MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Sonora 2018 fue gobierno de ricos para ricos

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Los trabajadores sonorenses de la ciudad y del campo no tuvieron en el agonizante 2018 un año de prosperidad, sino de lastimosa sobrevivencia. La situación económica no ha mejorado para la clase trabajadora en esta entidad del norte mexicano, sino todo lo contrario. Pruebas al canto: todos los discursos políticos de meses y meses, las toneladas de tinta con noticias engañosas, los millones de bytes en las redes sociales con mensajes enternecedores, pero falsos, y de acciones deslumbrantes, pero no creíbles, se reducen a un raquítico crecimiento de 2 por ciento en generación de empleo en todo Sonora, según cifras proporcionadas por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) hace unos días, en diciembre pasado. Para eso les alcanza a las clases dirigentes y gobernantes actuales, para generar poco más de 12 mil empleos de noviembre de 2017 a noviembre de este 2018; eso le ofrecen a la población sonorense, que en 2018 tuvo 725 mil de sus habitantes (la cuarta parte) que no alcanzaron tener lo suficiente para comer (Coneval [ Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social] admite que así llevamos siete años seguidos), para eso les alcanza, con eso pretenden resolver nuestra hambre y con eso quieren que tú, lector humilde, te conformes. El mito de que esas clases dirigentes proporcionan trabajo a los pobres es sólo eso: un mito, porque además, ya ni siquiera generan empleo para los 25 mil jóvenes sonorenses que cada año se incorporan al mercado laboral. Ni quieren ni pueden. El gobierno encabezado por Pavlovich beneficia a los grandes capitalistas, mantiene a esta entidad como un paraíso para saquear riquezas minerales y cosechas que enriquecen a compañías extranjeras y a sus personeros mexicanos, por un lado y, por el otro, mantiene a los trabajadores a raya, con toda la desesperanza que conlleva la pobreza en que viven y la ausencia de certeza de cualquier tipo. La clase social que representa este gobierno sonorense no ofrece, no puede ofrecer a los trabajadores ningún futuro; genera sólo aquella cantidad de empleos que requiere para seguir explotando exitosamente minas, fábricas, campos y hombres, y deja a cientos de miles de sonorenses formando un ejército de desempleados que presiona a los empleados para que acepten salarios más bajos, jornadas más extenuantes y condiciones laborales más humillantes con tal de no perder su miserable empleo: la sociedad perfecta, para el más rapaz capital; el modelo de desarrollo económico más injusto posible, para los trabajadores. A eso le llaman estrategia de inclusión social y sus programas sociales respectivos sólo eternizan esta división en clases que es una realidad inocultable.

Más todavía. El Coneval, el gran maquillista oficial, reconoce que existen por lo menos 250 mil familias en Sonora que enfrentan problemas en servicios de vivienda, lo cual incluye agua potable, electricidad y drenaje. Y aquí también los antorchistas podemos avalar estas carencias porque hemos solicitado insistentemente soluciones ante los gobiernos para decenas de comunidades y colonias que las padecen y no hemos obtenido más que mejoralitos en lugar de soluciones radicales y definitivas. El problema creció en 2018 porque la inversión social para este tipo de obras se redujo o porque los gobiernos escamotearon los recursos destinados para ello. No quieren cobrar impuestos a los que más ganan. Prefieren seguir cobrando los mismos impuestos de siempre a los más pobres. [Entre paréntesis, aclaremos que Antorcha sostiene que una política fiscal progresiva (que pague más impuestos el que más gane) debe implantarse en nuestro país para iniciar una distribución más equitativa de la riqueza. No se trata de quitarles su riqueza a los más ricos, sino de iniciar un proceso de justicia social que organizaciones burguesas como la propia OXFAM (Oxford Committee for Famine Relief) tildan de indispensable para la propia sobrevivencia humana].

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Lo más claro es lo mejor, la franqueza es vital para el pueblo: el 2019 tampoco se presenta como un año esperanzador y de prosperidad para los trabajadores, para los más humildes sonorenses. Los endeudadísimos ayuntamientos sonorenses no pueden ser la salida a esta crisis, pues prácticamente en su mayoría han aceptado su incapacidad financiera para resolverle el problema a los trabajadores y sus familias (con trabajos le pagan a su burocracia). Por otro lado, el gobierno sonorense tampoco quiere hacerlo: y no hablamos sólo por hablar, también tenemos pruebas que quienquiera puede consultar en los muchos materiales que Antorcha Sonora publicó a lo largo del 2018: durante todo ese año estuvimos insistiendo a la gobernadora Pavlovich que debía escuchar la queja de que sus funcionarios prometen sonrientes con la mano derecha, pero con la izquierda boicotean toda solución y, por ello debía intervenir urgentemente, pero nunca hizo caso. Mas no es que la señora padezca de sordera, sino que nunca ha querido verdaderamente hacer algo serio y definitivo por los más humildes, sobre todo si están organizados de manera independiente, como los antorchistas: son pruebas evidentes el caso de las promesas reiteradamente incumplidas para construir la Casa del Estudiante Sonorense y el escaso nivel de solución a problemas de obras de infraestructura social durante 2018; son prueba evidente también de que los pobres no podemos cifrar nuestras esperanzas de aspirar a una vida mejor con este tipo de gobiernos. Nunca vamos a llegar a ninguna solución social verdadera mientras sigamos esperanzados a este tipo de opciones políticas. Los humildes de México necesitan generar su propia alternativa política. Ya no debemos elegir gobernantes que le vuelvan a entregar el poder a los que siempre han gobernado, aunque ahora tengan diferente color de camiseta, pero que en realidad sirven a o son las mismas poderosas familias de siempre. Así pues, nos urge consolidar a la organización de los pobres, hacerla más poderosa, más fuerte, que no se conforme con dádivas en efectivo o por medio de tarjetas bancarias, sino que exija soluciones de raíz y, más aún, que ya vaya de hecho trabajando en ellas.

Entretanto exigimos al gobierno estatal, encabezado por Claudia Pavlovich, que respete el pacto federal y brinde soluciones viables a las graves carencias que se le han manifestado en el pliego petitorio de 2019 y que construya la Casa del Estudiante Sonorense, comprometida así por su gobierno. Debido a que el subsecretario Pascual Soto Espinoza no logra concertar por no cumplir con su cometido, hemos decidido buscar a la gobernadora y solicitarle que atienda estas urgencias directamente. Para ello, iniciaremos difusiones en todo el estado y movilizaciones el próximo martes 15 de enero tanto en Palacio de Gobierno como en la Casa de Gobierno, esperando nos escuche y atienda.

¡Convocamos a todos los grupos antorchistas a que organicen sus difusiones y envíen un delegado para el 15 de enero para cumplir esta tarea!

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