Las altas temperaturas que llegan en verano en casi todo el territorio sonorense no son para nadie una sorpresa. Tener que aprender a vivir con temperaturas entre los 41 y 50 grados en verano entre los meses de junio y septiembre es un reto para la población cada año, y obliga a tomar medidas concretas a todos para prevenir y evitar la deshidratación, así como para ahorrar energía y evitar altos cobros.
Todos los años, desde que llega el verano, cientos de familias se quedan sin electricidad por más de 36 horas, afectando a los más vulnerables: discapacitados, tercera edad e infantes.
Al final, los que pagan los platos rotos son los que menos tienen, los más humildes, los de a pie, los trabajadores, los que utilizan el transporte público, los que no tienen aires acondicionados, ventiladores o abanicos, enfriadores o refrigeradores, a los que no les alcanza para comprar hidratantes, etcétera.
La desigualdad económica que afecta a millones de personas en la entidad también se manifiesta en la forma de enfrentar las altas temperaturas.
Es una irresponsabilidad e incapacidad de planeación y operatividad de la Comisión Federal de Electricidad y la Secretaría de Energía (Sener), conocedores de las temporadas de alto consumo de energía, que no se anticipen con todas las áreas operativas para dar mantenimiento y así evitar desperfectos debido a los altos consumos de energía en las horas pico que se generan en cada verano.
Las interrupciones en el suministro eléctrico son fallas constantes ante el incremento de la demanda estacional; los equipos eléctricos, transformadores de potencia, transformadores de distribución, redes de distribución, el cableado y las conexiones han estado fallando por sobrecalentamiento.

Esta sobrecarga de alta demanda opera sobre una infraestructura debilitada y desgastada, a la que durante muchos años no se le ha dado el debido mantenimiento, generando constantes fallas que dejan sin servicio de energía eléctrica a miles de familias como sucede a todas horas.
Cada año sucede lo mismo: se queman transformadores, se descomponen las subestaciones, se descompone el cableado y afectan las descargas eléctricas a los hogares quemando los electrodomésticos, causando afectaciones a miles de personas, y al final nadie responde por ello.
La Comisión Federal de Electricidad (CFE), entre 2020 y 2026, pasó de asignar cuatro mil millones de pesos a una propuesta de más de 18 mil millones para 2026. Pero las principales inversiones no van directamente a conceptos de mantenimiento, por eso, hay presupuesto, pero no mantenimiento.
Por ley y procedimiento técnico, todos los activos de la CFE: subestaciones, transformadores, postes, red eléctrica, etcétera, deben tener un programa y un presupuesto de mantenimiento asignado obligatoriamente, pero eso no sucede y las consecuencias son devastadoras. Porque la cadena siempre se rompe por el eslabón más débil, es decir, en las líneas de transmisión, redes de distribución, transformadores de potencia o los transformadores en las calles, y es ahí donde se presentan las fallas.

Todos los años, desde que llega el verano, cientos de familias se quedan sin electricidad por más de 36 horas, afectando a los más vulnerables: discapacitados, tercera edad e infantes.
Han anunciado los medios de comunicación que más de 100 mil familias en las colonias y fraccionamientos, como La Cholla, Fuente de Piedra, Solidaridad, Gómez Morín, Palo Verde, Jorge Valdez, Cantabria, Olivares, Villa Merlot, Las Dunas, Pueblitos, Villas del Sur, Altares, Altamira, Nuevo Hermosillo, La Antorcha, colonia Centro, etcétera, sólo por mencionar algunas.
En estos momentos miles de hogares están sufriendo afectaciones porque se han quedado sin electricidad; desgraciadamente son las zonas populares de la periferia de la ciudad las más vulnerables ante las altas temperaturas.
De lo que hay que estar seguros es de que los apagones continuarán y que la CFE seguirá brillando por su ausencia.
Al final, todos los trabajadores de la empresa paraestatal viven en zonas donde no se va la luz y tampoco pagan electricidad, así que ellos pueden estar frescos las 24 horas del día.

El sistema les ha dado una vida de burocracia dorada; al final de cada mes o bimestre lo que nunca faltan son los recibos de cobro de altos costos en los hogares de donde se pagan sus altos salarios y la electricidad que todos ellos consumen.
Los usuarios no podemos seguir permitiendo un servicio de pésima calidad en el que la CFE no escuche, ni atienda y menos resuelva a sus usuarios cuando sufren apagones; no los puede seguir tratando con la punta del pie.
No podemos seguir permitiendo que sigan ignorando o atiendan con lentitud. Necesitan implementar tecnología para que en tiempo real detecte las fallas en cualquier lugar, tecnología que ya existe en ciudades como Beijing y Shanghái.
Es inaceptable que las autoridades de la paraestatal y del gobierno tomen un fenómeno que es cíclico como justificación; el aumento de temperatura es un fenómeno anual previsible.
Por ello, convoco a todos los usuarios de las diferentes colonias y fraccionamientos para que en los próximos días nos movilicemos a la gerencia regional, ubicada entre San Luis Potosí y Benito Juárez, colonia Centro, para exigir en lo inmediato que se considere una estricta planeación, asignación de recursos y correcta y oportuna aplicación de mantenimiento a toda la red de suministro y distribución eléctrica para prevenir los apagones que se han vuelto insoportables, además de exigirle a la CFE que responda por todas las afectaciones que se están provocando en los hogares. Estén atentos, compañeros.
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