Por asuntos de trabajo, ayer visité Tecomatlán: la cuna del Movimiento Antorchista, también conocida como “La Atenas de la Mixteca”. Durante la mañana, uno de los estudiantes se me acercó y me regaló un volante que hace publicidad a la convocatoria de admisión del Instituto Tecnológico de Tecomatlán, institución que ofrece tres carreras: Ingeniería en Agronomía, con modalidad escolarizada; Ingeniería en Gestión Empresarial, como modalidad escolarizada; así como la Ingeniería en Sistemas Computacionales, con modalidad escolarizada y no escolarizada.
El 30 de mayo se realizó un primer examen del ITT. Sin embargo, lo cierto es que para esas fechas muchos jóvenes aún no decidían qué van a estudiar o si van a poder seguir estudiando dada la pobreza de la familia, sobre todo los que viven en las comunidades más alejadas de las capitales en donde se encuentran las ciudades universitarias.
Por lo tanto, el Instituto Tecnológico de Tecomatlán realizará un segundo examen de admisión el 15 de agosto, para los interesados en seguir estudiando una carrera, con el beneficio de irse a vivir a un lugar seguro y tranquilo, en donde además de desarrollar todas sus capacidades académicas, podrán practicar deporte y el arte folclórico, en espacios adecuados para ello.
En México la educación —sobre todo la educación superior— es un privilegio de clase: sólo estudia una carrera universitaria, una maestría o un doctorado, una pequeña porción de la juventud. Los demás deben abandonar la escuela porque hay que trabajarle para ayudar a la familia con los gastos. Una nota de El Economista, publicada el 18 de septiembre de 2024, nos dice: “Sólo 22% de los mexicanos tiene algún grado de estudios superiores”.
Esto implica que el 78% de la población no pudo estudiar más allá de la preparatoria, mientras que sólo el 18% pudo concluir sus estudios de licenciatura, el 1% concluyó una carrera técnica o corta, el 2% una maestría y el 1% un doctorado. La mayoría de los mexicanos están excluidos de la educación a nivel licenciatura.
Los grandes capitalistas del país no quieren que los mexicanos estudien, no es necesario saber ciencias sociales, ciencias naturales o del pensamiento, para las labores que tendrán que ejercer en el sistema de producción. El Estado promueve que los jóvenes mexicanos deserten de la escuela y pone miles de razones para ello: no les da escuelas, no le da maestros a las escuelas, los obliga trabajar desde niños, promueve exámenes de admisión a la universidad que no pasarán los estudiantes más pobres, así como un largo etcétera de problemas con los que deben luchar los jóvenes que quieren seguir estudiando.
Y veamos los datos de aceptación en la UNAM: este año “no fueron aceptados más del 86% de los aspirantes. De cada 100 estudiantes, solo logran entrar 13. El escenario se vuelve más complejo en licenciaturas como medicina. La demanda fue de 16,507 aspirantes, y la oferta fue de 176 lugares, lo que representa que solo 1 de cada 100 aspirantes es aceptado”.
Para la licenciatura 2024 -2025, “la UNAM dio a conocer los resultados del examen de admisión, mediante el cual fueron aceptados 14 mil 151 estudiantes, menos de 10 por ciento de los 143 mil 427 que se presentaron, y fueron rechazados 129 mil 276, más de 90 por ciento”. ¡Más del 90% fueron rechazados! ¿Y qué hará ese 90%? ¿Trabajarán? ¿Migrarán? ¿Se convertirán en Ninis? ¿Se irán con la delincuencia? Es una juventud que se pierde. El Estado le corta todos los sueños y todas las posibilidades de desarrollo a la juventud.
Por todo esto, el trabajo que hace el Instituto Tecnológico de Tecomatlán es de aplaudirse. Analizando la realidad del país, entendiendo que miles de jóvenes serán rechazados de las universidades y para ayudar en concreto a cientos de ellos, el ITT abrió una nueva fecha de examen de admisión: el sábado 15 de agosto.
