciudadanos sean considerados de segunda categoría.

Fidel Castro fue el gran constructor de ese país que, a pesar de ser un país pequeño y con recursos naturales limitados, se convirtió en el más solidario con las nobles causas de liberación nacional en África: en 1975 Cuba mandó tropas a Angola para combatir a los enemigos del pueblo angolano que buscaba su plena independencia de Portugal y de las fuerzas imperialistas.
La lucha en Angola repercutió para que Namibia obtuviera su independencia y en Sudáfrica se acabara el ominoso sistema del apartheid (una segregación racial extrema y brutal contra la población negra). Fue en la batalla de Cuito Cuanavale (1987-1988) cuando miles de soldados cubanos derrotaron al ejército sudafricano, el más fuerte y temido de toda la región.
Por todas estas razones, la figura de Fidel Castro es considerada por millones de africanos y latinoamericanos como la de un verdadero gigante, comandante de los pueblos oprimidos y defensor de las causas más nobles de la humanidad.
En el año 2005, el periodista español Ignacio Ramonet le hizo una extensa entrevista a Fidel Castro que sirvió para elaborar el libro Fidel Castro, biografía a dos voces, en la que plasma, de forma amplia y profunda, los acontecimientos más relevantes de la vida del revolucionario cubano, sus ideas no sólo sobre la realidad cubana, sino de todo el orbe, sus opiniones geopolíticas y su prospectiva mundial.
Ramonet, entre otras preguntas, le hizo esta: "¿Está usted de acuerdo en considerar que el terrorismo es la mayor amenaza del mundo actual?". A lo que respondió el comandante: "Yo estoy de acuerdo en que el terrorismo es una de las más graves amenazas del mundo actual, pero considero que la humanidad enfrenta otras amenazas de enorme gravedad: la destrucción acelerada del medio ambiente y de las condiciones mismas para la supervivencia de la especie, la profundización de la pobreza, la insalubridad y el hambre de incontables millones de seres humanos en el mundo.
Hay muchos otros problemas serios en este planeta hoy aparte del terrorismo. A todo lo cual habría que añadir las pretensiones hegemónicas de la única superpotencia que aspira a erigirse en dueña del planeta, y su política arrogante de dominación".
¿Alguien puede tener duda sobre por qué el imperialismo sigue combatiendo a Fidel Castro como si estuviera vivo y también por qué quiere asfixiar a Cuba con el criminal bloqueo económico impidiendo que llegue una sola gota de petróleo y otros combustibles?
100 años después del nacimiento de Fidel Castro, ¡todos debemos seguir el ejemplo del comandante de los pueblos oprimidos del mundo!
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