• Las masas explotadas deben asumir un rol activo frente al sistema capitalista actual, advierte el autor
Brillan los defensores del sistema económico de explotación actual para convencernos de que el capital está por encima de lo humano; meta a la que debe aspirar toda sociedad moderna.
Decía Marx: "Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante.
La mayoría de los programas sociales son paliativos para los bolsillos de los trabajadores, convirtiéndose en adormecedores y en una efectiva carnada electoral que no ha resuelto ni resolverá la pobreza.
La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente".
Así se explica la forma de pensar, actuar, comportarse y las aspiraciones de la mayoría de los mexicanos en lo individual y colectivo.
Ideológicamente, hay una descontextualización de la realidad; una constante manipulación sutil pero efectiva que al final aleja a los individuos de la objetividad, haciéndoles perder la capacidad de cuestionar el mundo fenoménico; llevándolos a buscar soluciones fáciles pero erróneas a los conflictos.
Tal manipulación torna efectiva y lentamente a los individuos en simples objetos poco pensantes, incapaces de entender la realidad compleja, conduciendo y manteniendo a la población trabajadora manipulada y sumisa para que no sea capaz de jugar un papel activo en su entorno circundante.

El sistema busca imposibilitar a los ciudadanos el participar activamente en la sociedad para resolver los graves y complejos problemas que los afectan, como conseguir los servicios básicos, resolver la invasión de casas, revertir la contaminación, participar en la reforestación, revertir la inseguridad, mejorar la calidad en los servicios públicos, demandar calidad educativa, pedir servicios de salud, exigir calidad en los alimentos, planear la producción de bienes y servicios, reducir la brecha de la desigualdad social, dotar de vivienda a las familias, etcétera.
Sentarse y esperar que todos los problemas se resuelvan por arte de magia es un milagro que no ocurrirá jamás. El sector de la población más humilde, que es la inmensa mayoría, debe darse cuenta de que es decisivo jugar un papel activo, no sólo ser observadores.
Las autoridades de todos los niveles de gobierno deben comprender profundamente por sobrevivencia política que no pueden seguir engañando, haciendo creer a las mayorías que ahora viven en mejores condiciones materiales en comparación con sexenios pasados.
Hoy no se hacen mejor las cosas ni se resuelven de forma efectiva los problemas sociales; las contradicciones económicas fundamentales del sistema económico no se han resuelto de raíz.

La mayoría de los programas sociales son paliativos para los bolsillos de los trabajadores, convirtiéndose en adormecedores y en una efectiva carnada electoral que no ha resuelto ni resolverá de fondo la pobreza y la profunda desigualdad social en que se encuentra nuestro país.
¿De qué lado están las autoridades que dicen representar los verdaderos intereses del pueblo, a qué intereses representan, qué intención tienen, cuando en lugar de liberar en los hechos a las masas trabajadoras de las garras de la explotación, estas implementan formas de control, dominio y manipulación para sus intereses políticos de corto, mediano y largo plazo?
Las mayorías que son víctimas de las carencias y desigualdad social deben jugar un rol activo, participar en la solución de los problemas de su comunidad, tener claridad de que pertenecen a la clase explotada y desde esa trinchera dar la batalla sin tregua ni descanso, haciendo que poco a poco se cultive un actuar colectivo que permita avanzar lentamente en la construcción de un modelo de sociedad más participativa, distributiva, justa, solidaria y humana que ponga en primer plano los intereses colectivos.
La gran misión histórica de la raza humana es transformar su entorno natural y social para vivir mejor; hasta ahora es un gran pendiente, no podemos aceptar este modelo de sociedad donde sólo una minoría vive bien y la inmensa mayoría vive con carencias, esta es una gran deuda con la humanidad.
El actuar colectivo de las masas populares es resultado de la manipulación y control ideológico de una clase sobre otra; tener claridad sobre el fenómeno paulatinamente permitirá su liberación. Reto que tiene todo por hacerse.
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