MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

¿Carlos Pellicer Cámara, antiimperialista?

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“…Los hombres del Norte piratean a su antojo 
al Continente y las Islas y se agregan pedazos de cielo.
¡Oh destino de la tragedia inexorable y gigantesca! 
Llenas el muro colosal de mi angustia
y frustras el flechazo que iba hacia algún lucero. 
Veo tu figura dibujada en la sombra del fuego.
¿Bajo tus leyes de plata roja 
todos sucumbiremos?
En las Antillas y las Nicaraguas 
el sol está hundido entre el fango y el miedo.
Toda nuestra América vanidosa y absurda
se está pudriendo. 
¡Oh destino de la tragedia inexorable y gigantesca!
¿Nadie podrá detenerte?
¿Volverás a ponernos las plantas en el fuego?
¿Vendrás con tus manos brutales 
del país de los yanquis, mediocre, ordenado y corpulento? ¿Y entre estallidos y máquinas 
a robar, a matar, a comprar caciques con tu inacabable 
dinero?
¡Oh Señor! ¡Oh gran Rey! ¡Tlacatecutli! 
¡Oh solemne y trágico jefe de hombres!
¡Oh dulce y feroz Cuauhtémoc!
¡Tu vida es la flecha más alta que ha herido 
los ojos del sol y ha seguido volando en el cielo!
Pero en el cráter de mi corazón 
hierve la fe que salvará a tus pueblos”.

Este fragmento del poema Oda a Cuauhtémoc y cuyos versos reflejan fielmente la situación por la que atraviesa actualmente nuestro continente, por increíble que parezca, fue escrito en 1924 por el ilustre tabasqueño Carlos Pellicer Cámara, poeta que este 16 de enero cumple el aniversario número 129 de su nacimiento.

A pesar de que nos separan poco mas de 100 años  de esta obra que se cuenta entre su poesía temprana, Pellicer Cámara supo plasmar la esencia de los acontecimientos que aún hoy perduran; en ella la potente mirada del artista que puede ver mas lejos y más hondo que el resto de los mortales exhibe el carácter rapaz del imperio norteamericano.

Contrario a la afirmación de que el arte no debe mezclarse con la política, Pellicer no sólo aborda un tema complejo y riesgoso, sino que, amparado en el glorioso pasado de la época prehispánica, “de los incas, los toltecas, los aztecas” resueltamente toma partido a favor de la patria, a favor de “nuestra America”, para diferenciarnos claramente de nuestros vecinos del Norte, con quienes compartimos el territorio pero no los mismos intereses.

Sin pretender agotar aquí el asunto, que seguramente los expertos en la materia tendrán muchas y mejores cosas que decir, es necesario señalar que, Pellicer critica la conquista española, y como consecuencia la destrucción de las culturas autóctonas; pero no se queda ahí, también nos advierte del riesgo de caer en las garras del imperialismo yanqui acostumbrado a “robar, a matar, a comprar caciques con su inacabable 
dinero”.

Aunque es mas conocido como el “poeta del paisaje, de la mañana, del entusiasmo y de la Luz” que le canta al amor y por supuesto, a su tierra natal, en poemas como La Elegía de tus ojos (1914), Imperial Agonía (1916) y Oda a Cuauhtémoc (1924), entre otras, sigue la línea de la conciencia histórica tomando como base la realidad Latinoamericana y su historia.

Pero no sólo en el terreno artístico Pellicer defendía esos principios; en 1965, siendo presidente de los Estados Unidos Lyndon B. Johnson, quien asumió el cargo el 20 de enero de aquél año, después del asesinato de John F. Kennedy en noviembre de 1963, Washington mantenía —igual que en nuestros días-, una agresiva política intervencionista en la región, como el envió de tropas para reprimir un movimiento que buscaba restaurar al presidente Juan Bosch en República Dominicana; el apoyo a dictaduras militares y regímenes autoritarios en países como Chile, Argentina y Brasil; y años atrás, la invasión en 1961 de la Bahía de Cochinos en Cuba que tenía como propósito derrocar al gobierno de Fidel Castro; todo eso había generado un ambiente de tensión, pues el riesgo de que con el pretexto de “acabar con el comunismo” el imperio invadiera cualquier país incluido el nuestro, provocó una airada carta de protesta de quien también fue un destacado político mexicano; documento de incuestionable valor histórico que aquí reproducimos íntegro, pues tal misiva no tiene desperdicio: 

"México D.F. a 4 de noviembre de 1965.

