MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Antorchistas de Xochimilco se hacen escuchar en Paseo de la Reforma

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• Vecinos exigen 500 tanques y obras para comunidades marginadas tras sufrir desprecio gubernamental

En punto de las 10 de la mañana, con un sol moderado, cientos de manos comenzaron a unirse sobre Paseo de la Reforma. Este no era un día cualquiera, sino que representaba una exigencia de cientos de ciudadanos capitalinos que salieron a tempranas horas de sus domicilios en el sur de la ciudad, exactamente de la alcaldía Xochimilco, dirigidos por activistas del Movimiento Antorchista. 

La cadena humana no fue solamente una protesta más, sino la respuesta organizada ante la indiferencia y la falta de respeto de las autoridades.

Justamente un día antes, por la tarde, decidieron manifestar su enojo y salir a exigir respeto a las autoridades de gobierno, que muchas veces mantienen entre sus filas a individuos sin escrúpulos que creen que por ostentar un cargo público tienen el derecho de pisotear a los ciudadanos.

Hombres y mujeres de Xochimilco se colocaron sobre la avenida, sosteniendo pancartas y mantas, mientras los automóviles continuaban pasando frente a ellos y la ciudad seguía con su ritmo acelerado. 

Aquella mañana, había sido sintonizada una nueva señal y abría paso a un reclamo popular en medio del movimiento cotidiano de la capital; las vallas de antorchistas colocadas llamaban la atención por la firmeza en sus rostros, de quienes, tomados de las manos, con su sola presencia se hacían escuchar para exigir soluciones, en primer lugar, y cese a la represión, en segundo.

Habitantes de Xochimilco, organizados en el Movimiento Antorchista, que desde hace varios meses ingresaron un pliego con las demandas esenciales de decenas de colonias marginadas en esta demarcación, un día antes habían acudido a las oficinas de gobierno de esta alcaldía cuando recibieron el aviso de la programación de una cita con el secretario particular de la alcaldesa en turno, Circe Camacho. 

Isaac Ramírez Capultitla debía recibirlos para informarles el avance de sus demandas sociales, entre las que destacan: colocación de luminarias para distintas comunidades, donación de mil tambos para almacenamiento de agua, donación de sillas de ruedas, muletas, andaderas y tanques de oxígeno, donación de 500 tanques de gas, vestuario de danza y baile para grupos culturales, "paradas" de pipas de agua, entre otras.

Necesidades esenciales que merecen ser atendidas y resueltas para que se ofrezca una mejor calidad de vida a familias que hasta el momento sólo han recibido el olvido de las autoridades de gobierno, a pesar de que en cada campaña electoral estos mismos funcionarios recorren sus calles para solicitar su voto y les prometen que una vez sentados en la silla del poder sus problemas serán resueltos.

Justamente, iniciando la Torre del Caballito, monumento emblemático de la capital del país, se veían las largas vallas de inconformes, que se desplazaban en el tramo comprendido entre la Torre del Caballito, en la unión de Paseo de la Reforma, avenida Hidalgo y Rosales, pasando por el edificio del diario El Universal, ubicado sobre Bucareli, hasta la Glorieta del Ahuehuete, quienes ya a las 12:00 del día recibían un intenso sol que los quemaba, pero no logró que bajaran la guardia, porque la fuerza de voluntad humana es mucho más fuerte.

Aquí sólo había personas unidas por una misma inconformidad. Personas que decidieron salir de sus colonias y hacer visible lo que muchas veces permanece oculto detrás de las puertas de las oficinas públicas: la negación y el desprecio a las demandas sociales de agua potable, de obras y servicios, de transporte, seguridad, alumbrado público.

La cadena humana se prolongaba hasta las 13:00 horas; a un lado de ella, un carro de sonido con la dirigente del antorchismo capitalino, Gloria Brito Nájera, haciendo uso del micrófono para dar a conocer a los transeúntes el porqué de esta manifestación: Isaac Capultitla no cumplió con la cita como los antorchistas de Xochimilco esperaban, al contrario, los dejó plantados, y cuando se le manifestó la inconformidad por haber sido plantados, la situación terminó en una respuesta de enojo y prepotencia por parte de este funcionario, quien salió a gritar que ya no los atendería y que las negociaciones estaban rotas; en lugar de haber dado una explicación y una nueva fecha para continuar las conversaciones, escucharon que las pláticas quedaban canceladas y que ya no habría solución a sus demandas.

Y para quienes han tenido que esperar por varios años, aguantando no contar con servicios públicos y vivir con muchas dificultades, que una vez organizados con el Movimiento Antorchista se alentaron a acudir a hacer valer sus derechos, aquellas palabras del funcionario significaban mucho más que el final de una reunión.

Significaban regresar a sus colonias con los mismos problemas, sin solución, y condenados a seguir viviendo como hasta ahora, por eso decidieron no quedarse callados. Al día siguiente llegaron a Reforma, decididos a no permitir más ser pisoteados por los que se creen con derecho de hacerlo.

En Xochimilco existen familias que enfrentan dificultades para acceder al agua potable. Algunas deben esperar el suministro por tandeo o recurrir a pipas y recipientes para almacenar el líquido, y no contar con agua en los hogares es una pesadilla que no se desea a nadie, porque representa la imposibilidad de bañarse, lavar los trastes, preparar alimentos; es esperar una pipa para poder llenar un tambo y racionar el agua para no quedarse sin ella.

Por eso, la exigencia de estas familias era justa, porque en medio de padecer tantos problemas, se tienen que aguantar las ofensas de funcionarios como Isaac Capultitla, quien se dice llamar funcionario público, cuando ese título le queda grande.

Gloria Brito Nájera acompañó a los habitantes y respaldó su exigencia de respeto y diálogo con las autoridades. La protesta, aunque pacífica, se mantuvo firme en su exigencia, y esas manos juntas lograron llamar la atención sobre sus demandas y abrir nuevamente el camino al diálogo. Como resultado de la movilización, se acordó una reunión entre una comisión del Movimiento Antorchista y la alcaldesa de Xochimilco, Circe Camacho, para revisar las demandas de los habitantes.

La cadena humana no fue solamente una protesta más, sino la respuesta organizada ante la indiferencia y la falta de respeto de las autoridades. Esta fue la manera de decir basta a las injusticias, basta a las vejaciones y faltas de respeto de quienes tienen el poder en sus manos, y cumplimiento a las necesidades de las familias más pobres de Xochimilco.

Y es aquí precisamente cuando las familias de Xochimilco, organizadas en el Movimiento Antorchista, entendieron que nunca más estarán solas, que Antorcha las acompañará de la mano para que juntos se luche por la construcción de un país más justo para todos, donde funcionarios prepotentes como el secretario particular de la alcaldesa de Xochimilco no tendrán cabida.

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