• El fracaso obradorista demuestra que urge organizar a las clases trabajadoras del país
Los términos de "izquierda" y "derecha" tuvieron su origen en la gran Revolución francesa de 1789-1793. La aristocracia feudal, representada por el rey Luis XVI, estaba en decadencia y la burguesía revolucionaria estaba en ascenso, apoyada por el pueblo trabajador.
Para mitigar la situación de efervescencia política, el rey convoca a una asamblea de representantes de todas las clases y sectores sociales. Los representantes de la aristocracia, los ricos y poderosos de entonces, se sentaron a la derecha del rey, y los representantes de las clases progresistas y revolucionarias, y del pueblo trabajador, se sentaron a la izquierda.
La política del "yo, mesías y salvador de los pobres" es una quimera, pues se sabe que son los pueblos, sobre todo conscientes y organizados, los únicos que provocan los cambios verdaderos y profundos.
Desde entonces, los reaccionarios y explotadores de los humildes, es decir, los que se oponen al progreso y verdadera transformación del mundo y sus naciones, los grandes multimillonarios, los empresarios, los ricos, los potentados, y sus representantes, son considerados de derecha. Los que están del lado del progreso, de las verdaderas transformaciones revolucionarias, del lado de los trabajadores, de los pobres del mundo y sus representantes, son catalogados de izquierda.
En México también ha existido la derecha representada, en otros tiempos, por los reaccionarios Agustín de Iturbide, Félix Calleja, Santa Anna, Porfirio Díaz y sus científicos y el chacal Victoriano Huerta; en la actualidad, está representada por los grandes potentados como Salinas Pliego, aliado de Donald Trump, etcétera.
También ha habido corrientes de izquierda que han estado del lado del pueblo trabajador y sus anhelos de redención, como fueron las representadas por Cuauhtémoc, Hidalgo, Morelos, Villa y Zapata.
Sin embargo, en México se ha desarrollado una corriente de "izquierda" desde la aparición del Partido Comunista de México en 1919 hasta el partido Morena. En la actualidad, Morena y sus más destacados representantes, López Obrador y Sheinbaum Pardo, son la muestra más clara de esa "izquierda" mexicana.

¿Qué ha hecho esa "izquierda" moderna en México? Veamos. En el 2018, en nuestro país, con los gobiernos del PAN y del PRI, ya existían serios problemas nacionales, tales como: pobreza, inseguridad, corrupción, abandono en salud y en educación.
López Obrador prometió resolverlos él solo, cual si fuese un mesías; echando por delante su supuesto ejemplo impoluto, prometió acabar con la corrupción, construir un país en paz y con alegría, un sistema de salud como el de Dinamarca, una educación como de los mejores países del mundo, tener soberanía alimentaria, acabar con el nepotismo, etcétera.
Ante la euforia de millones de mexicanos que se dejaron llevar por los cantos de sirena, el maestro Aquiles Córdova Morán, dirigente nacional de Antorcha, sostuvo con valor y con realismo, que los planteamientos de AMLO eran y son una farsa:
Porque AMLO no se basaba en un estudio científico de la realidad en el país por lo que sus propuestas para remediar la terrible situación nacional no eran ni son correctas.

Porque la política del "yo, mesías y salvador de los pobres" es una quimera, pues se sabe que son los pueblos, sobre todo conscientes y organizados, los únicos que provocan los cambios verdaderos y profundos.
¿Qué hizo en verdad López Obrador? Con AMLO hubo más de 200 mil asesinatos, el sexenio más sangriento de la historia; ahora hay 50 asesinatos cada día.
Durante el sexenio de AMLO se batió el récord de nuevos desaparecidos con 53 mil 261 casos. Ahora se dan 40 plagios diarios.
La soberanía alimentaria definitivamente no se logró; ahora resulta que, a pesar de que México le dio el maíz al mundo, tenemos que importarlo, convirtiéndonos en quienes más compran el grano.
En infraestructura, carreteras, hospitales, agua potable, drenaje, electrificación, etcétera, en el actual presupuesto del gasto público hubo una reducción del 44 %.

En salud, cada país debe invertir el 6 % mínimamente de su producto interno bruto, en México sólo se invierte el 2.9 %, ocasionando un verdadero desastre en el sistema de salud; durante la pandemia fuimos el quinto país, de 196, con más muertes por Covid con 327 mil 525 decesos. Y ocupamos el primer lugar en el mundo por muertes de médicos y enfermeros por la mencionada pandemia.
La educación es también zona de desastre, en virtud de que en vez de invertir el 6 % del PIB, como lo recomienda la Unesco, sólo se gasta el 3 %. Ocupamos el último lugar en la OCDE en cuanto a la evaluación de la prueba PISA, para determinar el conocimiento de nuestros alumnos.
En lo agropecuario ya no hay créditos para la producción; desapareció el Fondo Nacional de Desastres. La corrupción subsiste y se desarrolla aún más descaradamente: como los casos de huachicol, el desfalco de Segalmex, el caso de Rocha Moya, los lujos en que se desenvuelven los hijos de AMLO, el caso de Adán Augusto y la barredora, y un largo etcétera.
¿Tenía o no razón el maestro Aquiles Córdova Morán en sus predicciones sobre AMLO y la 4T? ¡Claro que tenía razón! Y por eso el Movimiento Antorchista Nacional fue satanizado desde la más alta tribuna del país y perseguido con todo el peso del gobierno para desaparecernos como corriente política de masas.
Sin embargo, gracias a la unidad de todos los antorchistas del país, gracias a la atinada, valiente y científica dirección de nuestros dirigentes, encabezados por el maestro Aquiles Córdova Morán, Antorcha está viva, fuerte, pujante y combativa, trabajando no sólo para tener la razón, sino para lograr también una fuerza de masas incontenible, dirigida por un partido de revolucionarios proletarios, que pueda detener a las corrientes de derecha y de ultraderecha que hacen la guerra por todo el mundo, masacrando pueblos, niños, jóvenes y ancianos también; y que pueda dar la lucha por defender nuestros derechos constitucionales, tomar el poder político y lograr un mundo justo y equitativo para todos.
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