El Instituto inició sus funciones el 2 de septiembre de 1984, como parte del proyecto para lograr que el municipio tuviera la cadena educativa completa. El 17 de octubre de 1987 obtuvo su registro ante la SEP como Instituto Tecnológico Agropecuario No. 32 y el 21 de enero de 2005 fue reconocido como Instituto Tecnológico de Tecomatlán.
“Respecto a las escuelas en las que Antorcha Campesina tiene injerencia se puede decir que su función es gestionar la construcción de planteles, vigilar que cumplan con la función de educar, de formar y forjar a la juventud, pero la vida interna de las escuelas se rige bajo los lineamientos generales de la SEP. Realmente la función antorchista es de gestoría, de apoyo. Responde a una necesidad de vigilancia, es decir, busca que las escuelas logren la excelencia académica, vigilan que funcionen bien, que logren su objetivo educativo y en caso de que haya fallas, detectarlas y buscar las soluciones. Por ejemplo, si no hay suficientes aulas, las gestionan, son apoyo para los docentes y en todos los casos ven que éstos cumplan con su labor educativa y formativa, no infringen las normas establecidas por la SEP, sino que la apoyan, vigilan que se labore de lunes a viernes. Se busca con ello el beneficio de los educandos, se convoca a los padres de familia para la realización de faenas en beneficio de las escuelas, se fomenta el desarrollo de los programas culturales, se evitan puentes, se suprime toda aquella actividad que perjudique la formación del estudiante”, escribió el Doctor en Ciencias Socioeconómicas Francisco José Rodríguez Escobedo en su libro Los movimientos políticos sociales en el México contemporáneo: el caso de Antorcha Campesina, editado por la Universidad de Oriente en 2016.
Tecomatlán es una Atenas de la Mixteca poblana. Desde hace 40 años, decenas de miles de jóvenes llegan al municipio para estudiar la secundaria, la preparatoria o una carrera universitaria, porque es un municipio seguro y sin cárcel porque no se cometen delitos; cuenta con 44 escuelas de todos los niveles en la cabecera y sus comunidades, tiene una Villa Estudiantil en la que se pueden alojar y comer 720 estudiantes; tiene una casa de cultura de siete pisos para practicar cada una de las artes; tiene una unidad deportiva con pista de tartán, canchas de basquetbol y de voleibol, así como estadio de futbol y de beisbol; tiene un hospital al que, por su fama, acude gente de varios estados a curarse y tiene a un pueblo unido, que trabaja para que Teco sea agradable y cómodo para sus habitantes, los estudiantes que llegan a él y los turistas. Y lo lograron. Tanto así que, por ejemplo, ahí la FNERRR realiza su Espartaqueada Nacional de Matemáticas y Antorcha sus Espartaqueadas Culturales y Deportivas.
Y no es todo. En 2013, “Tecomatlán fue reconocida entre las 25 finalistas del City to City Barcelona FAD Award 2013, como una de las ciudades con mejor calidad de vida del mundo. Tecomatlán, que comenzó a ser gobernado en 1978 por alcaldes emanados del Movimiento Antorchista y cuya población es en 72% estudiantil, de acuerdo con el INEGI, fue junto con la Ciudad de México las únicas dos concentraciones urbanas del país reconocidas por el certamen internacional en el que compiten alrededor de 300 ciudades del mundo”, relata una nota del portal municipiospuebla.mx.
A todos los jóvenes que egresaron de la preparatoria los invitamos a que ingresen al Instituto Tecnológico de Tecomatlán, para que se formen como profesionistas de alta calidad, como conocedores de lo que sucede en la realidad y que se sumen, desde luego, a la lucha por un mundo mejor con el Movimiento Antorchista. El pueblo necesita de los jóvenes para liberarse. Los jóvenes sólo serán verdaderamente libres cuando sumen sus esfuerzos a la lucha del pueblo trabajador.
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