Sr. Doctor Fulton Freeman, Embajador de los Estados Unidos de Norteamérica en México. 

Presente:

Saludo a ud. sr Embajador al presentarle por estas líneas mi protesta indeclinable y violenta por la declaración de la Cámara de Representantes de E.U. por la que se amenaza a los países indoamericanos con la intervención armada —nuevas intervenciones— por sospechas de lo que su gobierno y sus legisladores acostumbran llamar "subversión comunista". No, no hay tal sr. Embajador. Lo que ocurre es que la América de la que formo parte está dando muestras de inconformidad con la situación general de nuestros países. El Gobierno Norteamericano, manejado por la oligarquía, —testimonio de ello es el asesinato del Presidente Kennedy— apoya, porque así le conviene, a los gobiernos corrompidos de Nuestra América. De esta manera, los E.U., de acuerdo con los traidores nativos hacen y deshacen a su antojo sosteniendo en nuestros países el hambre y el atraso, imponiendo bajos precios a nuestros productos para que el pueblo norteamericano viva cada vez mejor. Pero como ud. sabe, la América nuestra, la América de Cuauhtémoc y Bolívar, ya está decidida a vivir de otro modo. Las guerrillas, que afortunadamente operan ya casi en todos nuestros países, representanta la voluntad de las mayorias explotadas por los millonarios nativos y las empresas norteamericanas.

En febrero de 1913, el embajador de los E.U. en Mexico, organizó el asesinato del Presidente Madero, iniciador de la Revolución Mexicana. No lo olvidamos. Y gracias a uds. se han mantenido en el poder los Somozas y los Trujillos y demás panteras condecoradas. Ya la reciente y cobarde invasión a la República Dominicana conmovió muy hondamente a toda Nuestra América. Tampoco olvidamos que esa mala bestia que fue Teodoro Roosevelt declaró cínicamente en una universidad de California: 'Yo tomé a Panamá'. 

No sr. Embajador, ya las cosas están cambiando; ahora ya estamos dispuestos a todo. ¿Comprende ud.? El intervencionismo norteamericano, en todas partes y en todos los órdenes les ha traido a uds. una ola magnífica de odio y de desprecio. ¿Honradamente cree ud. que los jóvenes norteamericanos van a la guerra de Vietnam con espíritu heróico o entusiasmo patriótico? ¿No les basta el tremendo problema tan inhumano cuanto absurdo de los hombres de raza negra nacidos en los E.U.?

¿Cree ud. sr. Embajador, que tanto yo como muchos indoamericanos aprovecharemos al máximo el miedo y la estupidez del gobierno que usted representa.

Firma:
Carlos Pellicer Cámara 

Poeta. Miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. Premio Nacional de Literatura 1964. Ex Catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ex Director de Bellas Artes. Creador u organizador de 8 museos".

No cabe duda que en estos tempestuosos días en que nuevamente pende sobre nuestras cabezas el riesgo inminente de una intervención militar estadounidense, como pasó recientemente con el presidente de Venezuela Nicolás Maduro, hace falta que surjan nuevamente este  tipo de patriotas, hombres y mujeres valientes que desde el arte, la poesía, o cualquier trinchera en la que les toque actuar ayuden a que se conozca la verdad y que ese conocimiento se transforme en el impulso que nos anime a enarbolar la bandera de la lucha organizada por la defensa de nuestra patria ante las amenazas externas y ante todas las adversidades.

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