MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

CRÓNICA | Jornada de Coros, rondallas y voces, flores que se abren y deleitan

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• Cientos de intérpretes se reunieron en Ixtapaluca para la competencia musical del Movimiento Antorchista

 

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música…

Pablo Neruda

La cita con la palabra acompasada, musicalizada, con el reclamo lamentoso de algún sentimiento incomprendido y de franca invitación a la lucha liberadora, no quedó desdeñada. Horas antes del inicio de esta especie de guerra florida fraterna, cientos de intérpretes afinaban detalles de su participación ante el público.

En Ixtapaluca, sede del evento, dos recintos fueron destinados a servir de escenario para esta tercera Jornada Nacional de Rondallas, Coros y Voces. Se trata del auditorio In Xóchitl In Cuícatl y el Centro de Convenciones Ágora, dualidad inseparable en esta sede cultural.

En el auditorio, el ambiente festivo, de incontables sonrisas y nerviosismo colectivo contenido, fue una característica desde el inicio de la jornada. En sus patios, los grupos realizaban formaciones y recibían palabras de aliento para calmar la inquietud.

En el interior, abarrotado de espectadores, los grupos daban muestra de la abnegada labor de los maestros. El objetivo específico era ofrecer a los demás lo mejor de su trabajo tras una preparación de meses.

En el Ágora, en cambio, un silencio solemne se adueñó de los pasillos. La reserva y el sigilo ceremonioso de quienes memorizaban entre butacas predominó de principio a fin; la impresión de una batalla interna se extendió en el recinto.

Cada intérprete libraba una lucha para apropiarse letra a letra de la pieza musical elegida. Es una acción necesaria en una época donde el abuso de los dispositivos electrónicos impide el desarrollo del intelecto y avasalla a los seres como esclavos del consumismo.

Una pequeña y emotiva ceremonia marcó el inicio de la justa; ya no quedó más tiempo para la especulación. Los cuerpos se tensaron, el nerviosismo se asomó tras la sonrisa y se elevó el deseo de subir al escenario para compartir el repertorio musical.

El desempeño mostrado sólo puede ser producto del arduo trabajo cotidiano. Conejos con impermeable, charros y chinas, mujeres con quechquémitl, ratones vaqueros, estudiantes de elegante luto, contrabajos, guitarras y voces, se unieron en un todo armónico.

Alberto Méndez Flores participó en esta jornada proveniente de la colonia Villas de Antorcha. De níveos cabellos y surcos en el rostro, no pierde la sonrisa; con semblante sereno y mirada alegre expresa lo gratificante que resulta este evento.

Destacó su satisfacción por sentirse activo y por la posibilidad de compartir con los demás su experiencia. Resaltó la fortaleza que da el sentirse juntos y saber que con la participación de todos se pueden lograr grandes cosas.

Recomendó a la juventud que participe y busque alternativas ante la enajenación provocada por los medios electrónicos. El uso desmedido del teléfono, las plataformas virtuales y la televisión son problemas actuales a combatir.

Este encuentro se convirtió en una tribuna desde la cual se denunció la falta de una política gubernamental hacia la formación y desarrollo de las capacidades artísticas de quienes habitan las zonas marginadas de México.

Con el paso de las horas, Tomás Méndez, María Grever, Consuelo Velázquez, Gonzalo Curiel, Agustín Lara y otros compositores renacieron en las interpretaciones de solistas, coros y rondallas. Todos dieron una muestra de una meticulosa preparación previa.

Además, transmitieron el sentimiento que removió los recuerdos del público asistente. Las lágrimas sobre el rostro de un espectador a mi lado, un padre de familia que intentó limpiarse disimuladamente, indicaron la sensibilidad elevada al máximo.

Fue un sentimiento despertado en un hombre rudo, curtido y endurecido por la vida. Esto pudo ser provocado por los recuerdos o por el reconocimiento de las potencialidades de su hijo.

En un receso, Olga y Angélica, docentes de una institución participante, caminaban por el vestíbulo para reducir la tensión de sus educandos. Recordaron que la lucha de quienes organizan los eventos del Movimiento Antorchista no es únicamente para dotar de conocimientos académicos.

“Ese ha sido uno de los ideales; no sólo se trabaja en lo académico, sino también en los aspectos cultural y deportivo. Esto permite conciencia, análisis y la percepción de nuestra realidad material, de las condiciones de vida que tenemos hoy.

Si estamos hablando de una educación integral, la cultura y el deporte deben formar parte de este pilar que es la base. A las nuevas generaciones las estamos perdiendo y este tipo de actividades hacen que retomemos y reforcemos la conciencia”, expresa Olga.

Para ella y para otros más, este encuentro se convirtió en una tribuna desde la cual se denunció la falta de una política gubernamental. Se exige apoyo hacia la formación y desarrollo de las capacidades artísticas de quienes habitan las zonas marginadas de México.

De la misma manera lo sintió la luchadora social Yessica González Figueroa, expresado en un mensaje claro: “Le cantamos a México porque sabemos de que es una forma también de protesta ante las condiciones de olvido.

Es una forma de demostrar que en nuestro país se puede hacer arte, e inculcar en los niños el gusto por la música. Construimos condiciones para garantizar el acceso al disfrute de actividades que los formen como seres solidarios y participativos”.

No había más que agradecer a quienes hicieron posible esta fructífera jornada de lucha a través de la música. Se trata de una alternativa ante el sometimiento del razonamiento que nos hace retroceder en la escala evolutiva.

Ese sometimiento nos convierte en simples objetos, en consumidores de mercancías. Estos individuos enajenados sólo existen para engrosar las ganancias y el bienestar de unos cuantos.

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