MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Educar para transformar la realidad

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• Con 50 años de labor, el Movimiento Antorchista forja a miles de estudiantes ante rezagos que afectan al país

Educar es una palabra que suena sencilla, sin embargo, su significado es profundo. Al mencionarla no nos estamos refiriendo solamente a un salón de clases y a todo el proceso que conlleva la tarea que cumplen los maestros en las escuelas, porque la educación se brinda tanto en las instituciones educativas, en los hogares y en la sociedad misma; por lo tanto, educar en el sentido amplio de la palabra significa formar seres humanos capaces de pensar, de trabajar, de convivir con los demás y de ser solidarios, así como de luchar por construir una sociedad mejor.

La intención no es formar únicamente buenos profesionistas, sino ciudadanos conscientes de la realidad del país, capaces de analizar críticamente los problemas que enfrenta la sociedad.

Bajo esa idea, el Movimiento Antorchista durante más de cinco décadas ha impulsado un proyecto educativo que hoy se refleja en decenas de escuelas fundadas a lo largo y ancho del país, desde preescolares hasta instituciones de nivel superior, en su objetivo por coadyuvar con esta enorme tarea.

Estas escuelas nacieron a lo largo y ancho de nuestro país con la firme visión de brindar una educación de calidad a los hijos de las familias trabajadoras, muchas de ellas de escasos recursos, que durante años no tuvieron acceso a planteles dignos o a una enseñanza que les permitiera desarrollar plenamente sus capacidades.

Porque en México la educación enfrenta importantes problemas. Aunque la enseñanza es un derecho asentado en nuestra Carta Magna, millones de niñas, niños y jóvenes siguen sin poder ejercerla plenamente. 

De acuerdo con unicef.org, página del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), "más de 4 millones de menores y adolescentes están fuera de la escuela y alrededor de 600 mil corren el riesgo de abandonar sus estudios. Además, solamente 56 de cada 100 estudiantes que inician la primaria logran terminar la educación media superior sin repetir un grado o abandonar la escuela".

A ello se suman también los problemas de aprendizaje. Los resultados de la prueba PISA muestran que una parte importante de los estudiantes mexicanos tiene dificultades para comprender lo que leen y para resolver problemas matemáticos. Estos problemas limitan sus oportunidades de continuar estudiando para poder acceder a mejores empleos en el futuro con mejores salarios.

Frente a esta realidad, el proyecto educativo impulsado por el Movimiento Antorchista busca ofrecer una formación distinta. En las escuelas antorchistas la enseñanza no se limita a transmitir conocimientos de matemáticas, español, ciencias o historia.

También procura desarrollar las capacidades artísticas, deportivas y culturales de los alumnos, con la plena convicción de que un ser humano puede formarse de manera integral recibiendo conocimientos en todos los terrenos.

Por ello, en nuestras escuelas es común encontrar grupos de danza folclórica, música, poesía, oratoria, teatro, pintura y actividades deportivas. Estas disciplinas no sólo son consideradas un complemento, sino que son una parte esencial de la formación de los estudiantes, porque fortalecen la sensibilidad, la creatividad, la disciplina, el trabajo en equipo y la confianza en sí mismos.

La práctica deportiva, por ejemplo, fomenta hábitos saludables, fortalece el carácter y enseña el valor del esfuerzo y la perseverancia. 

Por su parte, las actividades culturales permiten que los estudiantes conozcan las mejores expresiones del arte y con esto logren desarrollar una mayor sensibilidad hacia los problemas que aquejan a la sociedad.

Aunado a esto, el modelo educativo antorchista también promueve valores como la solidaridad, la responsabilidad, el respeto y el compromiso con la sociedad, porque la intención no es formar únicamente buenos profesionistas, sino ciudadanos conscientes de la realidad del país, capaces de analizar críticamente los problemas que enfrenta la sociedad y participar activamente en la construcción de un futuro más equitativo y justo para las mayorías.

Este año todas las generaciones que egresan de las escuelas fundadas por el Movimiento Antorchista en todo el país llevan por nombre "Es la hora de los pueblos". Este lema representa un llamado a las nuevas generaciones para comprender que el conocimiento tiene sentido cuando se pone al servicio de la sociedad.

Los estudiantes que hoy concluyen una etapa de su formación están llamados a prepararse cada vez más, a desarrollar sus capacidades intelectuales, artísticas y físicas, pero también a asumir con responsabilidad el compromiso de contribuir a la transformación de México.

En la Ciudad de México hemos presenciado cómo decenas de estudiantes egresaron de las escuelas antorchistas, estos resultados nos aseguran que vamos por el camino correcto en la formación de generaciones más preparadas y conscientes de su realidad, que mantengan los deseos de convertirse en guías de las masas trabajadoras en la conquista de un país mejor y más justo para todos.

Los eventos de graduación presenciados en estas clausuras de las distintas escuelas antorchistas de la capital del país nos llenan de satisfacción, porque además de los padrinos que aceptaron la invitación de los jóvenes para apadrinarlos, y quienes pronunciaron discursos llenos de sabiduría y enseñanza, los números culturales presentados por los jóvenes merecen un gran aplauso por su gran belleza, fruto del esfuerzo y dedicación que se ha impreso durante varias semanas para brillar como lo hicieron en los distintos escenarios que se presentaron.

Algo en lo que concluyeron los distintos padrinos en sus discursos es que los grandes cambios de la historia han sido impulsados por pueblos organizados y conscientes, y el país necesita jóvenes preparados, críticos y solidarios que sean protagonistas de ese cambio; esperamos que estas palabras que con tanto cariño fueron pronunciadas por los padrinos, en su mayoría compañeros de muchos años en nuestra querida organización, realmente hayan penetrado conciencias y rindan frutos.

Por la gran labor que cumplen las escuelas antorchistas, muchas felicidades, porque en un país donde todavía existen desigualdades educativas, escuelas con carencias de infraestructura y jóvenes que abandonan sus estudios por motivos económicos, resulta indispensable impulsar proyectos que coloquen a la educación en el centro del desarrollo nacional.

Ese es el propósito que el Movimiento Antorchista ha buscado materializar mediante las escuelas que ha fundado en distintas regiones del país: demostrar que la educación puede convertirse en una verdadera herramienta para transformar la vida de las personas y abrir el camino hacia una sociedad más justa.

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