Ante ataques mediáticos contra el Movimiento Antorchista, la organización reafirma su lucha social en zonas en abandono
Recientemente, con motivo de los eventos masivos que hemos realizado en diferentes partes del país y al calor electoral que se vive en varios estados de la república, los esbirros embozados y descubiertos han iniciado una ola de ataques mediáticos en contra del Movimiento Antorchista Nacional. Esto no nos asusta, sabemos perfectamente que nuestro trabajo no es del agrado de aquellos que ven amenazados sus “logros” con la lucha continua de Antorcha.
Los golpes que Antorcha ha recibido desde la cúpula del poder sirven para comprobar nuestra unidad ideológica, organizativa y nuestra unidad de acción.
Los que hoy se rasgan las vestiduras, es decir, esos que reaccionan de forma desproporcionada, agresiva y golpeadora en contra del trabajo de Antorcha, sin tener nada que sustente sus dichos, más que el “encargo” que le han dado sus patrones, sólo lo hacen porque es su encomienda, para eso sirven, para eso les pagan, para que, como un can, ladren rabiosamente, aun sin ni siquiera saber los motivos que los llevan a tanta “indignación”.
Los que hoy día se creen los dueños del poder y del país no permiten que nadie se interponga en su camino, quieren tener a su merced a todo un pueblo que, a pesar de las graves condiciones de inseguridad, salud, educación, falta de empleo, vivienda, infraestructura pública y un largo etcétera, quieren que sigan creyendo en ellos como los grandes salvadores.
Les enfurece que Antorcha trabaje en la organización, educación y politización del pueblo trabajador, y les enfurece más que la gente se movilice por sus demandas y exija mejores condiciones de vida.

Quieren a como dé lugar desprestigiar el trabajo de Antorcha: hablan sandeces de los dirigentes más sobresalientes y gritan a los cuatro vientos que Antorcha ha muerto; que “ya saben quién” les dio el tiro final; que “los antorchos” son cosa del pasado.
Pero, como dice el proverbio: “los muertos que vos matáis gozan de cabal salud”. A pesar de que, durante todo el sexenio anterior, desde la misma silla presidencial, intentaron desaparecer al Movimiento Antorchista, no lo lograron. Los golpes que Antorcha recibió desde la cúpula del poder sirvieron para comprobar nuestra unidad ideológica, organizativa y nuestra unidad de acción.
Y aunque no les guste a los que hoy ostentan el poder político y económico del país, Antorcha no sólo seguirá viva, sino que se fortalece cada día más, porque a medida que pasa el tiempo, la gente que se dejó llevar por los “cantos de sirena” de los que hoy gobiernan, ve la realidad y se da cuenta de que la mejora que prometieron al pueblo sólo ha sido para los grandes “machuchones de la 4T”, como decía el mismo López Obrador cuando se refería a la “mafia del poder”.

El pueblo sigue sufriendo las consecuencias de un mal gobierno, de una administración pública que no puede contrarrestar los males, que, si bien es cierto, no empezaron con la “Cuarta Transformación”, con esta se han agudizado.
Por ejemplo: todos somos testigos de cómo el crimen organizado ha ganado terreno en todos los rincones del país, altos funcionarios involucrados, policías coludidos y un pueblo que teme por sus familias que ya no están seguras ni en sus propias casas; un sector salud que nunca mejoró, a pesar de que se presumió que ya estamos mejor que Dinamarca y otros países nórdicos.
La realidad que vive cada mexicano de a pie es frustrante porque los hospitales están en mal estado, saturados, con mala atención y no hay medicinas para las enfermedades que requieren atención continua como el cáncer, diabetes, VIH, etcétera.
El problema no sólo es en el gobierno federal, también en muchos municipios que son gobernados por “La Cuarta Transformación” las cosas están mal; por ejemplo, en Chimalhuacán, Estado de México, después de que desde el 2000 al 2021 Antorcha transformara a este municipio que literalmente era el basurero de la Ciudad de México en una ciudad moderna y próspera.

La 4T que tomó el poder en Chimalhuacán a partir de 2021 lo tiene completamente abandonado: infraestructura y espacios públicos olvidados; las calles y avenidas que antes eran emblema están en pésimas condiciones; mala recolección de basura; la falta de agua potable es grave a tal grado que afecta a más del 40 % de la población; el crimen organizado y común tiene asediada la ciudad a tal grado de tener los primeros lugares de percepción de inseguridad pública a nivel estatal. La gente lo sufre, lo vive todos los días; esto no es sacado de una película de terror.
Otro municipio con problemas similares es el de Felipe Carrillo Puerto en Quintana Roo, allí tampoco hay apoyo a las comunidades para que mejoren sus condiciones, hay una grave crisis de marginación donde cerca del 78 % de su población vive en pobreza y un 38 % en pobreza extrema.
Carrillo Puerto padece un profundo rezago en servicios básicos, deficiencias severas en salud, la inseguridad cada día se profundiza más y la falta de infraestructura urbana es evidente.
Y muchos otros que por razones de espacio no comento. Por eso existe Antorcha, porque la gente necesita quien la guíe, organice y la lleve a luchar para que no sólo sea usada como carnada electoral en tiempos de elecciones, sino que sepa organizarse y tenga conciencia de que sólo unidos y organizados podemos exigir a los que hoy gobiernan nuestra nación que cumplan con su tarea de trabajar en beneficio de los ciudadanos de este país.
Quiero terminar diciendo que Antorcha no tiene enemigos personales ni los andamos buscando, si quieren que Antorcha desaparezca de la faz de la Tierra, ¡simple!, acaben con la pobreza y desigualdad de este país. El día que esto suceda, entonces Antorcha desaparecerá porque ya no tendrá razón de ser.
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