• El juego de azar en línea creció 22.8 % en México el último año y carece de regulación
He de confesar que nunca se me había ocurrido escribir sobre este tema, pero un amigo me sugirió que lo hiciera debido a que él lo considera un problema grave para los mexicanos.
Las apuestas en el deporte se han venido incrementando a pasos agigantados debido a que son un gran negocio para sus promotores, los casinos y las casas de apuestas en línea.
El mercado global de apuestas deportivas alcanzó unos 111 mil 200 millones de dólares en 2025 y se proyecta que suba a 123 mil 400 millones de dólares en 2026, lo que representa un crecimiento anual cercano al 9.7 % a nivel mundial.

En México, el mercado total de juegos y apuestas deportivas en línea registró un incremento entre 2025 a 2026 de 22.8 %, según el reporte anual de la promotora Mordor Intelligence. De acuerdo con la firma operadora Codere Online, la actividad diaria de apuestas deportivas e ingresos en plataformas digitales subió hasta un 75 % durante el Mundial de futbol 2026.
Las utilidades del mercado de las apuestas deportivas en línea en México generan hoy, según proyecciones recientes de Mordor Intelligence, alrededor de 10 mil 640 millones de pesos anuales. Hoy operan más de 20 casas de apuesta en el país, aunque rozan las 100 si se consideran las internacionales.
¿Quiénes se quedan con las ganancias?
El mercado formal mexicano está dominado por gigantes tanto locales como internacionales que capturan la mayor parte del flujo financiero del país; dentro de los más importantes están: Grupo Caliente (empresa líder en México), Codere Online, Bet365, Novibet y Super Group.
Estas empresas operan bajo modelos matemáticos diseñados para mantener una ventaja permanente sobre el usuario a largo plazo. Su estrategia de utilidad no depende de capturar grandes montos de unos cuantos clientes, sino del volumen: lograr que millones de usuarios activos apuesten de 50 a 300 pesos por evento de manera cotidiana.

El verdadero detonante del margen de ganancia ha sido el acceso móvil. Las empresas reducen costos operativos que tendrían en un casino físico y multiplican el volumen de apuestas mediante aplicaciones digitales, notificaciones constantes, bonos de bienvenida y transmisión integrada de partidos vía streaming.
De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Alcohol y Tabaco de diciembre de 2025, cerca de cuatro millones de personas entre doce y 65 años participaron en juegos con apuestas durante los últimos doce meses, el 4.3 % de la población total de ese rango de edad.
Uno de los hallazgos más relevantes es que la prevalencia del juego con apuestas entre la población adolescente (doce a diecisiete años) alcanza una cifra aproximada a los 931 mil 500 menores de edad.
México enfrenta una expansión acelerada de las apuestas deportivas sin un marco legal actualizado ni mecanismos eficaces de protección.
La Organización Mundial de la Salud reconoce el trastorno por las apuestas deportivas como una adicción conductual, asociada a ansiedad, depresión, deterioro académico o laboral y riesgo de suicidio; esta adicción genera también deudas impagables recurriendo frecuentemente a microcréditos, préstamos personales y tarjetas de crédito, también provoca destrucción familiar con sus desastrosas consecuencias.
Desde el torneo de Apertura 2025 de la Liga MX, los casinos en línea y casas de apuestas deportivas son los patrocinadores más dominantes, caliente.mx es el casino en línea más grande del país, patrocina a la Liga MX y a trece de los dieciocho equipos que la conforman.
El registro a las aplicaciones de apuestas es muy sencillo, bastan quince segundos, no tiene como requisito una identificación oficial, sólo hace falta una cuenta bancaria, por lo que un adolescente puede registrarse fácilmente usando datos de un adulto sin grandes verificaciones.

Estas empresas también dominan el patrocinio en la Liga Mexicana de Beisbol (LMB), en LNBP, LFA profesional de México y eventos internacionales.
La ley prohíbe de forma general los juegos de azar y los juegos con apuestas, permitiendo sólo excepciones puntuales como el ajedrez, el dominó, el billar, las carreras y los sorteos. Además, en ningún lado menciona las apuestas remotas, apuestas por internet ni teléfono; tampoco menciona la palabra "casino", y mucho menos "digital".
En la práctica, esto ha dejado un vacío legal que permite la operación de decenas de plataformas sin una supervisión clara, mientras los permisos se otorgan por la Secretaría de Gobernación sin un órgano regulador especializado.
México enfrenta una expansión acelerada de las apuestas deportivas sin un marco legal actualizado ni mecanismos eficaces de protección. Esta industria ha implementado mecanismos cada vez más adictivos para enganchar a los usuarios, por ejemplo, las microapuestas; avanzan de manera depredadora y ante la frustración por la desigualdad económica, los jóvenes apuestan en deportes con la ilusión de hacerse ricos con ganancias irreales. Es urgente reformar la Ley Federal de Juegos y Sorteos.

Todo esto afecta gravemente de manera directa al deporte como instrumento educativo y formativo, haciendo que los mismos jugadores de las distintas disciplinas deportivas profesionales hagan trampas como: dejarse expulsar, fallar intencionalmente en la cancha, fallar goles, tiros libres, porque ya tienen convenios con estas empresas digitales de apuestas.
Cada vez son más los empresarios que ven en las apuestas deportivas una nueva mina en deterioro del deporte, pero cuando el pueblo trabajador se haga del poder político y económico las cosas cambiarán.
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